Empresarios expuestos en los cuadernos de las coimas: los detalles de una cadena de sobornos

Las anotaciones del chofer de Baratta precisan montos, lugares de entrega y hasta las marcas de los vehículos; pagos en dólares y el aporte un mes antes de las elecciones que marcaron el final
José María Costa
Candela Ini
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4 de agosto de 2018  

Juan Carlos de Goycoechea. Una persecución sospechosa

27 MAYO DE 2010. Si le preguntan a Roberto Baratta y a Ezequiel García, seguro recuerdan a la perfección ese día. No por los miles de dólares en los bolsos, sino porque una misteriosa camioneta los persiguió tras un sospechoso encuentro con Juan Carlos de Goycoechea, en ese entonces máxima autoridad en la región de la constructora española Isolux Corsán, a cargo de la obra la central a carbón de Río Turbio.

El abogado cordobés fue desplazado, en medio de un escándalo y denuncias cruzadas con los ibéricos, a principios del 2017. "Del ministerio lo llevé al licenciado Baratta y al ingeniero Ezequiel García a Azucena Villaflor y Aimé Painé, en el lugar nos esperaba una persona que nos pregunta si veníamos por Goycoechea y el licenciado le dice que sí. Esta persona nos dice que bajemos al segundo subsuelo, que nos esperaban. Estaba otra persona al lado de un Passat gris claro. Nos dicen que pongamos el auto nuestro a la par del otro. En el lugar dice García que bajaba él a recibir el bolso con el dinero porque había cámaras. Luego se vuelve a subir con el bolso que tenía 1.300.000 dólares", se registró en los manuscritos recolectados en la investigación.

La historia no terminó ahí: "Salimos, pero antes nos previenen que a la derecha había un control de Prefectura y Baratta dice que no hay problemas porque ponemos el cartel oficial de circulación. El licenciado Baratta me dice que vayamos al encuentro de Hernán Gómez, que estaba con otro bolso de recaudación antigua, pero cuando llegamos a la altura de Retiro le digo al licenciado que nos están siguiendo en una Toyota Hilux y me dice que la pierda, que la deje atrás y acelero y me tiro a la derecha y me escapo" (sic). Tras unos días de ski en Esquel, De Goycoechea fue detenido ayer.

Armando Loson. En el piso 14, lo que era para De Vido

3 DE JULIO DE 2013. Faltaban 20 minutos para las dos de la tarde cuando Oscar Centeno trasladó hasta el edificio de la avenida Alem 855, en el bajo porteño, a su jefe, Roberto Baratta, y a su secretario, Nelson Lazarte. El chofer no sabía a dónde se dirigían y el nombre de la cochera en la que estacionó le quedó grabado. Lo transcribió en uno de los cuadernos : "Albanesi". "Hablaban de armando de Loxon [sic]", detalló Centeno. Sus pasajeros se bajaron y subieron hasta el piso 14, allí es donde están las oficinas porteñas de la firma que dirige "Loxon". Se refería a Armando Loson, presidente desde hace cuatro décadas de la compañía que fue fundada hace 89 años por su abuelo Rafael Albanesi, en Rosario. El nieto de Albanesi supo hacer prosperar la empresa familiar, que, a la luz de buenos vínculos con los gobiernos de turno, diversificó el origen de la compañía, dedicada a la comercialización de productos para la industria sanitaria, hasta convertirla en un jugador importante en el mercado energético.

Durante la década menemista se hicieron fuertes como comercializadores de gas, luego de participar de la construcción de redes de agua potable, gas natural y el tendido de gasoductos troncales. Con la llegada del kirchnerismo, Armando Loson le dio una vuelta de rosca más al tema y sumó a los servicios de la firma la generación de energía; llegó a comercializar cerca del 10 por ciento del gas natural que se consume en la Argentina. "Ingresaron por un ascensor y salieron del edificio con un bolso lleno de dinero", escribió sobre Baratta y Lazarte, que volvieron al estacionamiento unos minutos después. Fue la primera escala de un día normal de recolección de dinero, que siguió por distintos puntos de la ciudad, antes de llevar la rendición al Ministerio de Planificación, que comandaba Julio De Vido.

