La industria cae, pero el dólar alto beneficiaría a varios sectores

Algunos rubros, como el automotor, ya comenzaron a ganar en competitividad; otros son golpeados por la caída del consumo y las tasas Fuente: Archivo Crédito: Reuters
4 de agosto de 2018  

No hay una sola causa para describir el andar industrial: una pesada herencia, la falta del motor brasileño, atraso cambiario, una tendencia a la automatización o la intención oficial de apostar a firmas competitivas en diferentes sectores del entramado industrial, pero en un modelo focalizado en producir para exportar al mundo y no tanto para un acotado mercado interno.

La industria enfrenta un panorama complejo. Con altibajos en la era de Mauricio Macri, se encuentra hoy -según el estimador mensual de la actividad de mayo- casi al mismo nivel que tenía en ese mes de 2015. Con relación a 2016, es levemente superior (+4,4%). Sin embargo, entre abril de 2016 y abril de 2018, en la industria hay 53.393 trabajadores menos en un mercado -el fabril- de 1,2 millones de obreros.

En esos períodos, las mejoras de la industria no fueron homogéneas. Solo algunos sectores se expandieron (los menos intensivos en mano de obra). Desde mayo y junio, con un freno importante en la actividad fabril por las altas tasas de interés, la falta de actualización salarial que golpea el mercado interno y con una apreciación del dólar de casi 60%, los diferentes rubros manufactureros se preparan para una metamorfosis del complejo industrial, que tendrá perjudicados y beneficiados a diferentes ritmos.

Tras un junio complicado para las terminales automotrices por los paros de camiones en Brasil y de la CGT en el país, la asociación que agrupa a las empresas locales anunció ayer un crecimiento de la producción de 9,8% en julio. A diferencia de lo que sucedió en los primeros meses del año, estuvo traccionado por un alza de las exportaciones de 74,7%. Las ventas a los concesionarios cayeron 35,8%. "Lo veo con preocupación", dice sobre el año, el presidente de una automotriz líder. El ejecutivo espera un mercado de 800.000 unidades cuando se proyectaba que serían 1 millón. La devaluación se trasladó a precios (subieron más de 30%), pero menos de lo esperado. El stock es alto en las concesionarias, por lo que se vende con menos margen (afecta la rentabilidad), y no se produce tanto. "Pero tenemos la esperanza puesta en las exportaciones", dice el directivo. No todas las empresas tienen esa esperanza si se observan las que ya actúan sobre sus plantillas de trabajadores con suspensiones.

La canasta de consumo masivo de Kantar Worldpanel cayó un 2% en junio y ya licuó las mejoras del primer trimestre. "Tenemos caídas del 5% y creo que van a empeorar", señaló el CEO de un hipermercado. "Con esta tasa cada vez va a ser mayor la caída", dijo. Más allá de la estacionalidad, la industria de bebidas, que tuvo fuertes mejoras a comienzo de año, desmejoró en sus números. "Vemos freno del consumo, aunque no una caída catastrófica", estimaron en una alimenticia extranjera que fabrica en el país, donde concentra sus ventas, y que exporta a países del Mercosur.

La refinación de petróleo, que tuvo malos números todo el año, cayó, en tanto, por el cierre de las plantas de OIL y Trafigura. Además, hubo algunas paradas técnicas.

"Hay falta de venta por tasas altas. Debemos bajar producción porque se está cortando la cadena de pagos y no podemos dar crédito. La combinación de menos consumo y tasas altas es mortal", contó un industrial textil.

El único rubro que sobrevivió al fuerte retroceso de junio -de 8,1%- fue el de metálicas básicas. No es casualidad. Según la consultora Radar, es uno (junto con el automotor metalmecánica, autopartes, química del consumo y farmacéutico) que se beneficiará del nuevo tipo de cambio. Aquellos que tendrán un impacto -aunque menor- serán muchos de los productos que se venden a Brasil, entre ellos, la cadena frutihortícola, lácteos, el vino, el algodón, la carne y la producción marítima. En tanto, los que son de baja sensibilidad al tipo de cambio son el complejo sojero, el triguero, el combustible y la energía, y la minería. Según la consultora, estos últimos sectores explicaron "más de la mitad de las exportaciones en 2017", por lo que "el salto del tipo de cambio no es un impulso de gran magnitud en el corto plazo".

"Lo que aparece ahora está en el espejo retrovisor", dice un importante funcionario sobre los números de anteayer atravesados por la sequía y la crisis cambiaria. Luego identificó cinco sectores: los exportables con insumos nacionales ("se benefician"), la construcción ("seguirá traccionando"), los transables pero con insumos importados ("habrá que ver cómo quedan al final del camino"), los dedicados al consumo interno ("se recuperarán con mejoras de los salarios; son los más golpeados") y los servicios ("serán grandes beneficiados").

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