De Hollywood a Buenos Aires para ser la Callas

"No era fácil ser latina en Hollywood", asegura De Bari
"No era fácil ser latina en Hollywood", asegura De Bari Fuente: LA NACION - Crédito: Soledad Aznarez
Irene de Bari trabajó en numerosas series de TV y se tomó un respiro para hacer teatro
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3 de agosto de 2018  

"Antes de morirme, quiero trabajar en mi país", repite la actriz argentina que hace unos 50 años vive en los Estados Unidos. Primero se lo dijo al autor y director Daniel Teveles, que escribió para ella la obra que buscaba. Quería meterse en el alma de Maria Callas en sus últimos días de soledad en el declive. Mañana el sueño se hace realidad e Irene de Bari estrena Casta diva, en El Tinglado, acompañada por Klau Anghilante, como el alter ego de la cantante, una Callas en la juventud cuando creía que nadie podía amarla.

"Hace dos años vine a Buenos Aires, lugar que visitaba seguido hasta que murió mi mamá, y vi una obra que me gustó mucho, La luz de un cigarrillo, y por eso hablé con Daniel, su director. Le conté lo que quería, lo escribió y aquí estamos. Leímos todo lo que había que leer sobre la Callas, vi sus películas con Pasolini, que no me gustaron nada. Por supuesto, haré la fonomímica de algunas partes, yo no canto y ni loca le hago la competencia (se ríe). Es una soprano imposible de reemplazar, una voz muy particular y una muy buena actriz que cambió para siempre el bel canto", dice De Bari, desconocida en la Argentina pero con una extensa carrera en Nueva York y en Los Ángeles, donde vive con su marido.

"Me fui de muy piba, gracias a una beca de intercambio, y no volví más", dice la santafesina, de Cañada Rosquín, el pueblo de León Gieco. Estudió en el Actors Studio con Lee Strasberg, con Irene Daily y Uta Hagen: "Tuve grandes maestros. Pero nadie me ayudó, ningún productor, ningún conocido. Castings, pruebas, golpear puertas. Trabajo, eso me ayudó", afirma "la latina" que tuvo que sufrir los prejuicios de una época que está quedando atrás: "El estereotipo de la latina existe pero era mucho peor cuando era joven. Tenés que ser sexy o la criada, como le pasó a Norma Aleandro. Para la primera audición a la que me presenté en Hollywood, fui a la oficina de un productor que no voy a nombrar y me dijo, sin tomarme ninguna prueba, que no era para mí el papel porque 'parece demasiado inteligente para ser mexicana'. Me quejé al sindicato. Pero el tipo sigue ahí, en su puesto".

Los primeros doce años los vivió en Nueva York hasta que le ofrecieron filmar una serie en la costa oeste. No era para despreciar: en un día de cine y televisión se gana lo que en una semana en teatro. En Los Ángeles se enamoró, tuvo una hija, formó una familia. Pero para trabajar sigue yendo y viniendo de una ciudad a otra.

"Por supuesto que estoy a favor del movimiento #MeToo (surgido a partir de las acusaciones de abuso sexual contra el productor de cine Harvey Weinstein). Me ha pasado a mí, les ha pasado a todas, si bien ahora se cuidan más. A los 18 o 19 años tenía una audición por la noche, en Manhattan. Era raro pero fui. Me recibió un hombre viejo y gordo que buscaba a una 'actriz sensible' para el papel, me vendó los ojos mientras me daba objetos. Yo tenía que decir qué eran... un lápiz, una goma, hasta que (hace una pausa) imaginate. Me saqué la venda y me fui corriendo. Cambié de agente, estaban arreglados para aprovecharse de la chica recién llegada buscando trabajo. Estaban estos y los Harvey Weinstein que te ponían en una lista negra y no trabajabas nunca más", cuenta De Bari sin dudarlo. Tampoco balbucea para declarar con todas las letras que odia a Donald Trump, un presidente "iletrado".

Uno de sus primeros papeles, a fines de los sesenta, fue en la serie N.Y.P.D. (no confundir con Policía de Nueva York, de los 90) con otro debutante llamado Al Pacino: "Éramos muy jóvenes. No sé si en esa época estaría distraído o mal dormido pero no sabía la letra ni daba pie con bola. Filmábamos en la calle, muy temprano, con un frío espantoso. Me metí en un bar para calentarme. ¿Y quién estaba al lado mío? El gran ídolo de mi vida, George Harrison, y en lugar de decirle algo lo único que me salió fue 'ah ah ah', como una tarada". También trabajó con Rock Hudson en una serie de principios de los 80, The Devlin Connection, poco antes de que muriera a causa de, en aquel entonces, una desconocida enfermedad: "Estaba muy demacrado, no era el de las películas. En una de las escenas, nos besamos. Al tiempo, cuando murió y se supo lo del VIH, me hice análisis, estaba

asustada porque no había información sobre el contagio, nadie sabía nada", recuerda. Entre otras producciones de tevé, participó en varias temporadas del policial El precio del deber, en La ley y el orden, con su amiga Edie Falco ("en esa serie es donde mejor se comía", dice riéndose), en Jane the Virgin, MacGyver, Chicago Hope, Gilmore Girls y Six Feet Under, entre muchas otras. En cine, fue la mamá de Robby Benson en Walk Proud, además de coprotagonizar con Jimmy Smith el film Price of Glory. Y en teatro, actuó en Broadway, en el off Broadway y en giras con varias obras de repertorio como Las Troyanas, dirigida por Michael Cacoyannis; La señorita de Tacna, con Henry Darrow; y Bodas de sangre, con Carmen Zapata.

Antes de venir a Buenos Aires, estaba por filmar una serie al estilo de Dinastía, al norte de California. "No puedo decir el título ni elenco todavía, está prohibido por contrato. Como el sindicato obliga a la empresa que todo el dinero, el pago a los actores, esté depositado antes de empezar a filmar, recién empezaríamos en noviembre. Por eso me quedó todo este tiempo libre para hacer esta obra aquí", dice, asombrada por la actividad teatral del off Corrientes: "No hay nada parecido en ningún lado, ni en Nueva York".

¿Por qué no vino antes a trabajar a su país? Para De Bari, la respuesta es tan fácil como una exclamación: "¡Porque nunca me ofrecieron nada! Y no me puse a golpear puertas, ya lo hice allá. En dos países, es demasiado".

Casta diva. Maria Callas, el crepúsculo

De Daniel Teveles

En El Tinglado, Mario Bravo 948.

Sábados, a las 22. $350.

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