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Dolor y creación

EXILIO DE AZAHARES Por Mónica Serra-Vinciguerra-232 páginas-($17)
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11 de octubre de 2000  

Alcanzada por una enfermedad devastadora, una mujer que ronda los cincuenta años se aplica a reconstruir doblemente su vida: por un lado, intenta reconstruir, bajo la forma de una novela, la vida que tuvo; por otro, se aboca a reconstruir, a través de ese acto con ciertos ribetes de heroísmo, la vida que le queda.

En ese ejercicio de escritura, van mezclándose distintas épocas -desde una niñez difícil al terrible presente- y distintas voces: la de una devota ex alumna que, entre otros auxilios, se ocupa de transcribir sus manuscritos y es autorizada a introducirse en ellos; la voz de la protagonista, que irrumpe a veces en la narración en tercera persona con sus palabras actuales o las que tuvo en distintos momentos de su vida; y también, sobre el final, la voz de un hijo pequeño, testigo del proceso de la enfermedad y sus consecuencias.

Así, sin orden cronológico -aunque con cierto orden literario que en algunos pasajes parece descompensarse un poco-, se suceden anécdotas de la infancia y la primera juventud en Tucumán, de ocho años vividos en España y de la madurez y la enfermedad de la protagonista, una vez de regreso en Tucumán. Ocasionalmente, esas anécdotas se vinculan con hechos históricos acaecidos en la Argentina o en España.

A través del acto de recordar y de la voluntad de reconstruir aquello que el tiempo y la enfermedad han avasallado, Victoria, la protagonista, va trasmutando en vida, en escritura, la carga que la acosa desde el presente, desde el pasado, desde el incierto (o cierto) futuro.

El recurso a diferentes voces y ciertos toques de eficaz lirismo no impiden que, a veces, sobre todo al promediar el libro, se quiebre la continuidad narrativa con comentarios tal vez demasiado personales de la autora. Tales comentarios no agregan mucho desde el punto de vista literario y, por lo tanto, quitan un poco. En algunos casos, incluso, ese tono llega a impregnar la narración misma. Cuando, por el contrario, el tono urgido que caracteriza la mayor parte del libro se impone sobre la necesidad de desahogo personal, la obra conmueve la sensibilidad humana y estética del lector.

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