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Entrevistas

Aníbal Pachano: "Me apareció un nuevo tumor"

Pablo Mascareño
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30 de julio de 2018  • 16:36

Aníbal Pachano iniciará mañana un nuevo tratamiento contra el cáncer. Esta vez, el foco estará puesto en desarticular otro tumor que afloró en su cerebro. "Tuve cinco tumores en la cabeza que fueron tratados. Se hizo una necrosis y se achicaron, pero ahora apareció uno nuevo, por eso me voy a hacer un Gamma Knife, que es un rayo que ataca al tumor", explica el artista a LA NACION, mientras se prepara para una de las últimas funciones de la obra Casa Valentina, en un camarín con pelucas, vestidos, y decenas de productos de maquillajes, la artillería digna de un divo. En ese ínfimo reducto, exiguo para la convivencia del actor, el cronista y el fotógrafo, se produce la transición del mundo real al de la ficción ilusoria de la escena. Antes que se produzca la liturgia de cada noche, el artista elige refugiarse en ese sótano de la Calle Corrientes para conversar animadamente, sin apuros, desnudando el alma.

"Quiero quedarme un poquitito más en esta vida para aprender, aún más, cómo manejar el afecto". Pachano tiene muy claro su aquí y ahora. Con lucidez puede anclarse en el hoy visualizando un mañana esperanzado. Una expectativa sostenida, por momentos, en una crudeza de realismo que estremece: "Tengo conciencia y el deseo de tratar de vivir diez años plenamente. Ojalá sean más. Estoy en un camino de sanación que para mí es importante, buscando mejorar mi físico y mi cabeza".

Pachano y su lucha incansable por recuperarse: "Tengo conciencia y el deseo de tratar de vivir diez años plenamente. Ojalá sean más"
Pachano y su lucha incansable por recuperarse: "Tengo conciencia y el deseo de tratar de vivir diez años plenamente. Ojalá sean más" Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Mendoza

Este hombre, nacido en Tostado, Santa Fe, en la Argentina turbulenta de 1955, piensa en su próxima década a transitar como un período de sanación, crecimiento y madurez. En lo personal y en el arte y no le teme a los desafíos que le toca afrontar. Prefiere sostenerse en el valor, en no mentirse y en construir desde la verdad.

-Me sorprende la naturalidad con la que hablás de tu salud.

-Y sí, no sé cuándo es el tiempo, pero lo tomo positivamente. Se puede. La sanación se logra con la mejor terapia al alcance y con alternativas que tienen que ver con la Fundación Salud que me ayuda a armonizarme; con mi terapeuta que me ayuda a entender qué es lo que me sucede; y de tratar de erradicar la enfermedad. Además, cambié mi alimentación y mi estilo de vida.

-Hablar de la enfermedad es una manera de exorcizarla.

-Y de desmitificarla. Me interesa transmitirle a la gente que el miedo, el enojo y la ira no conducen a nada. El amor es lo que salva cualquier situación. Por eso es importante estar rodeado de buenas personas y de la mejor energía posible. Necesité correrme de la oscuridad que alguna vez pasé. Ahora miro la vida y valoro desde una flor hasta la claridad de la mañana. Todo el mundo se asombra por la manera natural en que tomo el tema, pero es que para mí las enfermedades son escalones de vida, aprendizajes. Estoy convencido que vine a este mundo a aprender. Por eso digo que tengo en mi escaso metro sesenta, dieciséis problemitas que voy solucionando de a uno.

-¿Dieciséis problemitas? ¿A qué te referís?

-Cuento los tumores, los divertículos, la piedra en la vesícula, las hemorroides, la peritonitis.

-¡Llevás el inventario!

-En el inventario hay 16 problemitas.

-¿Hubo enojo cuando comenzaron los síntomas o llegó la confirmación de algunas de tus dolencias?

