Cataluña y Madrid vuelven a negociar tras siete años

Avanza el deshielo que empezó con Sánchez
Silvia Pisani
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2 de agosto de 2018  

MADRID.- Ninguna de las partes tenía expectativas reales de alcanzar grandes acuerdos. Posiblemente por eso y pese a las diferencias que los separan, el gobierno central de Madrid y el independentista catalán dieron ayer otro paso en su "deshielo" durante la primera reunión de trabajo que, en siete años, pudo mantener su comisión específica para asuntos administrativos.

"Se supone que esto es la normalidad", dijo el representante catalán, Ernest Maragall. "El problema es que la normalidad significa cosas muy diferentes para cada una de las partes", añadió, en una síntesis perfecta de lo sucedido.

El encuentro sirvió para acordar la puesta en marcha de grupos específicos para desbloquear inversiones y mayores dosis de autogobierno para Cataluña.

También para constatar las diferencias en materia de "autodeterminación" y la pretensión de soluciones para los "presos políticos", tal como el gobierno catalán define a los dirigentes independentistas procesados y encarcelados por rebelión.

"Si quieren autodeterminación tendrán que hacer primero una reforma de la Constitución nacional, porque como tal, esa figura no existe", puso freno la representante del gobierno español, Meritxell Batet.

Tampoco hubo concesiones con los detenidos. "El gobierno no tiene ninguna capacidad" para decidir en cuestiones que maneja la Justicia, indicó.

Sectores de oposición vieron lo ocurrido con enorme desconfianza y como una claudicación del gobierno del socialista Pedro Sánchez ante sus socios de investidura.

"El solo hecho de que dé alas a quienes pretenden romper España y saltarse la legalidad es negativo", coincidieron voceros del liberal partido Ciudadanos y del derechista Partido Popular (PP).

Es la primera vez en siete años que la Comisión Estado-Generalitat consigue reunirse para trabajar en cuestiones administrativas.

Eso nunca había ocurrido durante los ocho años de gobierno del expresidente Mariano Rajoy, desplazado en junio último por una moción de censura. Su promotor y sucesor, el socialista Sánchez, se propuso retomar esa dinámica en sus primeros meses de gobierno.

Pero, para la oposición, eso solo es un medio de pago a quienes lo apoyaron en esa moción de censura. Justamente, los independentistas catalanes.

El encuentro no tuvo mal resultado. Se prolongó por casi cuatro horas y se fijaron nuevas fechas de trabajo a partir de septiembre. "Será una tarea provechosa si hay lealtad", dijo la ministra Batet, a cargo de la cartera de Política Territorial y Función Pública.

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