Un excolaborador de Trump, en el banquillo por el Rusiagate

Comenzó el juicio contra Paul Manafort, que podría enfrentar una condena de hasta 100 años de prisión
Comenzó el juicio contra Paul Manafort, que podría enfrentar una condena de hasta 100 años de prisión Fuente: Archivo
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1 de agosto de 2018  

WASHINGTON.- El primer juicio del Rusiagate comenzó ayer con la presencia en el banquillo de los acusados de Paul Manafort, el exjefe de campaña de Donald Trump, que empezó a ser juzgado tras las pruebas aportadas por la investigación del fiscal Robert Mueller sobre supuestos lazos entre Rusia y el equipo electoral del actual presidente.

El exdirigente de campaña del magnate, que en caso de ser hallado culpable podría pasar el resto de sus días en prisión, reiteró ayer que no deseaba hacer ningún acuerdo extrajudicial y que prefería enfrentar el proceso. "No hay ninguna posibilidad de acuerdo", aseguró. Ahora corre el riesgo de una condena de más de 100 años de cárcel por delitos que van desde fraude bancario hasta evasión fiscal, por supuesto financiamiento ilegal de la campaña.

Además, en septiembre, le espera un nuevo juicio por supuestas colusiones entre Moscú y la campaña de Trump, en el que Manafort deberá responder, entre otras cosas, por el delito de conspiración y lavado de dinero.

Los cargos por fraude bancario y fiscal tienen que ver con no haber declarado 75 millones de dólares que obtuvo por asesorar a ejecutivos extranjeros, incluido el expresidente prorruso ucraniano Viktor Yanukovich (2010-2014).

Según las acusaciones, Manafort trabajó para Yanukovich y otros gobiernos sin comunicárselo a las autoridades estadounidenses, lo que significa un delito.

Manafort, de 69 años, compareció ante el juez Thomas Selby Ellis III, de la corte del distrito este de Virginia, en Alexandria, en las afueras de Washington. El jurado que dictará sentencia lo integran seis hombres y seis mujeres, y cuatro suplentes.

Las investigaciones de Mueller buscan determinar si las interferencias rusas en las elecciones de 2016, ahora establecidas por los servicios de inteligencia, llegaron hasta un apoyo directo a los hombres más cercanos al magnate.

Por su lado, Trump escribió ayer, en su cuenta de Twitter, que "la colusión no es un delito".

"La colusión no es un delito, pero eso no importa porque no hubo colusión (excepto por parte de la corrupta Hillary -Clinton- y los demócratas)!", dijo el magnate.

Agencias ANSA y AP

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