Un oficio al Papa, el nuevo paso de una causa inédita en Chile

El pedido al Vaticano resume tres exhortos en los que se investiga a nueve personas; revelan que hubo allanamientos en oficinas de la Iglesia
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2 de agosto de 2018  

SANTIAGO, Chile.- El fiscal nacional, Jorge Abbott, firmó ayer un oficio dirigido al Vaticano, solicitando expedientes canónicos que involucran a imputados investigados por el Ministerio Público en casos de abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia Católica. El pedido reúne tres requerimientos de asistencia internacional en materia penal respecto de nueve personas investigadas. A última hora de ayer, la fiscalía no descartaba nuevas solicitudes al Vaticano.

En este contexto, ayer se supo que las autoridades judiciales realizaron el mes pasado varias redadas en dependencias de la Iglesia de Chile cuando se encontraban dos expertos investigadores de abusos sexuales enviados por el Papa . Los delegados estuvieron 90 minutos en un seminario sobre cómo investigar las acusaciones de abuso sexual cometidas por otros clérigos tras las revelaciones de que cientos de chicos podrían haber sido violados.

Durante décadas, la Iglesia en Chile investigó silenciosamente tales denuncias sin alertar a la policía, pero ahora es acusada, incluso por el Papa, de un encubrimiento que permitió a los abusadores operar con impunidad.

Uno de los clérigos que escuchaba a los enviados era Jaime Ortiz de Lazcano, asesor legal del arzobispo de Santiago. Los ayudantes corrieron a su lado y le dijeron: "Padre, vaya (a las oficinas de la Iglesia) porque va a haber una redada", relató más tarde.

La policía y los fiscales estaban organizando allanamientos en oficinas de la Iglesia a menos de un kilómetro de distancia y también fuera de la capital, en busca de pruebas de delitos sexuales.

La sorpresa, ordenada por Emiliano Arias, un fiscal provincial, marcó el comienzo de lo que los expertos dicen que es una de las investigaciones más agresivas por parte de una autoridad judicial en cualquier parte del mundo. Desde esa fría tarde de junio ha habido cinco incursiones más para confiscar documentos, teléfonos y computadoras, obligando al Vaticano a responder a un escándalo que se desarrolla rápidamente.

Arias, de 45 años, cuenta con experiencia en la lucha contra el crimen organizado y demuestra una cierta afición por el espectáculo al llevar los equipos de noticias de televisión en los allanamientos. Los documentos confiscados por su equipo contenían 30 casos de presuntos abusos que datan de 2007 y que la Iglesia no había denunciado.

Arias dice que quiere arrestar tanto a quienes perpetraron el abuso como a quienes, según él, ayudaron a encubrirlo. Arrestó a Óscar Muñoz, uno de los principales asesores del arzobispo de Santiago, el cardenal Ricardo Ezzati, luego de confiscar documentos de la Iglesia en los que Muñoz confesó haber cometido delitos sexuales.

Arias dijo que lanzó las redadas después de que los funcionarios de la Iglesia en Rancagua, la capital de la región de O'Higgins, le dijeron que tendría que hacer una petición formal al Vaticano para obtener la información que buscaba porque estaba protegida por un "secreto pontificio".

La Iglesia Católica dice que la disposición "secreto pontificio" en la ley canónica tiene la intención de proteger la privacidad de todos los involucrados en reclamos de abuso sexual. Los críticos dicen que los obispos lo han usado históricamente como escudo para bloquear las investigaciones de las autoridades civiles.

"No estamos hablando de un fraude o un robo, estamos hablando de crímenes contra los niños", dijo Arias en la entrevista en su oficina en Rancagua.

Bajo la ley chilena, la Iglesia Católica, una institución poderosa y políticamente influyente en la conservadora nación andina, no tiene la obligación legal de informar las acusaciones a la policía.

"Vi algunos casos difíciles, pero lo que me sorprende de todo esto es el abuso de conciencia, cómo un acusado ha entrado en el alma de otra persona y es capaz de convencerlo de que satisfacer sus deseos ni siquiera es un pecado", dijo el fiscal, quien describe a su familia como "muy católica".

Arias dijo que puede enjuiciar a altos funcionarios de la Iglesia por encubrimiento si puede demostrar que sabían sobre el abuso sistemático y no hicieron nada para detenerlo. La única investigación comparable fue en Bélgica en 2010, cuando la policía lanzó incursiones en las oficinas de la Iglesia y el hogar de un cardenal.

El decreciente apoyo para la Iglesia se hizo evidente cuando el Papa visitó Chile en enero. Había muchos asientos vacíos en sus misas públicas. Este fue "un punto de inflexión para el papado de Francisco", dijo un funcionario del Vaticano. "Fue cuando se dio cuenta de que estaba escuchando a las personas equivocadas sobre la situación real en Chile".

Para Arias, el siguiente mea culpa del Papa -reconociendo que la Iglesia había ocultado abusos- le dio el ímpetu que necesitaba para actuar. "Su descripción de lo que estaba sucediendo en Chile fue poderosa y debería preocuparnos a todos", dijo.

Agencia Reuters y El Mercurio/GDA

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