El diálogo secreto de Moyano y Cristina: Bonadio, tarifazos y la elección de 2019

Pignanelli, Plaini, Moyano, Cristina, Silley y Manrique, ayer, en el Smata
Pignanelli, Plaini, Moyano, Cristina, Silley y Manrique, ayer, en el Smata Crédito: Unidad Ciudadana
Nicolás Balinotti
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4 de agosto de 2018  • 18:15

Cristina Kirchner y Hugo Moyano conversaron ayer durante una hora y cuarenta minutos. La reconciliación, que esperó más de siete años, se concretó después de meses de gestiones secretas y mensajes a través de intermediarios de confianza; y en medio del escándalo por los cuadernos de los sobornos del kirchnerismo.

Tal vez fue el azar lo que los unió justo cuando ambos están en la mira de la Justicia. De hecho, el juez federal Claudio Bonadio fue parte de la charla, aunque no haya sido el tema dominante, según comentaron a LA NACION dos de los cuatro testigos que presenciaron el reencuentro. Bonadio avanza en cuatro causas contra la expresidenta e investiga a Moyano por los negocios entre su gremio, la obra social y el holding de empresas familiares.

"Es una persecución política", diagnosticó Moyano. Cristina asintió y habló del "Partido Judicial". Los escuchaban los anfitriones Ricardo Pignanelli y Mario Manrique, referentes del Smata; el canillita Omar Plaini, uno de los gestores de la reconciliación, y Vanesa Silley, diputada nacional de Unidad Ciudadana y líder del gremio alternativo de empleados judiciales.

Se acordó trabajar para un frente electoral común, aunque todos dieron por hecho que el peronismo jugará dividido en 2019. Mauricio Macri está hoy tan pendiente de los reacomodamientos del PJ como del curso de las causa de los cuadernos de las coimas en la obra pública.

"Es como sucede con la CGT: nuca estuvimos todos juntos. Hay que ampliar la base. Unidad Ciudadana puede aliarse con el PJ en algunas provincias", se entusiasmó uno de los asistentes a la cumbre de Cañuelas. "El límite es Macri", se plantó Moyano mientras circulaban especulaciones sobre candidaturas y alianzas. Cristina no dijo que será candidata, pero abrió una puerta cuando Plaini le sugirió una definición. "Sueño con un país distinto", le respondió.

Cristina cuestionó el rumbo económico ("vamos camino al default") y defendió la política de subsidios del kirchnerismo. "Era consumo, la gente tenía guita en los bolsillos", defendió su gestión. "Y la plata, en definitiva, volvía a las empresas", agregó uno de los gremialistas, sin interrumpir a la senadora. Moyano rechazó el pedido de auxilio al Fondo Monetario Internacional ( FMI ) y cuestionó "los tarifazos".

El saludo inicial entre Cristina y Hugo no fue cálido ni frío. Fue respetuoso. No se enrostraron las peleas por las que rompieron su alianza, en 2011, aunque se mencionó ligeramente la pulseada por el impuesto a las ganancias y la chicana de Cristina a los gremialistas por comprar dólares, una práctica que se mantiene vigente. "No hubo trapitos al sol", metaforizó un testigo.

No quedaron en reunirse otra vez, aunque Moyano le prometió a Cristina enviarle un cuadro en el que están ellos dos con Néstor Kirchner y Liliana Zulet, esposa del camionero, en la inauguración de un hotel del gremio en Mar del Plata. Espejismo de nostalgia de tiempos mejores.

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