Menos déficit y más inflación, ¿cómo es?

Juan Carlos de Pablo
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29 de julio de 2018  

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, muestra que el déficit fiscal del Estado nacional continúa bajando, y que durante el primer semestre de 2018 se sobrecumplió la meta anunciada. Al mismo tiempo, la tasa de inflación aumenta y se ubica bien por encima de la meta anunciada a fines de 2017, esquema afortunadamente abandonado por las nuevas autoridades del Banco Central. ¿Para qué encarar el ajuste fiscal, si no sirve para disminuir la tasa de inflación?

Al respecto, conversé con el brasileño Mario Henrique Simonsen (1935-1997), en economía básicamente un autodidacta, profesor en la Fundación Getulio Vargas, pionero (no reconocido) de los modelos macroeconómicos en los que se paga por adelantado, ministro de Economía, notable ajedrecista, operamaníaco y -según uno de sus alumnos- "una fascinante máquina de pensar". "No recuerdo hombre público cuya opinión sobre cualquier tema económico fuese tan respetada 15 años después de haber dejado el poder. Continuó prestándole servicios sistemáticos a Brasil, con sus artículos y sus opiniones", afirmó Eduardo Eugenio Gouvea Vieira. Acuñaba máximas extraordinarias, como aquella según la cual la ojeriza brasileña con el Fondo Monetario Internacional (FMI) era tan irracional como atribuirle las caries al dentista.

-En la Argentina 2018 baja el déficit fiscal y aumenta la tasa de inflación. ¿Cómo se entiende?

-Como ocurre con frecuencia, de esta coincidencia se puede hacer una buena o una mala lectura.

-Comencemos por la mala lectura.

-Si en un momento dado se verifica una reducción del déficit fiscal y un aumento de la tasa de inflación, alguien puede pensar que no tiene sentido hacer ningún ajuste de las cuentas públicas. Es más, citando a John Maynard Keynes fuera de contexto, podría sostenerse que para reducir la tasa de inflación habría que aumentar el déficit fiscal.

-¿En qué consiste la buena lectura?

-En relacionar el déficit fiscal con la emisión monetaria, y esta con la tasa de inflación; y en tener en cuenta que sobre la tasa de inflación de corto plazo operan los determinantes inmediatos.

-Explíquese.

-Estados Unidos no tiene equilibrio fiscal, pero mientras el resto del mundo siga comprando títulos emitidos por su sector público, la conexión entre desequilibrio público y tasa de inflación es más bien remota.

-La correlación entre emisión monetaria e inflación es más estrecha, pero ya que cita a Estados Unidos esto no se verificó durante el cuarto trimestre de 2008.

-Benjamin Shalom Bernanke, entonces presidente del Reserva Federal (Fed), diagnosticó correctamente que como consecuencia del pánico existente en el sistema financiero, tenía que abastecer con dinero fresco la mayor demanda de efectivo por parte de las instituciones financieras, para no agravar la recesión. Duplicó la base monetaria sin impacto en la inflación, y con el tiempo reabsorbió dicha emisión. No generalicen la validez de este episodio extraordinario.

-De modo que según usted la Argentina debería seguir reduciendo su déficit fiscal.

-Así es, porque cuanto menos dinero les pidan a quienes compran títulos públicos, más chances tienen de conseguirlos. Recuerden que no acudieron al FMI por algún convencimiento intelectual, sino porque de la noche a la mañana los tenedores de bonos no solo no compraron más, sino que amenazaron con vender los que tenían.

-El fisco no es el único "culpable"

de la tasa de inflación.

-Efectivamente. En un país donde nadie sabe cuánto falta recuperar el valor real de las tarifas públicas, cuál es el precio del dólar que equilibra la cuenta corriente de la balanza de pagos, y que requiere adecuar salarios y jubilaciones sobre la base de la tasa de inflación observada, en el corto plazo la tasa de inflación es el resultado de múltiples causas.

-En su reciente visita a Buenos Aires, Christine Lagarde, directora gerente del FMI, habló de la necesidad de cumplir la meta de inflación.

-La Argentina negocia con el FMI, así que sugiero no abrir un debate profesional. Sugiero decirle que sí, pero actuar sobre el aumento sistemático del nivel general de los precios sobre bases más contundentes.

-¿Qué quiere decir?

-Que alguien, dentro del Gobierno, tiene que operar sobre todas las causas de la inflación, de manera simultánea. Hoy en su país existen propuestas específicas y seudodebates, cada vez que se publica la evolución de los índices de precios.

-¿Está usted por la unificación

del área económica, bajo un ministro de Economía?

-Estoy pensando en la función, no en el cargo. Se denomine como se denomine, algún funcionario tiene que poner en línea los aumentos de las tarifas públicas, los salarios, las tasas de interés, junto a lo que está ocurriendo con el fisco y la emisión monetaria, para poder enfrentar, pero en serio, la cuestión de la inflación.

-¿Ocurrirá?

-Los lectores siempre tienen preguntas específicas, referidas a tiempos, medidas, repercusiones, etc. No tengo las respuestas y probablemente tampoco las tengan los funcionarios. Pero la historia sugiere que resulta muy difícil, por no decir imposible, enfrentar la cuestión de la inflación cuando nadie se siente a cargo.

-Don Mario, muchas gracias.

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