El reto de los grandes campeones, en una semana con mucho en juego en la Copa Libertadores

Fuente: LA NACION
Ariel Ruya
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6 de agosto de 2018  • 23:47

Las esquirlas del Mundial, de a poco, empiezan a esparcirse. El fútbol de esta parte del mundo ya está en escena. Primero, con la Copa Argentina. El viernes próximo se escribirá el prólogo de la Superliga. Entre unos y otros, brillan las luces de la Copa Libertadores , la obsesión de los equipos argentinos. En realidad, empieza la "verdadera Copa", con el desafío de los octavos de final. Esta temporada, especial porque regresa después del espectáculo en Rusia, es de larga duración: comenzó el 22 de enero y acabará el 28 de noviembre. Disputados 126 de 156 partidos, marcados 287 goles (con un promedio de 2,28 por partido), es el tiempo de los gigantes, de los históricos.

Doce equipos -de los 16-, pertenecen a la Argentina y Brasil, exactamente seis y seis. Y, de ellos, apenas Atlético Tucumán no logró el trofeo; de los otros cuatro -dos paraguayos, un colombiano y un chileno-, dos también conocen el sabor de la gloria, Colo Colo y Atlético Nacional. Se presenta, entonces, la Copa de los campeones. Con los choques mano a mano, impregnados de la prepotencia de la historia y el dinero.

Apenas Vasco da Gama quedó a un costado en la primera etapa, sorteada con una mayúscula dificultad por Boca que hoy, con la billetera desprendida, se convierte en el favorito. Ningún otro compró tanta cantidad y calidad -de Zárate a Andrada, de arco a arco-, conserva la base del bicampeonato local y es uno de los que más estrellas conserva: 6. Se consagró en 1977, 1978, 2000, 2001, 2003 y 2007; el orgullo se mezcla con la nostalgia: hace 11 años que no vuelve a conquistarla. El conjunto que dirige Guillermo Barros Schelotto jugará mañana con Libertad, desde las 19.30, en la Bombonera.

"La Libertadores es una ilusión muy grande para nosotros y para la gente. Es un objetivo enorme, pero no vamos a descuidar la Superliga, para intentar ser tricampeones", acepta el DT.

Detrás de Boca -que si no gana este torneo puede abrir una herida irreparable-, Estudiantes disfruta de la vitrina más colorida, con cuatro títulos: 1968, 1969, 1970 y 2009, con Sebastián Verón como jugador y hoy como presidente de un club que, mientras espía la remodelación de su viejo estadio, es el primero que entra en la cancha. En Quilmes, un escenario que conoce a la perfección, en el encuentro contra Gremio, el último campeón, desde las 21.45. El conjunto de Porto Alegre, además, conquistó América en 1983 y 1995.

Detrás de la gloria, el dinero. El torneo de clubes más importante del continente reparte premios por US$ 103.850.000, una cifra que representa un crecimiento de alrededor de US$ 5 millones en comparación con el total de la última edición. El campeón, además de conseguir el vuelo rumbo a Emiratos Arabes Unidos, en donde se jugará el Mundial de Clubes, se llevará un premio de US$ 6 millones exclusivamente por ganar la final.

Es el partido más atractivo de este tramo: Racing (sin Alejandro Donatti, con una distensión) y River se encontrarán en el único cruce entre argentinos, previsto para pasado mañana, en el Cilindro, desde las 19.30. La Academia se consagró en 1967 y el equipo millonario, que con Marcelo Gallardo afianzó su liderazgo en el campo internacional, tiene tres Libertadores: 1986, 1996 y 2015. "Contra River será uno de los partidos más importantes de mi carrera. River te mata adelante. Me gusta cómo juega, porque siempre trata de buscar el arco rival. Pero más me va a gustar cuando empiece a jugar Racing, lo veo muy bien", cuenta Gustavo Bou, surgido en River y que volvió a Racing, luego de una breve etapa en México.

El ganador se enfrentará con el vencedor del cruce entre Independiente y Santos, postergado para el próximo 21, desde las 21.45, en Avellaneda, porque el Rojo está en Japón, listo para un nuevo lauro internacional, la Suruga Bank. Independiente suma siete (es el más ganador de nuestro medio), pero la última fue lograda en 1984. Santos, de Pelé a Neymar, tiene tres: 1962, 1963 y 2011.

El contrapunto de la mística copera de los gigantes de América es el humilde Atlético Tucumán , acostumbrado a la máxima categoría, a los desafíos internacionales en tiempos recientes, además de haber alcanzado la final de la Copa Argentina un año atrás. Será el último conjunto nacional en ingresar en la cancha esta semana: pasado mañana, a las 21.45, en su casa, frente a Atlético Nacional, ganador en 1989 y 2016.

Habrá, además, otro cruce entre equipos de un mismo país, Brasil, como Flamengo (1981) y Cruzeiro (1976 y 1997) y un choque entre dos ganadores, como Colo Colo (1991) y Corinthians (2012). Palmeiras, el rival de Cerro Porteño, la conquistó en 1999, con Luiz Felipe Scolari; ahora, otra vez en su casa.

La Conmebol confirmó que se usará el VAR a partir de los cuartos de final. La mesa está servida con los mejores atributos futboleros de esta parte del mundo. El balón, detenido desde el 24 de mayo pasado en el cierre de la primera etapa, vuelve a rodar.

Por: Ariel Ruya

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