Carlos Wagner: ascenso y caída del constructor favorito de los Kirchner

Julia D'Arrisso
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3 de agosto de 2018  

Durante ocho años, entre 2004 y 2012, Carlos Enrique Wagner fue presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, en pleno auge de la gestión kirchnerista. Su empresa constructora, Esuco, se convirtió en una de las contratistas más beneficiadas por la obra pública, donde acumuló contratos por más de $6900 millones. Si bien ahora está vinculado al escándalo de los cuadernos de las coimas, su nombre resonó en los casos de la ruta del dinero K, Odebrecht y los Panama Papers.

Su empresa, Esuco, en 2015 era la séptima entre las mayores contratistas del Estado, según datos del Ministerio de Planificación, que manejaba Julio De Vido. Hoy se lo conoce por ser el número 13 del listado de empresarios y exfuncionarios en quedar detenidos por la causa de los cuadernos.

La última vez que Wagner habló fue por su supuesta vinculación como intermediario en el pago de coimas de Odebrecht en la Argentina, y negó su participación. Además afirmó que su empresa fue una "simple subcontratista" y dijo textualmente: "A mí me sorprende mucho que me involucren. No he hecho absolutamente nada".

Antes, su nombre apareció en cuentas offshore, vinculado a Néstor Marcelo Ramos, accionista de Helvetic Service Group. Wagner habría invertido en Italia a través de los servicios del estudio de Juan Pedro Damiani, uno de los intermediarios más solicitados por los argentinos para operar con el estudio Mossack Fonseca. Según una investigación, habría hecho un acuerdo por 3 millones de euros entre la filial de Esuco en Uruguay y la firma offshore Future Lands Investment Ltd., de las islas Vírgenes.

Fuente: LA NACION

También figura como accionista de Decavial, la constructora que compró un terreno en Punta del Este a la offshore Jaguar Capital, vinculada al responsable de Helvetic.

En la Argentina, la compañía de Wagner fue parte de la construcción del Centro Cultural Kirchner y la base china en Neuquén. Tuvo vínculos con Iecsa (entonces de Ángelo Calcaterra) y Austral Construcciones (de Lázaro Báez) para competir por las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic.

La primera acusación ocurrió durante la investigación por la ruta del dinero K, en la que tanto Báez como Leonardo Fariña lo señalaron. En 2016, el primero dijo que en Santa Cruz Wagner hizo obras y formó parte de aquellos que les "ponían el precio". Fariña, por su parte, aseguró que cuando Néstor Kirchner asumió como presidente, ordenó que Wagner fuera designado al mando de la Cámara de la Construcción.

Una de las primeras veces que se lo vio como presidente de la Cámara, el 4 de mayo de 2007, Kirchner recibió a Wagner en un encuentro del que también participó Julio De Vido. "El sector está preparado para un nuevo período de incremento de la actividad", dijeron después del encuentro.

"Tuvimos una reunión muy positiva, donde el presidente nos manifestó su firme decisión de mantener y continuar el programa de obra pública trazado, que incluso se va a incrementar a través de la realización del denominado Plan Federal 2", dijo Wagner. Allí informaron que se hizo un análisis de la ejecución presupuestaria, las nuevas alternativas para resolver la determinación de precios y el desarrollo de las empresas del sector bajo el paraguas del programa Compre Nacional.

Ayer por la mañana Carlos Wagner se entregó a la Justicia. Previamente, la policía lo había buscado en su casa de la calle Juana Manso, en Puerto Madero, pero él no estaba.

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