Aborto: un argentino que vive en Roma le entregó al Papa un pañuelo verde y una carta para pedir por la ley

José María Costa
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1 de agosto de 2018  • 19:15

Nicolás Fuster es un argentino que estudia y vive en Roma. En la audiencia pública que hoy dio en el Vaticano el papa Francisco , el joven le entregó al sumo pontífice un pañuelo verde y un manuscrito en el que le pide que colabore para que la semana que viene se apruebe en el Congreso el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).

A través de su cuenta de Twitter, Fuster mostró el momento en el que el Papa le recibió el pañuelo verde, símbolo de quienes promueven el aborto legal, y una carta de dos carillas en la que convoca al jefe de la Iglesia Católica a tomar la "oportunidad de oro para abandonar la tradición de la Iglesia de llegar siempre 300 años más tarde".

"Como sabe, la semana que viene el Senado votará el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Usted representa a la Iglesia, y yo no voy a pretender que haga campaña con nosotros", dice en un fragmento el texto, y agrega: "La Iglesia no tiene una tradición de apoyo a los derechos civiles, es que aquí el problema es otro (.) Conozco mujeres que abortaron, y estoy seguro que usted, que trabajó largos años en zonas pobrísimas, también".

Luego le remarca que la discusión no gira en torno a "aborto sí o aborto no", sino que gira en torno a si se hace de manera legal, segura o gratuita o en la clandestinidad como en la actualidad.

En diálogo con LA NACION, Fuster contó detalles de la reacción de Francisco. "El Papa fue sumamente amable, se detiene con casi todos. Entre toda la gente que gritaba, tomó la carta y el pañuelo (no estoy seguro de que haya entendido de qué se trataba). Le dije que era una carta importante y que, si quería, podía leerla. Me sonrió de manera transparente y se la entregó a uno de sus asistentes. No dijo una sola palabra, pero evidentemente eso no era necesario", dijo.

Al ser consultado sobre qué lo motivó a escribir la carta y llevar el pañuelo, contó: "Es claro que quiero que el Senado apruebe el proyecto. Pensé en qué puedo hacer desde acá: compré una tela verde en el ghetto e hice unos pañuelos extraoficiales que repartí entre amigos y amigas durante los partidos del Mundial, donde había multitud de argentinos. No sé bien por qué, se me ocurrió que podía acceder al Papa y me pareció una buena idea darle un pañuelo y compartir con él algunas reflexiones".

"Estoy muy contento. No sé si el Papa leerá lo que escribí, pero eso ya me excede. Por otro lado, alguna gente comentó acerca de la iniciativa en las redes y creo que eso es válido", cerró Fuster.

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