La base china en la Patagonia que preocupa a EE.UU., según The New York Times

Ayer, el diario publicó en su tapa un artículo que trata el tema
Ayer, el diario publicó en su tapa un artículo que trata el tema Fuente: Reuters
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29 de julio de 2018  • 10:15

La noticia data de 2012. Entonces, la expresidente Cristina Kirchner viajó a Beijing con el objetivo de cerrar varios acuerdos con el gobierno de China (un canje de monedas por 10 mil millones de dólares, inversiones por 10 mil millones de dólares para el sistema ferroviario) y entre ellos suscribió uno para la construcción de una base de apoyo a las misiones espaciales del Partido Comunista en un predio de unas 200 hectáreas en Bajada del Agrio, Neuquén .

Las voces en contra no tardaron en pronunciarse. Desde la oposición alertaron sobre su posible uso con fines militares e hicieron hincapié en que pese a que estará operada por una entidad con objetivos científicos, se trata de una parte integral de las fuerzas armadas chinas.

Ahora, a cuatro meses de su entrada en funcionamiento (y pese a que la administración de Mauricio Macri agregó un complemento y aclaró que la base sólo se utilizará para fines científicos y pacíficos, excluyendo cualquier tipo de uso militar), el diario The New York Times se pregunta sobre las actividades de esa antena de unas 500 toneladas de peso y treinta y cinco metros de diámetro que se destaca en la zona, que preocupa al mundo en general y a Estados Unidos en particular.

"La base solitaria es uno de los símbolos más impactantes de la estrategia que Pekín lleva implementando desde hace tiempo para transformar Latinoamérica y dar forma al futuro de la región, a menudo a través de maniobras que socavan directamente el poder político, económico y estratégico de Estados Unidos en esta", advierte la nota que ayer fue publicada en la tapa de la edición papel del periódico.

Asimismo, resalta el viraje continental de EE.UU. respecto del continente y la intención china de potenciar cada vez más su presencia: "En la última década, Estados Unidos ha puesto poca atención en el hemisferio; en su lugar anunció un giro hacia Asia, con la esperanza de fortalecer las relaciones económicas, militares y diplomáticas como parte de la estrategia del gobierno de Obama para coartar el poderío chino. Mientras tanto, China ha llevado a cabo discretamente un plan de gran alcance en Latinoamérica. Ha expandido el comercio de manera considerable, ha rescatado gobiernos, construido enormes proyectos de infraestructura, fortalecido los lazos militares y ha asegurado inmensas cantidades de recursos, así, ha enlazado su destino al de varios países de la región y viceversa".

El diario también describe la conexión que se dio entre varios mandatarios latinoamericanos, más propensos a las políticas de izquierda que de derecha, y el Partido Comunista, que en tiempos de crisis fue pieza clave: "Cuando el precio del petróleo y de otros productos básicos se desplomó en 2011, varios países de la región se encontraron de pronto en un terreno inestable. Una vez más, China acudió en su ayuda y, por medio de una serie de acuerdos, consolidó aún más su papel de actor central en América Latina por décadas".

El año pasado, el comercio entre China y los países de América Latina y el Caribe alcanzó los 244.000 millones de dólares. Esa cifra representa más del doble de lo generado una década antes, según información del Centro de Políticas de Desarrollo Global de la Universidad de Boston.

Desconfianza

Son varios los expertos que entienden que la tecnología con la que cuenta la estación tiene muchos usos estratégicos.

Frank A. Rose, exsubsecretario de Estado para el control de armas durante el gobierno de Barack Obama, indicó que "China ha desarrollado tecnología sofisticada para interferir, alterar y destruir satélites". Asimismo, otros investigadores sostienen que "las antenas y otros equipos que se utilizan de respaldo en misiones espaciales, similares a las que tienen los chinos en la Patagonia" pueden aumentar la capacidad de Partido Comunista de recabar información, de acuerdo al medio.

"Una antena gigante es como una enorme aspiradora. Succiona señales, información, todo tipo de cosas", dijo Dean Cheng, exinvestigador en el Congreso estadounidense y quien ahora estudia la política de seguridad nacional de China.

El intendente de Bajada del Agrio, Ricardo Fabián Esparza, habló al respecto y contó que los chinos habían sido amigables, que lo habían invitado a ver las imágenes que había tomado la antena pero que eso no alcanzaba para que se quedara tranquilo: "Desde ese telescopio, es probable que puedan ver hasta qué calzones estamos usando".

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