-Sí, mucho. Arribo a la enfermedad desde un lugar de enojo, de ira. De no poder mirar que la vida tiene otro color. Repetía circunstancias. El cáncer tiene que ver con el afecto, con lo que te pasa en el pecho. Fue a la cabeza, donde la batalla es mayor porque mi cabeza es la que más funciona.

-¿Lograste transmutar la ira?

-En la cabeza está el trabajo que estoy haciendo ahora.

-Paradójico, enfrentás en estas horas un nuevo tratamiento contra un tumor en la cabeza y es allí donde la razón te hace valorar cuestiones que antes estaban teñidas de oscuridad.

-Vivía en el enojo, no podía disfrutar. Me cargaba de repeticiones que no conllevaban a nada y que me metían en una oscuridad sin darme cuenta. También tuvo mucho que ver el período del éxito.

"Todo lo que me sucedió en la televisión, obviamente me afectó y lo pude superar gracias al cariño de la gente"
"Todo lo que me sucedió en la televisión, obviamente me afectó y lo pude superar gracias al cariño de la gente" Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Mendoza

-Arma de doble filo el éxito. Hay que tratarlo con respeto.

-Uno no lo puede ver y no lo puede disfrutar. Es como estar en el medio de la tormenta. Todo lo que me sucedió en la televisión, obviamente me afectó y lo pude superar gracias al cariño de la gente y a mi voluntad de decir "sí, se puede".

A Aníbal Pachano se le humedecen los ojos. Hace cierto esfuerzo por impedir que las lágrimas broten. Brotan. Sin galera, a cara lavada, su cuerpo es diminuto, pero no vulnerable. Hoy ya no. A pesar de todo, se lo nota fortalecido.

-Se puede vencer cualquier situación. Y si no se puede vencer, saber que se luchó para lograrlo y para tener mejor calidad de vida.

-Más allá de los plazos, que jamás podemos conocerlos de antemano, ¿es recurrente en vos el tema de la finitud? ¿Pensás en ello?

-Y sí. Por más que esté positivo y bien, hay momentos en los que me pregunto hasta cuándo va a ser, cuándo va a suceder el fin, cuánto me faltará.

Vivía en el enojo, no podía disfrutar. Me cargaba de repeticiones que no conllevaban a nada y que me metían en una oscuridad sin darme cuenta

-¿Qué te respondés?

-Algunas veces dudo y en otras no se me cruza por la cabeza. Trato de no preocuparme y de ocuparme. Cuando me descompuse, dije que estaba en 1927 y que había nacido en 1900.

El actor se refiere a la descompensación que sufrió el 28 de septiembre pasado y por la que debió ser internado en el Instituto Fleni, donde comenzó su tratamiento por los tumores cerebrales. "Por algo me equivoqué cuando me preguntaron la fecha. Son señales".

-¿Recordás ese episodio o te lo contaron?

-Me acuerdo y soy consciente de todo. A las cinco de la mañana me dijeron lo que tenía y, en ese mismo momento, me propuse superarlo. No quise a nadie angustiado delante de mí. A llorar al campito y a vivir con alegría.

Ana Sans, su ex mujer; y Sofía, su hija, se mantuvieron junto a él siempre. "Son mis pilares. Estuvieron al pie del cañón, junto con mis hermanas que son de fierro".

-Aníbal, tu mensaje es bien interesante y valioso porque puede espejar en mucha gente que atraviesa lo mismo. Ese querer y poder alimenta la esperanza de muchos.

-Por supuesto que se puede. Pensar en positivo es sanador, pero hay que aprender a escucharse. Estoy en ese proceso de aprender a escucharme y que mi cuerpo se escuche para prevenir las situaciones. Vine a este mundo a hacer ese aprendizaje, por eso no lo tomo como algo dramático, al contrario. El mensaje negativo te deprime y te asfixia en el pozo. En cada máquina que me metían para hacerme estudios, me ponía a generar nuevos espectáculos.

