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Detrás del rodaje

Secretaria Ejecutiva: un triángulo amoroso inspirado en una leyenda de Wall Street

Tomás Balmaceda
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31 de julio de 2018  • 00:17

Una trama nacida en el banco de una plaza, una gran banda de sonido y un elenco excepcional fueron parte de la fórmula que dio origen a Secretaria ejecutiva, un film clave para entender la década del 80. Con mucho spray de pelo, maquillaje vibrante y las hombreras más grandes que nos pudiéramos imaginar, esta historia puso a la mujer en primer plano y quiso prender una mecha que no terminó de encender, pero igual hoy es vista como una película clásica del Hollywood de fin de siglo.

Todo comenzó una mañana de 1984 en Manhattan, cuando el veinteañero Kevin Wade estaba sentado en Battery Park mirando cómo cientos y cientos de neoyorquinos salían de la boca del subte, apurados para tomar el ferry que los sacaba de la isla y los llevaba a su casa. "Si movía un poco mi cabeza, por encima de esos trabajadores ocupados se veía Ellis Island, un sitio a donde llegaban a principio de siglo los barcos con inmigrantes. Fue así que me pregunté cuáles eran las historias de los inmigrantes de hoy", recordó el hoy exitoso guionista, que por ese entonces sólo había escrito una obra del circuito off de Broadway.

Una mujer joven, con zapatillas en los pies pero unos tacos en la mano, le llamó la atención: "Pensé en el supuesto Sueño americano, en la idea de que hay una puerta abierta para todos para triunfar pero que en el fondo sólo los anglosajones blancos pueden llegar a ser jefes... ¿cuáles serían los desafíos para alguien llamado Tess?"

Así nació la historia de Tess, una chica de clase media baja de Staten Island que soñaba con ser más que "una secretaria", pero cuyas ideas son robadas por Katharine, su malvada jefa cuya traición termina siendo la motivación que necesitaba para creer en sí misma y poder triunfar.

El trailer de Secretaria Ejecutiva - Fuente: YouTube

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Wade pasó el resto del año entrevistando secretarias y empleadas de Wall Street, además de leer a diario la sección financiera de The New York Times. Varias le contaron una leyenda que circulaba en los diálogos durante el almuerzo: existía una secretaría que a fuerza de ideas y esfuerzo había llegado a ser gerenta. Si bien nunca logró dar con ella ni saber si era una fábula, fue su inspiración.

El guion terminado era casi idéntico al que se vería en la gran pantalla, pero durante años fue rebotando en todos los grandes estudios. Hasta que Mike Nichols - que ya había filmado El graduado y El difícil arte de amar- lo leyó y se enamoró. El romance tenía un porqué: él mismo era un inmigrante que había llegado con su familia a Nueva York escapando del nazismo y se había hecho un nombre por su cuenta.

Con su bendición, logró el presupuesto para llevarla adelante con un elenco que terminaría siendo una de las claves del éxito: Melanie Griffith , Sigourney Weaver y Harrison Ford . El clima del rodaje fue relajado y distendido. Si bien todos creían que estaban haciendo una buena película, quizá nadie esperaba que se convirtiera en el gran hit que fue, uniendo tanto el favor del público como de la crítica.

Nichols hacía sentir cómodos a todos y hasta era flexible con detalles del guion. Ford, que era la mayor estrella del trío protagónico, logró incluir la famosa cicatriz de su mentón en la historia: en una escena cuenta que una ex novia le quiso hacer un piercing en la oreja, pero a él le bajó la presión y al desmayarse se golpeó contra el inodoro del baño.

No fue el único guiño: en la escena en la que Katherine regresa de sus vacaciones, lleva un gorila de peluche en la mano. Era un regalo que Nichols le había hecho a Weaver días antes, cuando fue nominada a un Oscar por Gorilas en la niebla.

El resto del elenco de Secretaría ejecutiva también era impecable: Alec Baldwin -quien se pondría en la piel de Jack Ryan en La casa del Octubre Rojo y cuyo personaje sería reemplazado por el mismísimo Ford en las pelis que le siguieron, Juego de Patriotas y Peligro inminente-; Joan Cusack en un rol que le valió su primera nominación al Oscar y Kevin Spacey en un pequeño papel. Incluso hay extras famosos como David Duchovny y Ricki Lake, con apariciones sin diálogo.

"Vestite sin gracia y todos verán tu vestido. Vestite impecable y todos verán a la mujer que sos", le dice el personaje de Weaver a Tess en su primer día de trabajo. Es una frase de Coco Chanel y pinta a la perfección la especial atención que se le dio al vestuario en esta producción.

El vestuario estuvo a cargo de Ann Roth, quien también pasó largas tardes viendo a las mujeres salir del subte de Nueva York para tomarse el ferry de Staten Island. "Mi mayor orgullo es que en ninguna escena uno puede distinguir a los actores y extras de las personas reales de los sitios donde filmamos, logramos la unión perfecta", recordó.

Y no solo eso: otra de las frases que impactan de la película está vinculada con otro aspecto que hoy llama la atención: los peinados. "Si quieren que te tomen en serio, debés tomarte en serio tu cabello", dice Tess y realmente los estilos que se ven a lo largo de la película dejan a cualquiera con la boca abierta.

Carly Simon canta el tema de Secretaria Ejecutiva - Fuente: YouTube

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Secretaria ejecutiva también dio una de las mejores canciones de una banda de sonido de la década del 80, un rubro más que exigente. Carly Simon brilla con su versión de Let the River Run y a tono con la película.

Al éxito de público y la crítica le siguieron los premios. Secretaria ejecutiva fue nominado a seis premios Oscar -incluyendo mejor película, director, actriz protagónica y de reparto- y otros tantos Globos de Oro.

Con una retórica simple pero encantadora, la película mostró que una mujer podría ser exitosa en el mundo de los negocios y se volvió un lema de empoderamiento femenino que hizo pensar a muchos en que podría haber una revolución en el lugar de la mujer en el cine. Eso, sin embargo, no ocurrió en ese entonces, pero el film se mantiene como una joyita popular de la década del 80.

La presentación de la serie de televisión "Secretaria ejecutiva" - Fuente: YouTube

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Y muy pocos recuerdan que el éxito del film llevó a los productores a tratar de sacar todo el provecho posible. Cuando la idea de una secuela demostró ser inviable por los cachets que pretendían sus actores, se pensó en una serie de televisión homónima. Se grabaron doce episodios del ciclo que tuvo tan mal rating en las noches de la cadena NBC en 1990, que sólo se pusieron al aire nueve. La protagonista era una por entonces desconocida Sandra Bullock .

Pronto volveremos a escuchar sobre Secretaria ejecutiva porque Cyndi Lauper acaba de firmar contrato para hacer las canciones de una versión que Broadway hará en formato musical el próximo año.

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