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Cantera de ficciones

EL INGLES Por Susana Cella-(Paradiso)-192 páginas-($14)
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31 de enero de 2001  

El inglés aludido por el título de esta novela de Susana Cella -autora de larga trayectoria en el terreno de la crítica literaria- es un tal Rudolph Cranly. Rudolph migra hacia una soñada Buenos Aires y de allí deriva a Villa Cantera, mientras su hermano, William, recala en diversas localidades del Medio Oeste estadounidense, primero con su madre y, tras la muerte de ella, solo, al parecer dedicado al bandidaje.

Estas dos líneas que empiezan en paralelo van confluyendo y trenzándose. Por un lado, un "nosotros" desgrana vicisitudes de Villa Cantera, haciéndose eco de las voces que conversan en un bar. Por el otro, un relato más "impersonal" refiere al sesgo el derrotero de los hermanos Cranly desde Inglaterra a sus destinos americanos. Una y otra línea, en sus modos de narrar, traen inicialmente a la memoria a grandes autores rioplatenses. El "nosotros" pueblerino, a Onetti, homenajeado quizá por nombres y oficios de ciertos personajes (Alcides Grau, poeta; Balaguer, bibliotecario y columnista del diario local). El derrotero de los hermanos, que comienza en un tono algo desparejo, alcanza pronto destellos del aliento poético de un Néstor Sánchez. Con el correr del libro, el espesor de la escritura de Cella hace olvidar esas asociaciones iniciales y se impone por sí mismo, apoyado en una sintaxis y una puntuación que amalgaman peculiarmente, en léxico y giros, el coloquialismo pampeano y el cultismo, más algún juego con el idioma inglés (no tanto como el diálogo oral y epistolar entre dos hermanos de ese origen haría prever).

Varios ecos despiertan los hermanos ingleses en el espejo de esta novela. El que va a la pampa, esa suerte de Medio Oeste argentino, trae alguna evocación, por ejemplo, de William o Guillermo Enrique Hudson (hay un personaje con ese apellido) y de El inglés de los güesos. Pero son leves resonancias, porque los locales de Villa Cantera, significativamente, se lamentan de que a ellos les tocó el menos interesante de los hermanos. Así, a una reverberación épico-mítica del bandido en el Medio Oeste del norte, le corresponde otra del fracaso o la derrota en el sur.

Los ingleses se intercambian a la distancia cartas y libros, sugiriendo resonancias contrapuntísticas entre el western y la ficción de las pampas (de Martín Fierro hacia atrás y adelante). El pueblo, por su parte, cuenta anécdotas de su pequeño infierno (es notable el intercambio de versos y discursos "mal" escritos ante la huida de la chica deseada por todos). Y allá y aquí hay asesinatos nunca aclarados.

El inglés desarrolla, en cierto modo, una mirada personal de una tradición y una cultura. Pero lo hace desde dentro de la escritura, sin necesidad de referencias literarias explícitas o indirectas, aunque el parcial recuento precedente pueda dar la impresión contraria. Ecos y resonancias, literarios o geopolíticos, hablan más bien de una multiplicidad de lecturas posibles, según el oído del lector.

La expresión off-Corrientes identifica, a veces, la "cantera" de la vitalidad artística del teatro porteño, el cual no necesariamente se niega a tener un lugar en la avenida Corrientes. Por el contrario, la prioridad artística suele no tener lugar en las prioridades del negocio. Quizá representan algo equivalente, dentro de la literatura, Villas Cantera como la de Susana Cella.

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