Carlos Wagner. Los millones de dólares de la construcción

22 DE SEPTIEMBRE DE 2010. Carlos Wagner entregó más de 3 millones de dólares, según escribió Oscar Centeno , el chofer de Roberto Baratta. El conductor del Toyota Corolla detalló que, tras retirar en diferentes lugares un bolso con US$800.000 y otro con US$ 1,5 millones, fueron hasta el departamento de su jefe para repartir la "comisión" que le correspondía a Baratta, Hernán Gómez, Walter Fagyas, Ezequiel García y el propio Julio De Vido. Pero faltaba un bolso más que el propio extitular de la Cámara Argentina de la Construcción llevó. "Llegó a las 18.05 en un Honda Accord con otras dos personas. Nelson le indicó la dirección. Llevaban también un bolso con dinero, aproximadamente, 1.000.000 [un millón de dólares]. Al término de media hora, Wagner se fue", escribió Centeno. No sería la única vez que el nombre de Wagner, uno de los últimos detenidos, aparecería en los registros y siempre con bolsos con dinero en moneda norteamericana. Su presidencia al frente de las constructoras (entre 2004 y 2012) le permitió a su empresa, Esuco, conseguir suntuosos contratos de obra pública que sumaban más de 6900 millones de dólares. Esuco fue rankeada como la séptima más beneficiada por la adjudicación de contratos de obra pública en el año 2015, según datos del Ministerio de Planificación, a cargo de Julio De Vido. A Wagner, la detención no lo tomó por sorpresa. Ya había estado en la mira de la Justicia por otros casos resonantes, como la ruta del dinero K, Odebrecht y los Panama Papers. A través de Esuco, formó parte de la reconstrucción del Centro Cultural Kirchner y la base china en Neuquén. Además, creó uniones transitorias con Iecsa, del primo de Mauricio Macri, y Austral Construcciones, de Lázaro Báez, para participar de la construcción de las represas Kirchner y Cepernic en Santa Cruz.

Javier Sánchez Caballero. Un aporte electoral

4 DE AGOSTO DE 2015. Era el martes previo a las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) que comenzarían a mostrar el fin del gobierno kirchnerista. Pero eso, tal vez, no lo sabía Javier Sánchez Caballero, en ese entonces CEO de IECSA, la empresa que pertenecía del primo de Mauricio Macri, que sería presidente 4 meses después. Por eso, el empresario preparó una bolsa con más de un millón de dólares que le entregaría a uno de los recaudadores de Roberto Baratta. "15.50. Lo llevo a Nelson Lazarte, secretario de Baratta al subsuelo del Hotel Hilton, que comparte estacionamiento con el edificio contiguo, donde nos esperaba el señor Sánchez Caballero y le entrega una bolsa que contenía 1.250.000 US$ (Un millón doscientos cincuenta mil dólares) y regresamos al Ministerio", escribió en uno de los cuadernos Oscar Centeno, el ahora arrepentido que detalló la ruta del pago de coimas de contratistas de la obra durante el gobierno de los Kirchner. Así como detalló la marca favorita de helado del exministro de Planificación, Julio De Vido, Centeno agregó que el secretario de Baratta no solo le entregó la bolsa con el dinero de Sánchez Caballero, sino que hasta le rindió cuenta del ticket del estacionamiento donde se había hecho la recaudación. El hombre de 63 años, que previamente se desarrolló como ejecutivo de Sideco -el grupo del empresario Franco Macri- también fue nombrado en el pasado por arrepentidos del Lava Jato, en Brasil. En ese momento, se defendió en una entrevista con LA NACION, donde aseguró: "Soy completamente ajeno a cualquier tipo de soborno". El principio del fin de Sánchez Caballero llegó el año pasado cuando el primo de Mauricio Macri vendió Iecsa a Marcelo Mindlin, dueño de Edenor, quien lo desplazó y ubicó en ese lugar a uno de sus hermanos.

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