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Dolor e ironía

AUTOAYUDA Por Lorrie Moore-(Emecé)-Trad.: Márgara Averbach-219 páginas-($15)
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21 de marzo de 2001  

Por avatares editoriales, los libros de cuentos de Lorrie Moore (autora también de dos novelas) desembarcan en nuestra lengua en orden cronológico inverso. Primero fue el tercero y más celebrado de ellos, Es más de lo que puedo decir de cierta gente (Birds of America); luego el segundo, Como la vida (Like Life), y ahora es el turno del primero, Autoayuda , aparecido en inglés en 1985, cuando la autora tenía veintiocho años (nació en el estado de Nueva York en 1957).

La elección del título del libro, Autoayuda, se explica por diversos rasgos de los nueve cuentos que lo integran. Los más evidentes son que cuatro de los títulos de los relatos comienzan por la palabra "Cómo..." y que en la mayoría de los textos se recurre, con mayor o menor asiduidad, a verbos en imperativo, sobre todo los de elocución (ejemplo: "Di: -Salud").

En lo menos obvio, el título general responde a una temática omnipresente en la narrativa de la autora: sus personajes siempre viven (y mueren), por así decirlo, en la "infelicidad", condición que implicaría (aunque no forzosamente) la necesidad de recurrir a la "autoayuda".

La prosa, los diálogos (poco profusos), los personajes y las acciones comparten una peculiar extrañeza que tuerce y retuerce lo que alguien puede tener alrededor y dentro de sí, como si fuera un trapo sucio al que la escritora le saca el jugo a su manera.

Pero, si a veces se reprochó a Moore exceso de ingenio, es ése un "defecto" preferible al opuesto y más difundido, la carencia total. Su agudeza es hermana del humor mordaz e irónico, principal herramienta de que se valen su prosa y, a menudo, sus personajes, como una suerte de "autoayuda" contra el lugar común y la banalidad; como una forma de atravesar con alguna dignidad (y amenidad) el dolor. De ese modo, historias que en otras manos podrían resultar trágicas (en el mejor de los casos) o lacrimógenas, resultan en las suyas divertidas, en el mejor sentido de la palabra.

En "Lo que se llevan" (segundo cuento), una mujer reconstruye, como si juntara fragmentos de un rompecabezas que nunca se completará, el pasado de su núcleo familiar, centrado en su madre recién fallecida. También "Cómo hablar con tu madre (Notas)" reconstruye la biografía familiar, en este caso año por año y retrospectivamente, desde la muerte de la madre hasta el nacimiento de la protagonista. En "Irse así", una escritora para niños, devastada por el cáncer, decide suicidarse y convoca a sus amigos para explicarles la decisión y oír sus reacciones.

Una prosa tan difícil de traducir como la de Moore sale bastante bien parada en "Amahl y los visitantes de la noche: una guía del tenor del amor", sobre todo en unos diálogos de sordos donde se entienden mal las palabras del otro. Allí aparece el matrimonio o pareja en desintegración o crisis de inercia, tema de otros varios cuentos de la autora, casada ella misma ("susurramos te quiero, te extrañé, confundimos los tiempos de verbo creo" se lee en "Llenar", último cuento de este volumen). "Cómo convertirse en escritora", único relato sin separaciones ni muertes y el que mejor jugo saca del "Cómo" y los imperativos, satiriza los cursos de escritura creativa (especie de talleres literarios) y las reacciones del entorno hacia quienes deciden dedicarse a escribir; en cierto modo, dolores de estómago de su oficio.

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