La ola de calor que invade Londres, un rival inesperado en el Mundial de hockey

Agustina Habif se hidrata durante el entrenamiento matutino.
Agustina Habif se hidrata durante el entrenamiento matutino. Crédito: Villarpress
Sheila Shab
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27 de julio de 2018  • 12:38

LONDRES.- Todos los equipos se preparan para superar a otro en un Mundial. Los estudian, leen su juego, ven videos y analizan. Pero ninguno tiene la solución para atenuar semejantes temperaturas, como las que se viven en estos días, y evitar el impacto en el rendimiento. El calor afecta a todos, y la cancha, que es de sintético de agua, hace que la temperatura en el campo sea mayor a partir de la evaporación.

El termómetro en Inglaterra ha llegado a marcar los 35°C durante la semana y se espera que hoy ronde los 38.5°C, número que se registró por última vez en 2003. Impensado para una ciudad como Londres que no está preparada para tanto calor. La casas no suelen tener equipos de aire acondicionado ni ventiladores, sólo es posible encontrar un clima agradable en hoteles de categoría, shoppings o supermercados. El espacio que comparten el staff, la prensa, la Federación Internacional de Hockey, parte de la organización y los jugadores antes de ingresar al campo no tiene ningún tipo de acondicionamiento, por ejemplo, y la sensación térmica se estira a tres grados más en el recinto. Los medios de transportes tampoco tienen aire.

El termómetro en Inglaterra ha llegado a marcar los 35°C durante la semana y se espera que hoy ronde los 38.5°C, número que se registró por última vez en 2003.

Los horarios de los partidos varían y puede tocar jugar al mediodía, la peor hora de sol. La jornada de hoy del Mundial comienza a las 18 horas (hora local) con Holanda ante China, y sigue a las 20 cuando Italia se enfrente a Corea. Si bien la Oficina Meteorológica británica anuncia lluvias y tormentas, que harán bajar la temperatura a partir de la noche y durante el fin de semana, la sensación actual es de agobio. Desde que comenzó la Copa del Mundo, el sábado 21 de julio, la temperatura no bajó de los 33°C, y en Londres no llueve desde el 2 de julio, día en el que comenzó Wimbledon.

Cada país lo vive distinto

Crédito: Villarpress

Las argentinas están acostumbradas y han jugado con altas temperaturas en Buenos Aires, de todas formas desde el cuerpo técnico insisten con la hidratación y mantenerse alejadas de la exposición solar. A algunas asiáticas es posible verlas con remeras manga larga, que tienen filtros de rayos UV, y la cara blanca de la cantidad de protector que se ponen antes de un partido. Para las europeas, no es habitual este calor, y también sufren el desgaste de más que genera.

Durante los entretiempos fue posible ver, hasta ahora, a los asistentes con toallas mojadas para intentar refrescar a las jugadoras en zonas como la nuca, y con bolsas de hielo para ponerse en la cabeza. En el entrenamiento matutino, la organización colocó dos aires acondicionados portátiles en los bancos de suplentes para intentar apaciguar el agobio.

El público, en los recreos, se ubica directamente en la única parte superior de la tribuna que tiene sombra y viene al estadio con paraguas gigantes pare evitar exponer al piel.

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