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La Policía Federal tendrá mayor despliegue en distritos bonaerenses

Buscan reemplazar a parte de los gendarmes que cumplen funciones en el conurbano para incrementar la actividad contra el narcotráfico en las fronteras
Buscan reemplazar a parte de los gendarmes que cumplen funciones en el conurbano para incrementar la actividad contra el narcotráfico en las fronteras
Daniel Gallo
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29 de julio de 2018  

La reorganización del despliegue del sistema de seguridad, que incluye la asignación de militares en posiciones de frontera, impulsará una mayor presencia de unidades de la Policía Federal en el conurbano. Si bien esa fuerza hoy trabaja en algunos municipios para operativos concretos de saturación, la intención del Ministerio de Seguridad es que los policías federales empiecen de a poco a reemplazar a los gendarmes que están asignados en los municipios del Gran Buenos Aires. Los grupos de la Gendarmería -más allá de los dos destacamentos móviles con base natural en Campo de Mayo y Ezeiza- que están desplegados en apoyo a la protección bonaerense comenzarían a volver así a sus posiciones del interior del país una vez que policías federales se ocupen de esas tareas frente al delito urbano.

"No se quitará ningún gendarme más de las fronteras, donde tienen un papel central en la lucha contra el narcotráfico", explicaron fuentes que conocen las iniciativas evaluadas en el Ministerio de Seguridad.

Los pedidos de mayor respaldo que llegan desde Buenos Aires, impulsados por intendentes oficialistas y opositores, serán desde ahora contestados con policías federales como refuerzo de zonas "calientes", aunque eso no significará un retiro inmediato de gendarmes, que tienen algo más de cuatro mil efectivos afectados al control urbano en la zona metropolitana.

Luego del traspaso de parte de la Policía Federal a la ciudad de Buenos Aires para la creación de la fuerza porteña, más de 20.000 agentes que quedaron bajo la órbita nacional empezaron a ser enviados a delegaciones en el interior del país, con el objetivo de reforzar las investigaciones contra el crimen organizado. En esos lugares se establecieron núcleos de trabajo con detectives, peritos y unidades tácticas independientes. Sin embargo, algunas dificultades se presentaron por el arraigo de esos agentes con la región metropolitana.

Los policías federales que ocupan posiciones en el interior del país reciben un plus salarial -el salario normal es, en promedio, un 10% superior al de gendarmes y prefectos-, pero hay valores intangibles que también son tomados en cuenta en la reorganización de las fuerzas. En la mayoría de los casos los agentes tienen parejas que trabajan en la región metropolitana e hijos en escuelas de la ciudad y del conurbano. Por eso se utilizarán más esos recursos humanos en el conurbano, donde es alta la presencia de las fuerzas federales.

Aunque siempre existieron delegaciones en todas las provincias, el cambio de la situación laboral tras el traspaso de responsabilidades a las autoridades porteñas da aún sus primeros pasos para aquellos que permanecieron como fuerza federal. En consecuencia, las autoridades nacionales se permiten una actualización de los objetivos, tomándose en cuenta que el concepto central es que toda asistencia de seguridad decidida desde el gobierno nacional puede emplear a unidades de cualquiera de sus fuerzas. Poco tiempo atrás solo se pensaba en la Gendarmería como opción frente a la necesidad de respaldar a una fuerza provincial.

El ejemplo de Rosario

Una situación de esas características se observó en mayo pasado cuando Santa Fe solicitó el incremento de las fuerzas federales en su territorio, especialmente en Rosario tras el nuevo impulso que tomó allí este año el enfrentamiento entre clanes que manejan la venta de drogas. La respuesta fue entonces el envío de unidades de la Policía Federal, que se sumaron a los patrullajes que gendarmes realizaban en esa ciudad.

El reemplazo de los gendarmes por policías federales en el conurbano no será un proceso drástico, sino en un movimiento de paso a paso, como lo definen oficiales que conocen el proyecto general. Una situación similar a la que se observará con la llegada de militares a la frontera. Aquellos que están al tanto de los detalles de ese operativo afirman que los primeros efectivos del Ejército tomarán posiciones en la llamada frontera seca, en pasos no autorizados en Formosa. Una segunda etapa incorporará posiciones en Jujuy. El tercer paso se dará en Salta.

Todos los movimiento militares estarán coordinados con la Gendarmería y la idea es utilizar al personal del Ejército como cierre de brechas para forzar movimientos hacia donde estarán los gendarmes. Se decidió que ningún procedimiento policial sea efectuado por militares y no habrá gendarmes incorporados en las patrullas, ya que se daría un problema práctico: un suboficial de Gendarmería, a cargo de la instrucción del operativo, debería darle órdenes a un oficial del Ejército. En ese proyecto la Gendarmería mira con mayor agrado la gran capacidad de movimiento que podría obtener con los helicópteros militares. Los gendarmes reforzarán sus propias posiciones cercanas a las fronteras y los policías federales colaborarán en el conurbano.

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