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Un lector voraz

COMO LEER Y POR QUE Por Harold Bloom-Norma-Trad: M. Cohen-338 páginas-($22)
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22 de noviembre de 2000  

Hace más de cuarenta años, Harold Bloom (Nueva York, 1930) iniciaba su carrera como profesor universitario y crítico literario, actividades que en su caso riman para bien, levantando su voz contra la Nueva Crítica que por entonces dominaba en los ámbitos académicos en los Estados Unidos. Durante un par de décadas, el eje de la lucha de Bloom fue el rescate de una tradición literaria menospreciada por los que él consideraba sus oponentes. En las últimas dos décadas, el eje de su lucha se centró en la oposición a otras tendencias del medio crítico-académico, que él engloba bajo la denominación "Escuela del Resentimiento". Bajo ese nombre, Bloom agrupa todas aquellas tendencias (historicistas, marxistas, multiculturales, de minorías, de género, feministas) que juzgan las obras literarias en relación con injusticias sociales históricas, o puntos de vista acerca de éstas, en vez de hacerlo por los valores estéticos de las obras mismas.

Seguramente El canon occidental fue su máxima apuesta en ese sentido: un intento de rescatar las que a su juicio son las obras literarias máximas, por encima de cualquier consideración ideológica. Si bien afirma que en Cómo leer y por qué se propone correrse de la polémica despertada por El canon occidental , el propio Bloom reconoce: "No puedo callar a mi demonio", y desliza aquí y allá frases como: "Leer al servicio de una ideología cualquiera es no leer en absoluto". Pero, más allá de esos aguijones irónicos asestados al pasar, la apuesta central de este libro responde a la misma lucha: proponer modos de y causas para leer sin someterse a nada que no sea la significación que las obras tienen en sí mismas, dentro de la tradición que las incluye.

Si bien Bloom evita las jergas académicas que la crítica francesa ha diseminado en Occidente, difícilmente Cómo leer y por qué convenza de la importancia de la lectura a quienes no tengan ya, aunque sea mínimamente, ese hábito. Quien ingrese a este libro esperando salir de él con recetas del cómo y el por qué, saldrá pronto defraudado. Porque, luego de un breve enunciado de principios generales que van mucho más allá de la mera fórmula, el autor se aplica a mostrar cómo y por qué él lee determinadas obras, al punto que el título de este libro bien podría ser "Cómo leo y por qué". Esto no lo desmerece en absoluto, porque Bloom es un lector voraz, de gran inteligencia y fuerza, y asistir a sus razones y modos de lectura es siempre una lección aprovechable, incluso cuando no se comparten sus puntos de vista o no se han leído todas las obras que él analiza.

La organización de los capítulos obedece a la clasificación tradicional en géneros: cuentos, poemas, novelas y dramas, con un último acápite dedicado exclusivamente a novelas estadounidenses. Dentro de la poesía, se ciñe sólo a la tradición anglonorteamericana, lo cual restringe el campo a los lectores de otras lenguas, aunque allí estén incluidos poetas tan grandes como Shakespeare, Milton, Keats, Wordsworth, Whitman y Dickinson. Dentro del cuento, propone "dos tradiciones rivales, la chejoviana y la kafkiano-borgiana", que se caracterizarían una por su realismo y la otra por la fantasmagoría, distinción no siempre fácil de establecer.

En general, Bloom tiende a referir todas las obras, principalmente las narrativas, a dos grandes líneas, cuya inauguración atribuye a Shakespeare y Cervantes, respectivamente, según sus personajes cambien por haberse escuchado a sí mismos o por escuchar a otros. Ubica en la primera a Stendhal, Austen, Dostoievski, James, Proust, y, en la segunda, a Dickens, Mann, Maupassant.

Entre las novelas estadounidenses, selecciona una línea inaugurada por Moby Dick . Y, a la hora de vérselas con Jane Austen o la ganadora del Premio Nobel Toni Morrison, como cabía esperar, muestra posibilidades de lectura que perspectivas feministas o afroamericanistas sólo consiguen empequeñecer.

Vale la pena, para terminar, citar uno de los tantos pasajes subrayables de este libro: "La respuesta primordial a la pregunta Ô¿Por qué leer?´ es que sólo la lectura constante y profunda aumenta y afianza por completo la personalidad. Si uno no llega a ser uno mismo, ¿de qué le sirve a los demás?"

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