Repensaron el botiquín de su abuelo para los millennials y facturan $50 millones

Facundo y Martín Gutiérrez refundaron Laborit, una compañía creada en 1978, e impulsan las góndolas "cruelty free" en farmacias
27 de julio de 2018  • 15:46

¿Cómo hacer de un botiquín de primeros auxilios un producto aspiracional? Según el manual de marca de esta pyme , con una apuesta a la "cultura pop". Los hermanos Martín y Facundo Gutiérrez refundaron Laborit, una empresa creada por su abuelo, y quieren convertir al agua oxigenada y las gasas en íconos como las latas de sopa Campbell inmortalizadas por Andy Warhol.

Jorge Eduardo Gutiérrez, "Guti", fundó la empresa en la década del '70 en Caseros, provincia de Buenos Aires. En ese entonces, viajaba con su auto por el interior del país para venderles productos como protector labial a los farmacéuticos. Su hijo, el primer universitario de la familia, profesionalizó la empresa. Y en 2010 llegaron los integrantes de la tercera generación, Martín y Facundo, de 36 y 28 años, que refundaron la empresa como una "pyme millennial ", dicen.

"Vimos una oportunidad en un mercado de genéricos donde las marcas no existían. Queríamos revalorizar a la caja de zapatos donde se guardan los productos de cuidado personal y de primeros auxilios. Para eso, lanzamos botiquines con impresión 3D y personalizados, por ejemplo", explica Martín Gutiérrez, CEO de la empresa que en 2017 facturó $50 millones.

El botiquín 3D de Laborit Crédito: Instagram: @milaborit

Ser una pyme dirigida por y orientada a personas nacidas entre 1980 y 1995 tiene sus particularidades. Por empezar, en la comercialización. Para expandir su marca, Laborit creó un "falso" ecommerce en su sitio Web, que en realidad vincula los productos que publican a los sitios de los canales de venta minorista. Además, impulsa que su catálogo se busque en apps de delivery como Rappi o PedidosYa para que las farmacias que los ofrezcan sean las encargadas de preparar el pedido.

En esa búsqueda de conexión con el consumidor joven, la compañía estudió las búsquedas de los términos "cruelty free", libre de crueldad animal, en redes sociales, un espacio donde la marca hace una apuesta para conquistar posiciones. Descubrió que eran dos palabras que despertaban interés, y comenzó a comunicar con más fuerza que sus productos tienen esa etiqueta.

"Les presentamos a las cadenas farmacéuticas la idea de las góndolas cruelty free, y hoy ya hay dos compañías grandes (Azul y Soy Tu Farmacia) que destinan un lugar especial en sus pasillos a este tipo de productos", detalla Gutiérrez.

La "pyme millennial", que está a punto de mandar su primer envío a Uruguay y con un pie dentro de Paraguay, también se hace a través del trabajo diario: el emprendedor indica que él y su hermano impulsan flexibilidad horaria, informalidad en la vestimenta y trabajo remoto para sus 35 empleados.

Para "evangelizar", además, próximamente la pyme lanzará el "botiquín office", que tiene todo para los primeros cuidados y que, a través de códigos QR, permitirá acceder a las listas de Spotify que genera la marca y también a un enlace para reponer los insumos automáticamente.

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