El despido de Orsanic en la Copa Davis: crónica de una relación con la AAT que, tarde o temprano, se iba a romper

Orsanic logró el objetivo que siempre buscó la AAT: conquistar la Copa Davis
Orsanic logró el objetivo que siempre buscó la AAT: conquistar la Copa Davis Fuente: Archivo
Sebastián Torok
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27 de julio de 2018  • 19:02

Desde el momento en el que Daniel Orsanic participó activamente durante la campaña electoral de mayo pasado en la Asociación Argentina de Tenis apoyando a una de las dos listas (la encabezada por José Luis Clerc), quedó claro que ante el triunfo del espacio presidido por Agustín Calleri la figura del capitán campeón de la Copa Davis 2016 había quedado debilitada. Quitarle el cargo de director de Desarrollo, función que cumplía desde mayo de 2014, fue una de las primeras señales que la nueva conducción le dio al exdoblista. La relación estaba dañada y estaba claro que, tarde o temprano, se terminaría de romper, aunque pocos sospechaban que la AAT despediría abruptamente a Orsanic antes de la serie de repechaje frente a Colombia (en San Juan, del 14 al 16 de septiembre), sobre todo porque habían aceptado que continuara en la Davis independientemente de su inclinación política. Al menos eso era lo que declararon. Orsanic y su cuerpo técnico (Mariano Hood y Sebastián Gutiérrez) sabían que el viaje iniciado en la primera rueda de 2015 llegaría al final luego de Colombia. Pero durante la mañana del viernes, Mariano Zabaleta y José Acasuso, vicepresidente primero y vocal, le comunicaron a Orsanic que habían decidido deshacer el vínculo porque no tenían "una buena relación" y que asumirían Gastón Gaudio, Guillermo Coria (también tiene funciones en Desarrollo y como Secretario de Interior) y Guillermo Cañas, más la colaboración de Gustavo Marcaccio.

"La situación era insostenible", le comentó Calleri a LA NACION. Según el cordobés, no encontraba buena predisposición en Orsanic en el proceso de transición en Desarrollo, ahora conducido por Franco Squillari. La actual dirigencia, además, se molestó porque Orsanic les reclamó una indemnización por ser echado del cargo que había tenido en los últimos cuatro años (nunca amenazó con llevar la situación a una acción judicial). Llama la atención la desprolijidad en el cambio de discurso ya que el jueves 19 del mes actual, en una rueda de prensa en la que se informó sobre el delicado presente financiero de la AAT, Acasuso, en algún momento entrenado por Orsanic, afirmó que ese pedido no iba a alterar los planes con miras al choque con Colombia. "Trabajamos en el tema. Esperamos llegar a buen puerto. ¿Si va a ser el capitán ante Colombia? Una cosa no tiene nada que ver con la otra. Es capitán. No hay ninguna novedad. Está reclamando por su trabajo en Desarrollo. ¿Si es incómodo? No tiene nada que ver una cosa con la otra", declaró Acasuso, pero el cortocircuito sí hizo explosión. La AAT comunicó que la decisión se hizo "en base a las diferencias de proyecto deportivo entre ambas partes y con la intención de garantizar un clima de armonía de cara a la trascendental serie frente a Colombia".

Orsanic se sorprendió. No se la veía venir. Es más, pensó que había sido citado a las oficinas de la AAT para hablar sobre la logística de la serie en San Juan (hace unos días, Martín Jaite y Martín Vassallo Argüello, integrantes de la comisión directiva, estuvieron recorriendo el estadio Aldo Cantoni). Incluso, Orsanic tenía previsto viajar al US Open (comienza el 27 de agosto) para terminar de observar y hablar con los jugadores que convocaría (con algunos ya se había comunicado). Estaba entusiasmado con soltar la capitanía habiendo dejado al equipo en el Grupo Mundial. Pues no podrá hacerlo. Al salir de la reunión en la AAT, encendió el celular y escribió la novedad en el grupo de WhatsApp que tiene con todos los integrantes del cuerpo técnico.

