Boca tiene más que antes para un semestre vital

Claudio Mauri
Claudio Mauri LA NACION
Pavón, en acción; el delantero de la selección se mantiene como una de las cartas cruciales en un Boca con muchas figuras
Pavón, en acción; el delantero de la selección se mantiene como una de las cartas cruciales en un Boca con muchas figuras Crédito: Prensa Boca Juniors
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31 de julio de 2018  • 23:59

Mientras la Copa Libertadores siga siendo motivo de desvelo, no hay bicampeonato que a Boca lo haga dormirse en los laureles. Lo demostró en el receso con su agresiva política de refuerzos, tanto desde lo económico como desde lo político, con la retorcida interpretación que se vio obligado a hacer Agremiados y la AFA para justificar que la incorporación del uruguayo Olaza no vulnera el límite de los seis extranjeros por plantel.

Boca empieza hoy oficialmente un semestre que es más importante que el anterior porque definirá su destino en el torneo internacional, que también será medida para calibrar la gestión de Guillermo Barros Schelotto, que con cada título local ganó tiempo y renovó crédito.

A juzgar por el movimiento de altas y bajas, este Boca se presenta más fuerte que el que obtuvo la Superliga. Por puesto tiene dos jugadores en condiciones de ser titulares sin que haya mucha diferencia de nivel entre uno y otro. Lo que está por verse es la mano del Mellizo para dar con la mejor formación y para que aquellos que serían titulares en cualquier otro equipo, pero que en Boca pasarán largos minutos en el banco, no le tuerzan el gesto ni le fabriquen un ambiente tenso en el vestuario. Por ejemplo, esta noche, Zárate estará desde el comienzo y al margen queda Tevez. Son dos jugadores que consideran que tienen una carrera y virtudes suficientes como para no estar viendo los partidos desde afuera.

Aun en la abundancia, Boca no deja de estar pendiente de la recuperación de Gago y Benedetto. Para el volante no hay un sustituto equivalente para la función de dirigir el juego, ordenar las líneas y transmitir un fuerte carácter. Ábila aportó una cuota de gol más que aceptable (ocho en 15 partidos entre Superliga y Libertadores, uno cada 110 minutos), pero Benedetto puede asegurar una eficacia similar y agregar más velocidad y desmarque.

"Asegurate que tengas un buen arquero y un goleador", es la recomendación que Alex Ferguson le daba a los técnicos que se iniciaban en la profesión. Evidentemente, Boca siente que, aun siendo el arquero de los últimos dos títulos, Rossi no le da las garantías suficientes, o que su evolución -tiene 22 años- va más lenta de lo deseado. Después de un amplio rastrillaje de arqueros cotizados que se fueron cayendo por diferentes razones, Andrada llega como uno de las últimas opciones.

Boca buscó lo que le falta, un arquero que gane partidos, esos playoffs que tanto lo amargaron en recientes Libertadores, Copa Argentina y Supercopa con River. Boca tiene más que hace unos meses. Llega el momento de demostrar que con eso le alcanza.

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