Macri y el PJ, frente a la bola de cristal

Carlos Pagni
Carlos Pagni LA NACION

Editorial de Carlos Pagni

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31 de julio de 2018  • 00:12

A continuación, sus principales conceptos:

  • No solamente los inversores y los mercados están tratando de descifrar la bola de cristal, tratando de determinar cómo va a ser el futuro para poder apostar. La política, los distintos actores de la vida pública en la Argentina también: sobre todo el Gobierno y el peronismo, y dentro del peronismo el sector no kirchnerista están pensando qué estrategias diseñar según las hipótesis de lo que está por venir en términos electorales, que va a ser modelado por lo que está por venir en términos económicos.
  • La bola de cristal del Gobierno no muestra las mismas imágenes que la bola de cristal del peronismo, y esto determina la relación entre ambos.

  • En el núcleo más intimo del Gobierno se percibe un moderado optimismo, de nacimiento de un clima un poco mas benévolo respecto a lo que va a pasar. El oficialismo está alborozado con tres semanas de dólar quieto: le atribuyen a Luis Caputo , el presidente del Banco Central , haber domado al león del dólar que venía devorando la credibilidad y el consenso económico y político para el Gobierno, que inclusive determinaba la fluctuación de la imagen del Presidente. La quietud cambiaria termina siendo un factor importantísimo de aliento político que le permite, por ejemplo, al Gobierno salir de nuevo a la calle a timbrear.
  • Se cree -con más fe que certidumbre científica- que las condiciones externas, el comportamiento de la tasa de interés en EE.UU., pueden llegar a ser alentadoras para el comportamiento de la economía local. Lo otro es la cosecha, que comparada con un año bastante negativo en términos agropecuarios, explica la decisión de Macri de mantener la alianza con el campo como un factor importante de dinamismo económico. Todas estas condiciones hacen que el Gobierno se muestre hiperactivo en un afán oficialista de recuperar el ímpetu inversor, que nunca fue demasiado intenso desde que llegó el Presidente.
  • En la jefatura de Gabinete están mirando de nuevo todas la política financiera del Anses y viendo las posibilidades del Fondo de Garantías Solidarias como una caja donde puedan palancarse nuevas inversiones. Lo que hacen todos los gobiernos, lo que hizo Nestor y Cristina Kirchner, y también la administración de Macri cuando se pensó la famosa y tan discutida reparación jubilatoria.
  • En el marco de toda esta actividad, la reforma militar nos permite pensar con independencia en ciertos modelos políticos de trato entre el Gobierno y la oposición. La medida viene a tocar una tradición legal que nace con el gobierno de Raúl Alfonsín. Lo cierto es que se trató una reforma de la ley de defensa crucial, de una vigencia enorme, y se previó que las fuerzas armadas trabajaran sobre agresiones de origen externo. Esa ley se reglamentó en reuniones que mantuvieron un representante de Antonio Cafiero y un representante del ministerio del Interior de Nosiglia, que era José Luis Vila.
  • Fue la negociación de un gobierno derrotado con un peronismo que iba hacia la victoria. Se trataron otras leyes. ¿Por qué interesa esto?Lo cierto es que el gobierno actual se mete a pensar en otro tipo de ejército, más dinámico, más pequeño. Piensa en sintetizar una cantidad de funciones que están distribuidas entre estas tres fuerzas y que podrían contribuir al ajuste fiscal que está llevando adelante esta administración.Y darle la posibilidad de "colaborar" en tareas de seguridad y reemplazar determinadas funciones que liberarían a la Gendarmería en materia de seguridad interior. Esta modificación, que está muy acotada, se ve como exagerada, exacerbada por parte de dos discursos: el del Gobierno, que justifica esta reforma con el discurso de "tenemos que combatir el narcotráfico", y el discurso de la oposición, sobre todo de la izquierda, que ve en este decreto la posibilidad de que las fuerzas armadas salgan a reprimir el conflicto social, inevitable, en un momento de ajuste.En concreto, esta semana va a empezar a funcionar esta reforma. Se pensó en mandar contingentes del ejército a la frontera norte, en la provincia de Formosa, en lugares donde no hay control de fronterizo por parte de la gendarmería. Pero finalmente van a ir a Salta y a Jujuy, donde sí hay control. Formosa no quiere que haya intervención de fuerzas federales: una reticencia del gobernador Gildo Insfrán de que anden revisando o controlando la frontera de su provincia.Lo cierto es que aparece el problema de la frontera ligado a la corrupción. Frontera y corrupción una pareja que está en el centro de los delitos que el Gobierno quiere atacar. Sobre todo el narcotráfico, que era uno de los tres objetivos de la administración.

  • Vamos a la lógica del gobierno de Alfonsín y del gobierno actual: un gobierno que viene de una crisis que le hace perder poder político, ¿puede encarar reformas ambiciosas sin negociar con la oposición? Hay un sector del oficialismo, donde están Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal y Nicolás Caputo, que dice que no. Otro sector del Gobierno como Marcos Peña dice -sobre todo identificado con Macri- que hay que mantener una identidad de ruptura con la política tradicional, con el aparato peronista, con el aparato político convencional. Hay un ímpetu de autonomía de la Casa Rosada que prefiere avanzar aún en la debilidad sin negociar, porque se supone que de ese avance sin negociación se recupera fuerza política.
  • También aquí hay hipótesis distintas del propio futuro: en Larreta, en Vidal y en Nicolás Caputo hay menos convicción de la capacidad de reelección que tiene Macri, que en Macri, en Marcos Peña y en otros sectores del Gobierno.

  • Estas distintas bolas de cristal componen distintas estrategias respecto del futuro y también respecto del peronismo.
  • Hoy va a estar en el Senado Inés Weinberg de Roca, la candidata propuesta por Macri como Procuradora General de la Nación sin ninguna negociación con el peronismo. Tiene que pasar por la comisión de acuerdos del Senado, que preside Rodolfo Urtubey, hermano del gobernador de Salta. ¿Querrá darle al Gobierno la posibilidad de designar a la procuradora y que quede instalada en un muy eventual gobierno de su hermano, Juan Manuel Urtubey? ¿O el peronismo demorará todo para ver quién gobierna más adelante?

  • También en el peronismo hay distintas bolas de cristal: hay quienes dicen que no se debe pactar con el Gobierno, que se deben endurecer y dificultar el futuro oficialista para llegar a 2019 en condiciones ganadoras, y quienes dicen que no tienen posibilidades porque ganadora puede haber una sola y esa es Cristina Kirchner dentro del peronismo. Y si gana, la primera víctima va a ser el gobierno no kirchnerista. Son dos formas de ver el futuro. Dos formas de apostar a lo que va a pasar.
  • ¿Tenemos que ser Antonio Cafiero, que pactó con Raúl Alfonsín? La respuesta es difícil: Cafiero pensaba que iba a ser presidente y el presidente terminó siendo Menem.

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