Ushuaia Trail Race, la carrera en la que una señora de 83 años corrió por las montañas

A los 83 años, Elisa Forti cubrió los 10 kilómetros de ascensos y descensos sin claudicar Crédito: Prensa Ushuaia Trail Race
2 de agosto de 2018  • 23:59

USHUAIA, Tierra del Fuego.- Nubes grises dominan el canal de Beagle. El clima salvaje de Ushuaia asoma sus garras. Tras el monte Susana aparece una figura encorvada. A lo lejos se ve diminuta -metro y medio de estatura, cuarenta y pico de kilos-, mientras el viento austral se afirma contra la montaña. Pero baja de la cima con destreza, e incluso a la distancia se nota la determinación en el paso. Bordea el canal interoceánico. Ya está cerca, y se le ve la cara tajeada de arrugas. Muchas; quizás hasta tenga una por cada uno de sus 83 años. Pero las décadas se disimulan en sus piernas. Supera la meta y el público aplaude. Ella levanta los brazos y sonríe; le brillan los ojos celestes. Elisa Sampietro de Forti, cruza el arco de llegada y completa los 10 kilómetros. Muchos se preguntan cómo logró sortear las cerros helados.

Es el fin de una carrera de montaña, la Ushuaia Trail Race, que se desarrolló en 10, 25 y 42 kilómetros, y tuvo tres protagonistas destacados: Gustavo Reyes, Sergio Trecaman y Elisa Forti. Los primeros son dos de los corredores de trail más ganadores de la Argentina y fueron los punteros de los 42 km donde la cordillera de los Andes surge del océano. Forti es la señora pequeña de físico y grande en edad y en espíritu, que se inició en esto siendo abuela y largó los 10 kilómetros.

"Acá no la sufrí tanto. En Tandil corrí con dos costillas fisuradas", compara Forti. "Al médico le pregunté «¿qué me hace?». Y me dijo «va a dolerte mucho». No me importa. Corro, entonces". Está claro que si no la frenaron dos costillas maltrechas, tampoco iban a detenerla los 2 grados de temperatura que hubo en la Ushuaia Trail Race, una de las competencias más exigentes del circuito nacional. "Es diferente a todas. Ni bien una larga, se interna en la montaña, rodeada por lugares hermosos", cuenta Elisa.

Sergio Trecaman, ganador de Cruce de los Andes, Patagonia Run, 4 Refugios y las principales carreras de montaña del país, puede decir que trabaja de lo que le gusta. No porque viva del trail run -nadie en la Argentina puede hacerlo-, sino porque de lunes a viernes cocina para una cuadrilla de 14 trabajadores viales. "Y me gusta tanto que en casa también cocino", aclara Trecaman. ¿Cómo mezcla los ingredientes de cocinero de campaña y corredor de montaña? Fácil: desanda entre 180 y 200 kilómetros por semana. ¿Cómo es su día? A las 6.30 ya está corriendo y tres horas después empieza a elaborar el almuerzo. Asado, estofado, bife a la plancha, empanadas [ocho docenas; los muchachos son de buen comer]. A las 14 termina de lavar los platos. Cuarenta minutos de siesta, porque "no se puede hacer unos buenos dos turnos de entrenamiento sin un buen descanso". Inicia la segunda sesión, la más intensa, a las 15.30. "Puede ser de cinco o seis horas de trote continuo", afirma. Si se trata de un día liviano, a las 19 nuevamente está en la cocina para preparar la cena y a las 23 cierra los ojos y sueña. Con esa preparación viajó a Ushuaia.

Sergio Trecaman es tan dedicado cocinero como deportista. Crédito: Prensa Ushuaia Trail Race

Trecaman pasó por todo. "Tuvimos barro, ríos, arroyos, nieve, turba y los desniveles necesarios para una carrera 100% de montaña, de senderos técnicos y ascensos muy pronunciados, en un paisaje bellísimo. Es una carrera que promete ser una de las mejores de Sudamérica", destaca. Luchó hasta la última montaña, pero al final se impuso Reyes y el cocinero de más kilómetros recorridos del país quedó segundo. "Pero conforme, detrás de un gran corredor, Gustavo", se consuela.

¿Cuál es la conexión entre la competencia de dos grandes corredores y la abuela Elisa? La historia de Reyes ofrece la pista.

Al cruzar la meta, el ganador de la Ushuaia Trail Race levanta los brazos con la cinta de llegada sobre la cabeza. Felicitaciones, aplausos, abrazos; hasta parece que el frío austral afloja un poco para entibiar el momento. Fueron casi cuatro horas y cuarto de transitar montañas y disfrutar paisajes. Asoma la calma, al menos para el físico, aunque parece que cierta furia sigue por dentro. "Mucho histeriqueo en las redes sociales. Desde hace 20 años vengo peleando para armar una selección nacional de trail y ahora me dicen que no merezco ir", se despacha Reyes, a poco de llegar primero. "Ya estoy grande como para estas cosas. La CADA [Confederación Argentina De Atletismo] exige todo, pero no da nada. Con Sergio [Trecaman] compito desde hace muchos años; nos matamos en la montaña, pero después nos vamos a comer un asado juntos. Y se está perdiendo eso. ¿La verdad? Es mi año de despedida", se queja, no todo lo contento por el triunfo que podría estar.

Gustavo Reyes ganó, y pese a sinsabores del ambiente, tiene intactas las ganas de correr Crédito: Prensa Ushuaia Trail Race

"Correr es parte de mi vida", se complace Trecaman. "Es el contacto con la naturaleza, lo que transmitimos a los chicos. Hace tres meses mi hija Camila me hizo abuelo, de Enzo. Y sí: me gustaría que él corriera", añade. Observa a Elisa y agrega: "Mirá, 83 años tiene, el doble que yo. Y vino hasta acá. A mí también me gustaría correr hasta los 80".

La respuesta llega sin pedir permiso. "No me pregunto hasta cuando voy a correr; no sé qué edad tengo", dice Forti. Se suma Reyes a la conversación: "Digo que me despido, pero de esta competencia. ¡Si mis ganas de correr están intactas! Seguiré yendo a las carreras de amigos, a conocer lugares, como vine a conocer Ushuaia", afirma.

Unos, para llegar, y otros, para ganar, pero todos participaron con el mismo espíritu: compartir las montañas más australes del planeta. Correr es una pulsión en sus vidas que no respeta edades. Y que al final del camino, descubre que ellos tres son iguales: corredores.