Para descubrir en Netflix: el documental que repasa la vida y el mito de Camarón de la Isla

El director Alexis Morante tomó como inspiración el documental sobre Jim Morrison, When You re Strange
El director Alexis Morante tomó como inspiración el documental sobre Jim Morrison, When You re Strange Crédito: netflix
Martín Graziano
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27 de julio de 2018  

Houston, tenemos un problema: los spoiler alerts dejaron de funcionar. El público que pobló las noventa salas de España sabía muy bien que, "después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo", José Monje Cruz murió en una cama del Hospital Germans Trias i Pujol de Barcelona. Sin embargo, los espectadores de Camarón: flamenco y revolución siguieron los últimos pasos del héroe atornillados a sus butacas. Suspendidos en el encantamiento del cine. "A medida que se iba acercando el final de la película les invadía un sentimiento de a ver si ahora se salva, a ver si no muere, a ver si no se va. -dice Alexis Morante, director de la película-. Y cuando moría en la película, lloraban como si hubiera pasado de nuevo".

La película señala una paradoja. Si bien Morante decidió no hacer entrevistas actuales para incluir en el metraje, transcurre en un puro tiempo presente. Ahí está el niño José, penúltimo de ocho hermanos, correteando por las calles gitanas de San Fernando de Cádiz; ahí descubre su voz y es bendecido por la realeza del flamenco en la Venta de Vargas; ahí encara su viaje iniciático hacia Madrid y conoce a Paco de Lucía. El montaje del archivo, las animaciones y todos esos caballos galopando en los planos aéreos de Andalucía son los bloques que utilizó Morante para construir su castillo. El cordón de seda que hilvana la historia, sin embargo, es la voz de Juan Diego: el legendario actor de Bormujos.

Camarón Flamenco y revolución - Fuente: Youtube

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A diferencia de la mayor parte de los documentales del género (acaso de todos), esa voz en off habita la película de un modo muy vital. Avanza y retrocede, cuestiona, reniega, se mata de risa y se arremanga con la actitud de un gitano en la mesa de su casa. "Yo soy de Algeciras y estoy muy acostumbrado a ver a personas mayores en las tascas más flamencas contándote sus batallitas, empezando por mi propio abuelo -apunta Morante-. Raúl (Santos, el guionista) y yo sabíamos de este tipo de personaje muy de Cádiz que te cuenta las cosas como si estuviera sentenciando, como para que no lo dudes. Esa fue la inspiración del tono de la voz en off. Aunque si me remonto a los inicios del proyecto, mi gran referencia fue un documental de The Doors llamado When You're Strange, donde la voz en off la hace Johnny Deep y él es el que nos lleva por la historia de Jim Morrison. Ese era el modelo narrativo, pero había que buscarle una personalidad propia a nuestro narrador. No es lo mismo el rock de bandas en California que el flamenco racial de Andalucía. Ahí necesitaba un narrador especial, con la voz de la experiencia, con acento andaluz, implicándose en la historia. En definitiva, necesitaba un actor que interpretara a un personaje nada fácil y que le diera credibilidad al relato. Solo había un actor en el mundo que pudiera reunir todas esas características: Juan Diego".

Necesitaba un actor que interpretara a un personaje nada fácil y que le diera credibilidad al relato. Solo había un actor en el mundo que pudiera reunir todas esas características: Juan Diego
Alexis Morante

Sometido a estos escrutinios, la figura de Camarón revela sus matices como un prisma. Un gitano de gafas oscuras y pantalones oxford que, aunque sobre el escenario obraba como un médium, lejos de las luces se atrincheraba en el pudor. Su candor en las entrevistas, en ese sentido, resulta conmovedor. Especialmente cuando, después de la muerte de Franco, se muda a Sevilla, toma contacto con una generación de payos y gitanos melenudos empeñados en cincelar un "nuevo flamenco" y graba su disco de inflexión: La leyenda del tiempo. "Bueno, pues -dice el cantaor, lacónico-, la opinión que tengo de este disco es que los que lo han escuchado y no les ha gustado mucho, tienen que escucharlo más".

A diferencia de una biopic anterior y fallida, el documental de Morante no evita los claroscuros. En la periferia de la movida madrileña, Camarón tiene un romance con la heroína que involucra algún disco arduo y un accidente automovilístico donde compromete su vida y la de su familia. Luego sobreviene la muerte de su madre y un mutismo que parece preceder el final de su carrera. Nada más lejos. El arrojo de un productor lo lleva a los escenarios parisienses y, a partir de entonces, Camarón viaja por el mundo y adquiere estatus de estrella. El ícono planetario de un pueblo perseguido.

"Yo tenía 13 años y estaba a punto de comenzar el Instituto en Algeciras cuando Camarón murió -recuerda Morante-. Estaba más preocupado por otras músicas como el rock o el grunge, pero me impactaron las imágenes de su entierro. Veinticinco años después, ya viviendo en Los Ángeles, unos productores de Sevilla me proponen hacer el documental definitivo de Camarón, llevarlo a las pantallas del cine y hacerle justicia al mito. Entonces se me vino de nuevo a la mente el entierro multitudinario de Camarón. Ese debía ser el principio y el final de la película. Lo del medio sería contar por qué una persona normal de San Fernando llega a tener ese entierro. Ese es el cometido de la película y ese fue mi descubrimiento".

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