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Bienestar

Crearon una línea de cosméticos 100% naturales para ayudar a su hijo con autismo

Jimena Barrionuevo
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31 de julio de 2018  • 09:56

Fue en 2007 mientras esperaban el diagnóstico de su hijo Santino. La confirmación de la sospecha dio un giro inesperado en sus vidas y, juntos, pudieron capitalizarlo para ayudar a su hijo, ayudarse a ellos mismos y a muchos otros que estaban transitando el mismo proceso. Santino tenía en ese entonces un año y hacía un tiempo que sus padres, Florencia Delfabro e Ignacio Conde, notaron algo "diferente" en su comportamiento. "Estaba ensimismado, había dejado de mirarnos y se mostraba demasiado tranquilo para su edad", recuerda Ignacio. En el consultorio del neurólogo encontraron la explicación a sus preguntas cuando Santino fue diagnosticado con un trastorno del espectro autista.

Preocupados, comenzaron a investigar sobre el trastorno y se conectaron con padres de diferentes partes del mundo que estaban atravesando lo mismo. "Descubrimos que en Francia y en los Estados Unidos el abordaje para el autismo es integral: en los chicos con el trastorno, el intestino no logra metabolizar los nutrientes necesarios para el desarrollo neurológico y es así como se desencadenan una serie de desequilibrios. Por eso la alimentación que proponen se centra en el consumo de productos orgánicos, libres de gluten y caseína, a los que Santino es intolerante. La harina es como un opiáceo y Santino estaba como desconectado con su mamadera y las galletitas. Cuando retiramos esos alimentos de su dieta, volvió a mirarnos y supimos que ese era el camino", detalla Conde. Poco a poco recuperaron las esperanzas y entendieron que estaba a su alcance modificar una serie de hábitos para que su hijo tuviera una mejor calidad de vida.

En los inicios de la empresa el primer producto fue un jabón, hoy hay bálsamos labiales, champú, desodorantes y aceites corporales, entre otros
En los inicios de la empresa el primer producto fue un jabón, hoy hay bálsamos labiales, champú, desodorantes y aceites corporales, entre otros

Santino tenía además fuertes reacciones alérgicas a los cosméticos de uso cotidiano (champúes, jabones, perfumes) pero también a los alimentos procesados y todo aquello que tuviera componentes químicos. Los médicos recomendaron entonces que el chico evitara entrar en contacto o ingerir productos envasados ya que era la forma más simple de evitar los colorantes, estabilizantes, saborizantes y conservantes que tanto daño producían en su organismo.

"Empecé la complicada búsqueda de productos especiales, libres de gluten, de caseína, de saborizantes y colorantes. Y de pronto nos encontramos en la difícil situación de tener que comprar productos importados o tener que encargarlos a quien viajara y pudiera darnos una mano con ese tema. Hasta que se hizo insostenible este esquema", recuerda Florencia. Entonces comenzaron a plantearse la posibilidad de producir cosméticos en el país. Así arrancó la idea que los llevó a vender una propiedad en Martínez, en Buenos Aires, para invertir en el proyecto de producir acá una línea de cosmética e higiene libre de químicos sintéticos. Algo que no iba a ser nada fácil.

Barabjar y dar de nuevo

Venían de ámbitos laborales muy alejados del rubro cosmético -él se dedicaba al arte del vitral y ella al diseño de indumentaria- pero Ignacio supo rescatar los saberes de la empresa familiar que elaboraba perfumes y cremas y había cerrado en 2001 y dio forma al proyecto. Fue un camino sinuoso. Perdieron la cuenta de la cantidad de veces que escucharon no se puede. Recorrieron laboratorios, investigaron todo sobre materias primas y formulaciones y jamás bajaron los brazos. Hasta que después de seis años lograron fabricar el primer jabón hipoalergénico, puro y vegetal, sin químicos, derivados del petróleo ni materias primas de origen animal.

Los cambios en Santino fueron alentadores. "Gracias a la combinación de la dieta alimenticia y la higiene natural, en poco tiempo dejó de tener reacciones eruptivas como sarpullidos y granitos. Su piel se normalizó y pasó a estar libre de rojeces y molestias. Así sigue hasta el día de hoy", detalla Ignacio.

Para seguir sumando al bienestar, se mudaron a la localidad de Los Cocos, en la provincia de Córdoba. "Buscamos en las sierras de Córdoba estar lejos de la contaminación y la polución ambiental. Dentro del espectro autista donde se encuentra Santino, la sobreexposición a los estímulos visuales y sonoros es complicado y allí encontramos un refugio en la naturaleza", asegura Conde. Allí mismo dieron nombre y forma al proyecto: lo bautizaron Boti-k en honor a los viejos boticarios autores de fórmulas magistrales. Sorprendidos con el resultado que generó el lanzamiento del jabón, a los dos años lanzaron un shampoo con las mismas propiedades. Hoy, la cartera incluye una variedad de más de 80 productos entre aceites corporales, leches, bálsamos labiales, desodorantes, óleos esenciales y acondicionadores. Al cuarto año, triplicaron la producción inicial de 13.500 jabones.

Las tareas están repartidas. "Nos sostenemos mutuamente. Yo estoy más en casa y me ocupo de los chicos mientras Ignacio viaja seguido a Buenos Aires y atiende la logística, el desarrollo y la alquimia que supone proyectar la realidad en la que creemos. Nos pusimos la familia y la empresa al hombro y eso nos da fuerzas para seguir", relata Florencia. Hoy Boti-k cuenta con más de 1.500 puntos de venta. Hace poco además lograron desembarcar en Farmacity y abrir una serie de islas en los shoppings más importantes del país. Con una inversión inicial de US$ 120.000, infinidad de obstáculos en el camino pero muchas ganas de salir adelante, hoy la empresa factura unos 18 millones de pesos anuales.

"La empresa funciona en Buenos Aires, yo estoy una semana en la ciudad y otra en el hogar con la familia, pero no es fácil. Hoy por hoy, con lo difícil que es mantener la empresa desde Córdoba, no nos atrevemos a dejar Los Cocos atrás, viendo que tanto Santino como nuestra segunda hija Ambar se están criando en un espacio natural que los hace felices y no queremos romper el hechizo, por lo menos no por ahora", finaliza Conde.

La voz del especialista

Claudio Waisburg (MN 98128) es neurólogo infantil, Director del Instituto SOMA y autor del libro "Autismo: Guía para padres y profesionales" y en este audio explica cuáles son las principales manifestaciones de este trastorno.

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