De la elite a la masividad

Pachano, en permanente movimiento
Pachano, en permanente movimiento Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Mendoza

Pachano es varios en uno. Se construyó a sí mismo y se reinventó una y otra vez. En lo personal y en lo profesional. Sus inicios académicos en la Arquitectura hablan de su inclinación por la construcción estética desde siempre. Pero un buen día, aquella vieja vocación mutó en otra en donde también la mirada armoniosa de las formas y la belleza cumplen un rol esencial. En 1983, junto a quien era entonces mujer, Ana Sans, entre otros artistas, creó el grupo Botton Tap, una agrupación que fusionó con notable amalgama la danza y una concepción visual de factura impecable. Títulos como Mi soñada amapola, Tonight, Tangou, Smoke y Dominó conquistaron a un público que pasó de ser mínimo, exclusivo, a una platea mucho más numerosa y popular que los colocó en un lugar de visibilidad entre los años 1992 y 1994. "Éramos creadores y artistas con concepto de empresa. Nos propusimos ser los chicos de la chapita en los zapatos que tenían que ser inolvidables como la gaseosa de la chapita. Surgimos en la apertura artística que se produjo luego de la represión. El arte se expandió, estalló, hacia un lugar diferente y fuimos los últimos coletazos del siglo XX a nivel glam. Luego vino una época manierista, maniatada, atada".

-Se extraña la impronta de los Botton Tap. Es un nicho vacante.

-Cumpliríamos 35 años. Yo quería hacer una remake de Mi soñada amapola, pero me cuesta mucho convencer a las partes. Me parece que hubiese sido bueno para que las nuevas generaciones conozcan al grupo.

-¿Por qué no se concreta?

-Yo soy el que más empujo para hacerlo, pero hay dos personas que no quieren.

-¿Ana Sans no quiere?

-No sabe. Cuando suceden esas cosas, tiro la toalla y me pongo a pensar en mis proyectos personales.

La nueva idea que ronda en la cabeza del actor está vinculada a un espectáculo que codirigirá con su ex mujer y en el que estará acompañado por Esteban Prol y Rodrigo Noya, encarnando a "mujeres algo kitsch, locas, simpáticas y desbordas", personajes nacidos en una tira de Instagram creada por ellos.

-Aníbal, de Botton Tap al personaje de la galera en ShowMatch, existe un abismo, ¿qué te dio la televisión?

-El medio hizo que mi trabajo personal se conociera.

-¿Renegás del paso por el programa de Marcelo Tinelli?

-No, pero tiene su costo. De todos modos, estoy orgulloso de ese personaje mezcla de Pepe Grillo y Johnnie Walker que fabriqué y mostré.

-Pienso en experiencias algo bizarras y escandalosas como aquella vez en la que Graciela Alfano te arrojó un vaso con agua en vivo. ¿Considerás que ese personaje que creaste te desbordó?

-Aquello fue una falta de respeto hacia mi enfermedad, de parte de una señora maleducada. Fue algo externo al personaje y al programa. Un desastre. El personaje está intacto, impoluto. Aquello fue tan lamentable como lo que se escucha hoy, de parte de algunas personas, sobre el tema del aborto o lo que se acaba de oír de parte de un médico sobre el VIH.

Aníbal Pachano se refiere a las declaraciones del Dr. Abel Albino en el marco del quinto plenario de Comisiones en la Cámara de Senadores durante el debate con vistas a la despenalización del aborto. En ese encuentro, el profesional menospreció la importancia de la utilización del preservativo como método de prevención.

-Siendo públicamente conocida tu situación en torno al VIH, ¿qué te produjo escuchar las palabras de Albino?

-Fue fatal. Hay represores de determinadas situaciones. Primero fue aquella mujer y ahora me siento afectado por un personaje como éste. Nosotros estamos en una lucha de concientizar, se ha allanado un camino maravilloso donde una epidemia se transformó en algo crónico y que se puede tratar. Es una mentira y una locura que no se puede usar preservativo.

-Un mensaje de retroceso absoluto, que además pone en riesgo la vida. ¿Considerás que es criminal decir una cosa así?