La noticia fue tomada con sorpresa por los jugadores, la mayoría compitiendo en Europa. Por la tarde, el propio Calleri se encargó de mensajearlos (inclusive a Juan Martín del Potro, que estaba en México) para comunicarles las razones. Tras masticar la noticia, algunos optaron por el silencio; otros despidieron al cuerpo técnico por redes sociales. El primero fue Guido Pella y lo hizo con contundencia: "No merecían este final. Nunca voy a olvidar todo lo que consiguieron. Mucha suerte en el futuro, los quiero. Hood y Orsanic". Federico Delbonis publicó: "Gracias por el camino que recorrimos juntos. Solo tengo palabras de agradecimiento y guardaré para siempre los momentos vividos. #Graciascapitán". No fue casual que Pella y Delbonis hayan sido los primeros en reaccionar. El bahiense debutó en la Davis con Orsanic, fue el único presente en las cuatro series del título, desde ese momento no faltó a ningún choque y siempre dice lo que piensa. Delbonis encontró en la Davis la mejor actuación de su vida: venciendo a Ivo Karlovic en el quinto punto de la final ante Croacia, en Zagreb. También Leonardo Mayer escribió en Twitter: "Unión + Respeto = Capitán", acompañado de fotos.

Orsanic se marcha de la capitanía habiendo conseguido algo que ninguno de los 28 conductores anteriores (algunos, en dos períodos) pudieron: ganar la Ensaladera. Debutó en 2015 ante Brasil, en Tecnópolis: la Argentina se impuso 3-2 (fue la serie del partido de casi siete horas entre Mayer y Joao Souza) y fue el impulso para una nueva conducción, no sólo deportiva sino también dirigencial. Tras vencer a Serbia de local, el equipo perdió 3-2 en las semifinales con Bélgica, en Bruselas. En 2016 se logró el trofeo, con cuatro éxitos de visitante: 3-2 vs. Polonia, 3-1 vs. Italia, 3-2 vs. Gran Bretaña y 3-2 vs. Croacia. En la primera ronda de 2017 no logró armar el mejor equipo y la Argentina perdió 3-2 con Italia en Parque Sarmiento, desaprovechando una oportunidad de celebración grupal. En septiembre sufrió un gran golpe: descendió a la Zona Americana al perder 3-2 con Kazakhstán, en Astana. En abril pasado, la Argentina derrotó 3-2 a Chile, en San Juan, y se ganó la chance, en el play-off de septiembre, de volver a la elite.

Durante su conducción, Orsanic tuvo la capacidad para unir polos opuestos (Del Potro-Juan Mónaco, por ejemplo) y potenciar una camada de jugadores mucho más austera de lo que fue la Legión. Le dio lugar a los equipos de trabajo de los jugadores, que hasta participaron de las cenas en las concentraciones, una situación inusual. Pacificador, no le tembló el pulso para dejar afuera a jugadores que en su momento le habían rendido. Tuvo pocos cortocircuitos y bajo su gestión se dejó de hablar de conflictos, algo que históricamente sufrió la Argentina. Aprovechó las ganas y la confianza de Del Potro. Supo surfear algunos cuestionamientos. Y le bajó una línea de comportamiento a su cuerpo técnico. El encordador Luis Pianelli, presente en cuatro finales de Copa Davis, lo ilustra con una anécdota: "Después de ganarle a Gran Bretaña en Glasgow hicimos en el vestuario una guerra de agua, shampoo, toallas, jabon, tachos de basura. Un desastre. Pero después de festejar nos dedicamos una hora y media a dejar el lugar impecable. Hasta Del Potro limpió. Antes de volver al hotel vino la gente de la federación británica a felicitarnos por cómo habíamos limpiado todo y a decirnos que era la primera vez que un equipo lo hacía. Esa actitud simboliza el mensaje de Orsanic".

Se terminó una etapa. Una nueva conducción gobierna desde mayo en la AAT. Un nuevo camino comienza en la Copa Davis.

Orsanic y el trofeo más deseado: la Copa Davis
Orsanic y el trofeo más deseado: la Copa Davis Fuente: Archivo

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