Los mercados no son los responsables de la crisis

El Gobierno hizo cambios positivos, pero no achicó el déficit ni bajó el gasto
Iván Carrino
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5 de agosto de 2018  

La Argentina está por ingresar en una nueva recesión económica. Dos años después del fin del cepo, la salida del default y el nuevo posicionamiento internacional, los números de la economía no acompañan al presidente Mauricio Macri.

A principios de este año, se proyectaba desde el sector privado que 2018 cerraría con una inflación de 19,4%. Según la última encuesta, hoy se espera que el índice anual sea de 30%. Por el lado del crecimiento, el esperado 3% anual se revirtió bruscamente a un -0,3%.

Al observar la situación, muchos no entienden y se preguntan: si Macri les dio todo a "los mercados", ¿por qué estos le responden así? Si el Gobierno siguió "el libreto liberal", ¿a qué se debió la corrida cambiaria?

Lo primero que hay que decir es que, si bien el Gobierno modificó algunas cosas para bien, no es cierto que haya aplicado la receta liberal. El liberalismo propone que las cuentas públicas cierren, pero además que el gasto y los impuestos sean bajos.

La realidad argentina es muy distinta a eso. Según datos del Banco Mundial, somos el segundo país en el mundo que más impuestos les cobra a las empresas, en tanto que el nivel de gasto público oscila en el 40% del producto bruto interno. Además, el agujero fiscal está como lo dejó Axel Kicillof.

Un segundo punto a destacar es que los mercados no son una banda de banqueros malvados que disfrutan de la caída de los países. De hecho, si pudieran elegir preferirían que tanto los bonos como las acciones crecieran a tasas chinas por tiempo indefinido.

Además, los llamados mercados financieros no son otra cosa que quienes intermedian ahorro y crédito. El rol de los bancos en el mundo es tomar el dinero que a algunos "les sobra" para prestárselo a quienes "les falta".

Ahora, para hacer bien su tarea, deben prestarles a quienes consideren que podrán devolver su crédito. Con eso en mente, la pregunta gira hacia por qué los mercados desconfían de la Argentina. Por qué el riesgo país subió 225 puntos aquí y solo trepó 21 en Chile.

La respuesta la encontramos en los propios problemas no solucionados. El bache fiscal, la inflación que no baja y un historial de impagos de deuda que pesa sobre los hombros de cualquier nueva administración.

Si una persona o una familia está al borde de la quiebra, bien podría ir a romper el auto de su acreedor. Esto podría ayudarle a descargar tensiones, pero poco aportaría a la solución de los problemas.

La Argentina está en una situación similar. De nada sirve culpar a los mercados. Más productivo es enfocarse en hacer cambios de fondo para evitar que esto vuelva a suceder.

Economista y director de Iván Carrino y Asociados

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