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Córdoba: ejerció años en organismos públicos como médica sin terminar la carrera

El caso de Reyes se relaciona con el de los falsos médicos de Cañuela
El caso de Reyes se relaciona con el de los falsos médicos de Cañuela Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo
Gabriela Origlia
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28 de julio de 2018  • 14:25

CORDOBA. Dalmira Angélica Reyes ejerció muchos años como médica en organismos públicos con sede en Córdoba hasta que, a mediados de los '90, se descubrió que había falseado el título de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). En 2001 fue condenada a tres años de prisión en suspenso, por desempeñarse durante 17 años como médica cirujana en la delegación cordobesa de la Administración Nacional de Seguridad Social (Ansés), sin poseer título habilitante.

El hecho tiene similitudes con el que surgió por los dos falsos médicos que prestaban servicios en el Hospital de Cañuelas, en Buenos Aires, y que dio lugar a que salieran a la luz otros en clínicas y hospitales.

El caso de Reyes tuvo mucha resonancia porque su hermano Nicolás Alfredo Reyes, era un político desde hacía años muy cercano al exgobernador de Córdoba, Eduardo Angeloz (de quien fue secretario de Estado) y subsecretario de Defensa de Erman González.

En 1995, después del escándalo de su hermana, fue designado administrador general de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y convivió no sólo con el gobierno de Menem, sino también con los de Fernando de la Rúa , Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner . Dejó su cargo en 2008 por problemas de salud y murió dos años después.

La familia

Los Reyes, originarios de Jujuy, pasaron toda su niñez y adolescencia en La Rioja ; Nicolás -más grande- fue el primero en llegar a Córdoba para estudiar Derecho (se recibió a muy avanzada edad, cuando ya llevaba tiempo ocupando cargos públicos). Años después lo hizo su hermana, Angélica que nació en 1948 y egresó de la Escuela Normal de La Rioja.

La Justicia Federal la declaró culpable de los delitos de falsificación de documento público, partícipe necesaria y autora de uso de instrumento público falso y defraudación a una administración pública en forma reiterada. También afrontó una acusación en la órbita de la Justicia provincial por maniobras similares que habría cometido cuando se desempeñaba en la sección Reconocimientos Médicos, de la Dirección General de Personal (DGP) durante el gobierno de Angeloz.

La mujer trabajó en la Anses desde 1978 en tareas de la medicina, tales como confección de informes sobre el estado de salud de personas que tramitaban su jubilación por invalidez hasta 1995, cuando fue despedida al constatarse que carecía de título habilitante.

Las pericias ordenadas por el tribunal al iniciar las actuaciones permitieron establecer que Reyes firmó numerosos dictámenes que favorecieron el otorgamiento de jubilaciones con elevados porcentajes de incapacidad, cuando en realidad esas incapacidades no existían o habían sido exageradas. A esas irregularidades se sumaron los adicionales de sueldo correspondientes a la profesión, que recibió ilegalmente durante los 17 años que se desempeñó en la Anses, por lo que se estimó que las arcas públicas sufrieron un perjuicio de unos 50.000 pesos (cálculo en 2001).

Diferentes testimonios relevados por LA NACION coincidieron en que Reyes no estaba frente a los pacientes, sino que era la encargada de aprobar o rechazar las carpetas médicas. "Es posible que nunca haya visitado a ninguno, pero sí cobraba por su título", mencionó un ex funcionario.

En la UNC todavía recuerdan el caso. Desde la Dirección de Asuntos Jurídicos del Rectorado señalaron que muchos casos no llegan a tener una resolución judicial y prescriben.

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