Empresarios nerviosos: "¿Aparezco en los cuadernos?"

Francisco Olivera
Francisco Olivera LA NACION
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2 de agosto de 2018  

La detención sorprendió a Roberto Baratta armando una consultora. Estaba libre desde marzo, cuando la Cámara Federal porteña le dictó falta de mérito y la excarcelación en la causa que lo investiga por presuntas coimas en la contratación de barcos con gas natural licuado. Había empezado ya a contactarse con empresas y hasta hombres de prensa, pero la Justicia frustró el emprendimiento.

Que un exfuncionario procesado y con semejante nivel de desprestigio estuviera pensando en esa salida laboral en este momento de la Argentina, y en un sector que jamás le tuvo respeto profesional, el de las empresas, habilita a múltiples interpretaciones. La más elemental es que Baratta no se imaginaba de regreso en prisión. Una obviedad, en un país en el que, como acaba de revelar el Consejo de la Magistratura , menos de un tercio de los expedientes del fuero federal que llegan a juicio oral terminan en una condena. Otra conclusión es también sistémica: todavía lejos del fin del corporativismo al que dice apuntar Mauricio Macri , el mundo de la obra pública necesita todavía de buenos lobistas.

El avance de la investigación, que se inició a partir de un hallazgo de Diego Cabot y tiene ya seis empresarios detenidos, vuelve a poner sobre la mesa un asunto no resuelto, que es la relación entre las empresas y el mundo de la política. "Esto nos salpica a todos", se sinceró ayer a LA NACION un contratista del Estado que, como el 100% de ese sector, interactuó en los últimos años con Baratta. Por la mañana, horas después de que la Policía Federal se presentó en lo de Baratta, el lugarteniente de uno de los ejecutivos detenidos fue a ver a uno de sus operadores y le preguntó por el contenido de los cuadernos de Oscar Centeno, el chofer escriba que desencadenó el escándalo. "¿Sabés si yo también estoy?", le preguntó. Triste, el operador contestó con datos que acababa de averiguar: aparentemente, sí.

Diego Cabot cuenta cómo empezó la investigación de los cuadernos de las coimas

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Estos temores, que coinciden con los que provoca en el establishment la investigación sobre el financiamiento de la campaña legislativa de Cambiemos , se fundan en realidad en un principio que, hasta ahora, a diferencia de lo que ocurrió en Brasil, la Justicia argentina no ha tenido en cuenta: es siempre mucho más locuaz un empresario que un político preso.

Sergio Moro, juez estrella de Brasil, usó esa metodología para impulsar el Lava Jato . Diez años antes de que explotara la investigación, en un artículo de siete páginas publicado en 2004 en la revista jurídica SEJ, Moro había analizado el poder de las detenciones durante la Tangente en la Italia de los 90. "Las prisiones, las confesiones y la publicidad conferida a las informaciones obtenidas generaron un círculo virtuoso, consistiendo en la única explicación posible de la magnitud de los resultados obtenidos por la operación Mani Pulite", escribió Moro.

¿Podrían hablar ahora los detenidos? ¿Está la Argentina en condiciones de soportar el peso de la verdad en una causa que tiene entre los involucrados a Javier Sánchez Caballero, un exempleado de Ángelo Calcaterra, primo hermano del presidente Macri? Quienes tienen trato frecuente con Baratta afirman que al exsecretario solo le queda una lealtad: Julio De Vido . Y que, hundido ya su antiguo jefe en el mismo lodazal, es probable que no esté dispuesto a callar. "No va a cuidar a nadie que no sea Julio", insisten. Es cierto que el último antecedente al respecto lo muestra con ganas de hablar: en octubre, en su descargo en la causa del gas, mientras De Vido solo daba un apellido, el del ingeniero David Cohen -uno de los peritos que cuestiona en la causa-, Baratta mencionó a 16 personas.

Cómo funcionaba el mecanismo de las coimas que trasladaba el chofer de Baratta

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Esa mancha venenosa que podría expandirse incluye nombres sugestivos. Entre ellos, el de la funcionaria de la UBA que firmó en 2008 la fiscalización de uno de los programas de energía cuestionados: María Fernanda Inza, entonces subsecretaria académica, la misma contadora que María Eugenia Vidal echó hace dos semanas por el escándalo de los aportes ficticios de campaña.

Son coincidencias fortuitas y acaso simbólicas o anticipatorias: cualquier escándalo en la relación empresas-Estado puede volverse transversal en un sistema que está carcomido desde los cimientos y en el que Baratta cuaja a la perfección de consultor.

Los acusados, ante la justicia

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Oscar Parrilli, extitular de la Agencia Federal de Inteligencia, será uno de los primeros funcionarios que se presentarán ante el juez Claudio Bonadio

9 de agosto

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10 de agosto

De Vido, el hombre que dirigía el esquema de sobornos, también declarará como acusado en esta causa. Permanece detenido por las irregularidades en la mina de Río Turbio

13 de agosto

La expresidenta Cristina Kirchner cerrará la ronda de declaraciones indagatorias. El dinero fue llevado en muchas ocasiones a su departamento en Recoleta

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