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Venden helado "aspiracional" en el Conurbano y facturan $107 millones

Esteban Wolf, socio de Chocorisimo
Esteban Wolf, socio de Chocorisimo
Sofía Terrile
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8 de agosto de 2018  • 12:22

Estos son los pasos para hacer del helado un producto aspiracional para la clase media del Conurbano bonaerense según dos emprendedores argentinos. Primero, abrir locales en esquinas de José C. Paz , Grand Bourg y Moreno, pero también en los barrios porteños de Cañitas y Palermo .

Segundo, pelearse con los proveedores para que entreguen las mismas sillas y mesas para todos los locales, sin importar la ubicación.

Tercero, hacer verdadero helado artesanal, cobrar el kilo solamente $60 menos que las principales cadenas para un público de mayor poder adquisitivo, pero compensar con locales abiertos 16 horas al día y compartidos con los sándwiches de Subway para aumentar la oferta.

Los primeros esbozos del plan para desacralizar el helado artesanal comenzaron cuando, a través de sus esposas, Esteban Wolf y Gustavo Tonietti se conocieron. Tonietti había fundado Chocorísimo con un local en Zárate en 1998, y en 2013 contaba con dos sucursales más.

Ese mismo año, Wolf abandonó Progen, la distribuidora de medicamentos genéricos que había fundado una década atrás y se sumó al proyecto. En menos de cuatro años, la cadena de heladerías llegó a 25 locales, de los cuales 12 son franquicias.

El avance en Capital Federal y el Gran Buenos Aires llevó una inversión de más de US$4 millones. Este año, la facturación proyectada será de $107 millones y Chocorísimo abrirá locales en Bahía Blanca, Villa Ballester y Olavarría.

"Somos el Starbucks de cada lugar donde vamos. Ponemos locales tan lindos como las cadenas más top en Grand Bourg, San Miguel y José C. Paz. Nos preguntan: '¿A quién se le ocurre poner esto acá?', pero a nosotros nos interesa poder darles a todos los clientes la misma calidad", dice Wolf.

El emprendedor asegura que es muy común que sus sucursales se encuentren con un Grido enfrente, la cadena cordobesa de helado low cost que es la mayor del país en cantidad de locales, pero que, a pesar de que comparten ubicación, no compiten por público.

El kilo de Chocorísimo está más cerca de los $300 que de los $400, como las marcas más caras, explica Wolf. En otras palabras: son más baratos, pero no tanto como la oferta que apunta a quienes quieren gastar mucho menos. Y añade que el contexto y la competencia obligan a hacer promociones agresivas para darse a conocer. "Nosotros consideramos que el público de clase media y media baja debe poder acceder a una calidad artesanal", señala.

La adversa coyuntura local no va a frenar sus planes de expansión, dicen, a pesar de que espera que hasta octubre no haya un buen nivel de ventas por la estacionalidad del invierno y las tarifas de luz y gas que llegarán en los próximos meses.

"La Argentina nunca tiene un buen contexto para invertir, si uno va a esperar a que la economía de este país cambie nunca va a hacer nada", concluye.

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