Los cuadernos de las coimas: crece la preocupación en Pescarmona

Enrique Pescarmona
Enrique Pescarmona Fuente: LA NACION
Pablo Mannino
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4 de agosto de 2018  • 18:42

MENDOZA.- El golpe es fuerte, justo cuando empezaba a levantarse nuevamente. La historia de la emblemática empresa mendocina Impsa parece estar signada por graves crisis. Y esta última, de grandes dimensiones.

Al menos, puertas adentro de la firma reina el hermetismo y la preocupación hacia el futuro, tras la revelación de los cuadernos de las coimas millonarias en la administración de los Kirchner. En el caso aparece comprometido quien fuera vicepresidente de la compañía durante años y actual miembro del nuevo directorio, Francisco Rubén Valenti, que fue detenido por la Justicia al regresar de un viaje familiar por Asia. En las últimas horas, la empresa decidió otorgarle una "licencia" por tiempo indeterminado hasta que se aclare su participación en las denuncias por sobornos, por lo que ante la Comisión Nacional de Valores oficializó en su reemplazo a Alberto Andreu.

En abril pasado fue el propio CEO de la empresa durante 53 años , Enrique Pescarmona (de 76 años), quien se vio obligado a dar un paso al costado, presionado por el proceso de reestructuración del holding , creado por su abuelo en 1907. Tras caer en default en 2014, tuvo que hacer un plan para restablecer operaciones, con un pasivo superior a los 1000 millones de dólares.

Fue una dura negociación, en el marco del Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE). Con un cambio sutil, la empresa pasó de llamarse Industrias Metalúrgicas Pescarmona Impsa SAICF a simplemente Impsa. Justamente, hace un par de meses, Valenti logró permanecer como cabeza del nuevo directorio, pero el plan de volver a resurgir empieza ahora a tambalear otra vez.

"Estamos todos preocupados por lo que está pasando", expresó a este diario una trabajadora de la firma. Asimismo, en diálogo con LA NACION dos jefes de Impsa, de Desarrollo de Negocios y del área de Comunicaciones, destinados a frenar el espiral del interés mediático, indicaron que no se hará ningún tipo de declaración al respecto.

En tanto, según publicaron medios locales, Enrique Pescarmona, que está en Malasia, grabó un mensaje en su celular para sus íntimos donde niega los cargos contra Valenti y asegura que se trata de una venganza del gobierno kirchnerista.

"Como verán, los serios en lo nuestro pagamos más que los chorros. Yo, perdiendo el 65% de una empresa de 110 años mientras casi todos los chorros andan sueltos", fue el mensaje del histórico hombre de negocios, que defendió al acusado. "Un hombre como Rubén, que trabajó toda su vida y vivió 18 años en Asia para encontrarle trabajo a Mendoza, está acusado de algo que no hizo, mientras los chorros siguen sueltos".

Expansión

Luego de una década de crecimiento y de liderazgo en los años 70, en la generación hidroeléctrica en el país, y luego del avance en el mundo en los 80 en cuanto a infraestructura portuaria, los 90 fueron la vidriera internacional con la monumental obra del Dique Potrerillos en Mendoza. De ahí que profundizó la expansión global hasta entrado el gobierno de los Kirchner. Se le abrieron nuevos mercados, sobre todo en países amigos de la Argentina por ese entonces, como la Venezuela de Hugo Chávez .

Sin embargo, cerca de 2010 empezó a sentirse el golpe tras decisiones apresuradas, riesgosas inversiones e importante deudas, principalmente de los "amigos" venezolanos. La firma ingresó en un terreno pantanoso y comenzó a reclamar auxilio a las autoridades nacionales y locales, hasta caer en cesación de pagos.

Por ese motivo, ya en 2014 se acogió al procedimiento de empresa en crisis, antes de tener que suspender o despedir personal, y recibió los planes de Recuperación Productiva (Repro) para completar los salarios de los empleados. Fue en este proceso, que la firma se vio obligada a operar legalmente de nuevo desde Mendoza, ya que hasta ese entonces estaba radicada en el paraíso fiscal europeo de Luxemburgo.

Así las cosas, mientras este año la vanguardista e innovadora firma mendocina emprendía nuevamente el camino de la resucitación, enfocándose también en las energías renovables, el terremoto por el caso de las coimas la pone otra vez bajo la lupa, en un complejo escenario hacia el futuro. Puertas adentro de la compañía flota en el aire por estas horas el Código de Ética y Conducta: "Impsa cumple con todas las leyes y regulaciones aplicables relacionadas con la contratación con el Estado y prohíbe la corrupción en todas sus formas, incluida la colusión o conductas indebidas relacionadas con pagos indebidos".

En todo el mundo, a través de sus canales de comunicación, Impsa se presenta como un grupo argentino que ofrece soluciones integrales de generación hidroeléctrica, eólica y nuclear y equipamientos para la industria de procesos. La compañía cuenta con más de 800 empleados directos e instaló más de 50.000 MW de potencia en proyectos distribuidos en alrededor de 40 países. Desde hace más de 25 años trabaja para acompañar al desarrollo nuclear argentino. De su planta de Mendoza salieron generadores de vapor y componentes nucleares para las centrales Atucha II y Embalse, entre otros.

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