-Es gravísimo dar ese mensaje y, sobre todo, partiendo de una persona que me merecía respeto hasta ayer porque estaba haciendo una gran tarea referida a la nutrición de los niños. Pero si intelectualmente va a nutrir desde ese lugar, no sirve para nada. El preservativo es lo único que ha permitido que ese contagio se parara. Si hoy se contagia es porque la gente no se cuida y porque no hay campañas ni del gobierno anterior, ni de este, para educar. Se lo he pedido a todos y no hay campaña. Para hacerla, me tengo que generar yo la producción de la misma.

-¿Eso te han respondido?

-Sí. Tanto hormigón nuevo en la avenida Corrientes hubiese servido para hacer una buena campaña de prevención del VIH o para concientizar sobre la legalización del aborto, así las mujeres no padecerían los daños colaterales que padecen.

-Entiendo que estás a favor de la posible inminente despenalización del aborto.

-Ojalá suceda. Pero eso no quiere decir que la gente tiene que ir a abortar. Se trata de prevenir y cuidar la salud de una mujer que tiene un vientre preciado para poder gestar un hijo. Pero puede haber violaciones o acontecimientos no deseados y la gente debe tener la posibilidad de elegir y no por eso se estará en contra de una creencia religiosa. Lo que hizo Abel Albino es un atraso. Por más médico que sea, demostró que no sabe nada. Los que tenemos que hablar somos los que padecemos el VIH. Como hoy también padezco cáncer y estoy aprendiendo a ver qué pasa con esta enfermedad. El resto es teoría.

Cuestión de amor

"En la crisis hay que ser lo más creativo posible"
"En la crisis hay que ser lo más creativo posible" Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Mendoza

Corría el año 2008 y, en el marco del espectáculo Dominó, estrenó una particular versión del tango Se dice de mí, que popularizara Tita Merello y lo convirtiera en uno de sus temas emblemáticos. Con letra cambiada, Pachano plantó bandera y muestra con libertad y sin dobleces todos los planos de su sexualidad.

-Siempre pusiste en tensión los parámetros de femineidad y masculinidad. Aquella canción tenía mucho que ver con eso.

-Allí expongo todo lo que se dice de mí. Originalmente, fue un tango escrito para lo femenino y yo lo muté en algo masculino femenino. Tiene que ver con lo que se habla de uno y con lo que me digo a mí mismo. Este soy yo y es lo que tengo.

-¿Considerás que la libertad a la hora de expresar elecciones vinculadas a la cuestión de género y a la sexualidad sigue, aún hoy, generando inquietud en determinados sectores sociales?

-Si, por supuesto. Escuchás a los políticos y te preguntas qué mundo están mirando y qué no nos estamos permitiendo ver nosotros como pueblo. Unos pocos gobiernan a unos muchos y los muchos no hacemos mucho para que la cosa mejore.

-Y los muchos son los que votan a esos pocos.

-Es un círculo vicioso donde lamentablemente la política ha tomado un poder fuertísimo. Por otra parte, hay un regodeo en lo negativo que no es sano. Desde la negación nada se verá positivo. La vida está hecha para hablar de cosas positivas. En la crisis hay que ser lo más creativo posible. Y, volviendo al tema de la cuestión de género, no hay que olvidar de dónde venimos: del vientre de una mujer.

-¿Estás en pareja?

-No, tengo relegado ese aspecto.

-¿No considerás la posibilidad de volver a enamorarte?

-No es tan fácil tener una pareja. A mí me ha costado mucho encontrar. Prefiero estar solo y bien acompañado.

En esa paradójica contradicción, Pachano transita su presente. Solo y bien acompañado. Una fórmula propia que le permite recorrer hoy un camino de sanación física, espiritual y emocional. Dejando de lado etiquetas. Creando. Exorcizando fantasmas. Ocupado en su ser más profundo. Viviendo en masculino femenino singular, como a él le gusta definir su universo: "Así transito la vida, sin poner título ni rótulo a las situaciones. Vivo".

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