La despedida de una bailarina inolvidable: Karina Olmedo le dijo adiós al Teatro Colón

Lluvia de pétalos para despedir a una primera figura del teatro, con tres décadas de trayectoria
Lluvia de pétalos para despedir a una primera figura del teatro, con tres décadas de trayectoria Crédito: Teatro Colón/Máximo Parpagnoli
Laura Chertkoff
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5 de agosto de 2018  • 12:49

La emoción se respiraba en el aire anoche. Y todo se electrizó más aún cuando el locutor recordó a todos los presentes por qué estábamos allí: desde que se anunció el retiro de la primera bailarina Karina Olmedo, con La viuda alegre , se acumularon homenajes en las redes sociales. Con el hashtag #KarinaOlmedo se encontraron en Instagram fotos y videos de los últimos ensayos, abrazos con sus alumnas, palabras cariñosas de su público fiel, fotos entre bambalinas de sus compañeros del Ballet Estable.

Karina Olmedo se retira con 47 años y un cambré impecable. Después de 31 años en el Ballet Estable del Teatro Colón , la primera bailarina continuará con la docencia y aprovechando el tiempo disponible para desarrollarse como actriz.

Después de un prólogo de comedietta que demoraba su entrada, Olmedo llegó radiante a disfrutar cada segundo en el escenario. Cada brindis en escena era una excusa para celebrar. Cada abrazo coreografiado escondía uno real.

Karina Olmedo bailó con Juan Pablo Ledo en su última noche en el Colón
Karina Olmedo bailó con Juan Pablo Ledo en su última noche en el Colón Crédito: Teatro Colón/Máximo Parpagnoli

El dúo con Juan Pablo Ledo fue muy disfrutable. El primer bailarín estuvo a la altura de las circunstancias acompañando con eficacia y compañerismo. Y una musicalidad a prueba de balas.

Aunque Olmedo nunca hubiera bailado esta obra antes, ya que se trata de un estreno para el Ballet Estable, se la vio con aplomo y solvencia técnica, acusando recibo de los todos honores dirigidos a su personaje.

Un estreno para la despedida, "La viuda alegre"
Un estreno para la despedida, "La viuda alegre" Crédito: Teatro Colón/Arnaldo Colombaroli

La opereta original de Franz Lahár tiene una partitura alegre que favorece el clima de celebración. Ronald Hynd la convirtió en un ballet liviano, sin actos blancos y melancólicos y con muchos roles solistas para compartir el centro de la escena. La historia situada en la Belle Epoque alberga un cúmulo de valses con clima triunfal, enredos románticos y desenfreno decimonónico de can-can.

Pero en el último acto la emoción fue otra.

Sin perder por un segundo el personaje, el tempo ni los empeines, Olmedo llegó al final de su etapa en el Colón rodeada del amor de sus compañeros. Como evidencia de ello se vio a la bailarina Carla Vincelli ofrendando el ramo de flores que le fue entregado por su rol solista. La directora del teatro, María Victoria Alcaraz, subió a saludar y entregar el ramo de flores institucional y desde el foso toda a Orquesta Estable la aplaudía de pie.

Emoción, apluso y flores: Karina Olmedo deja el Teatro Colón con la sensación de haber dejado una "misión cumplida"
Emoción, apluso y flores: Karina Olmedo deja el Teatro Colón con la sensación de haber dejado una "misión cumplida" Crédito: Teatro Colón/Máximo Parpagnoli

La lluvia de pétalos cubrió el escenario mientras sus dos hijas y su pareja, Nahuel Prozzi, también bailarín de la compañía, la cubrían de besos. Regresó dos veces a saludar al público.

Después de diez minutos de aplausos ininterrumpidos, el público comenzó a retirarse de la sala. Del otro lado del telón, seguían resonando las ovaciones de sus compañeros.

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