Sin esgrima dialéctica, se selló la alianza estratégica

Cristian Mira
Cristian Mira LA NACION
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29 de julio de 2018  • 02:15

El ruralismo y el Gobierno ratificaron en el acto de la Exposición Rural de Palermo la alianza estratégica que vienen sosteniendo desde diciembre de 2015 y dejaron en un segundo plano los problemas que están pendientes de resolución.

La vicepresidenta Gabriela Michetti reavivó el lema de campaña de Cambiemos en 2015 -"sí, se puede"- para señalar al campo como el sector de la economía que puede recuperarse de las adversidades. Rápidamente dio vuelta de página a la sequía que hizo perder 8000 millones de dólares en divisas por exportación de soja y maíz, y que provocó una merma del 0,5% en el PBI, y destacó la "revancha del trigo". Los números parecen darle algo de razón: la cosecha del grano fino, que comienza en octubre, podría alcanzar un récord de 20 millones de toneladas si las condiciones climáticas se mantienen como hasta ahora. Un experto hombre de campo lo confirmaba en el palco oficial: "Los chacareros están comprando a lo loco fertilizante para ponerle al trigo". A su lado, un experto en economía agropecuaria aportaba un dato: "Hay sequía en Europa y los precios subieron".

En ese contexto, la apuesta de la administración Macri por el campo ya no es solo filosófica. Por la crisis cambiaria, el Gobierno necesita dólares que provengan de la exportación de bienes para sostener el equilibrio de la macroeconomía. Según un estudio reciente de la Bolsa de Comercio de Rosario las exportaciones del complejo granario llegarían en 2019 a 25.500 millones de dólares, un 47% más que este año. Si los precios y el clima acompañan, el campo puede darle buenas noticias el año próximo al Gobierno.

Quizá porque prefiere ver el futuro, Michetti pasó por alto el reclamo de Daniel Pelegrina sobre la necesidad de bajar la presión impositiva. Tampoco hizo referencia a la posibilidad de que se suspenda el cronograma de baja de retenciones a la soja y se las congele en el 25%, tal como trascendió de las discusiones entre funcionarios del Ministerio de Hacienda y los técnicos del FMI. La vicepresidenta eligió repasar los ejes que lleva adelante el Ministerio de Agroindustria: apertura de mercados externos, simplificación de trámites y solución de los problemas de las cadenas agropecuarias en las Mesas de Competitividad. No hubo esgrima discursiva en el acto de Palermo.

Para el ruralismo, que el Gobierno reafirme su alianza estratégica con el campo es un dato alentador, sobre todo si se lo compara con la relación que tuvo con el kirchnerismo. Sin embargo, ese vínculo todavía no alcanza para solucionar los problemas que tienen varios sectores de la actividad agropecuaria (tamberos, criadores de cerdos y economías regionales, entre otros). La brusca devaluación del peso durante el año afectó a quienes tienen sus costos dolarizados y venden gran parte de la producción al mercado interno. Hasta que no se reacomoden sus números o no enfoquen una parte de su negocio hacia la exportación continuarán en la incertidumbre.

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