Iecsa: los negocios bajo sospecha del primo del Presidente

La compañía de Ángelo Calcaterra, que fue la constructora del Grupo Socma, de los Macri, está involucrada también en el caso Odebrecht por la obra del tren Sarmiento
Iván Ruiz
Maia Jastreblansky
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7 de agosto de 2018  

Ya no se podrá decir que Odebrecht fue la oveja negra de la obra pública ni que el kirchnerismo discriminaba a las empresas porque en su historia cargaran con un apellido incómodo. Ángelo Calcaterra aceptó confesar que Iecsa le entregó al gobierno de Cristina Kirchner bolsos con dinero en negro. El arrepentido es el primo del Presidente y la empresa era la histórica constructora de la familia Macri hasta que cambió de manos, en 2007.

Iecsa era la pata constructora de Socma, el emporio de Franco Macri y sus hijos, un holding cuyos negocios llegaron a abarcar desde las galletitas Canale hasta los autos Fiat. La firma fue una de las empresas de ingeniería civil más grandes de la Argentina y era adjudicataria de importantes obras públicas.

En 2004, Socma entró en un acuerdo preventivo extrajudicial (APE) y se deshizo de varias firmas. Vendió Pago Fácil y las empresas alimentarias que tenía en Brasil, entre otras firmas. Ángelo Calcaterra, hijo de Pía Macri (hermana menor de Franco) y de Antonio Calcaterra (también ahijado de Franco), había dejado de trabajar en la pequeña constructora de su padre para asumir como gerente en el holding de su tío.

La historia oficial del grupo indica que mientras se ocupaba de la venta de las empresas de Socma Ángelo Calcaterra le propuso a su tío comprar Iecsa. Y que Franco accedió y le ofreció un plan de cómodas cuotas.

De acuerdo con los cuadernos del chofer Oscar Centeno , que reveló LA NACION, Iecsa habría entregado a los exfuncionarios kirchneristas unos US$8 millones.

Fueron al menos siete pagos, según los registros. Tan solo cuatro meses antes de que Mauricio Macri ganara la presidencia, el CEO de Iecsa y detenido-arrepentido Javier Sánchez Caballero preparó una bolsa con más de un millón de dólares que le entregaría a uno de los recaudadores de Roberto Baratta, escribió Centeno.

Compra y venta

Muchos hombres del sector sospecharon de la venta de Iecsa de 2007 y del cambio de apellido, en un marco en que la empresa -contratista del Estado- necesitaba seguir operando durante el gobierno de los Kirchner.

Lo cierto es que la contabilidad de Iecsa, presentada ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), indica que el precio de venta fue de US$61 millones. Unos US$15 millones se pagaron al contado y US$46 millones, "pagaderos en cuotas hasta el año 2014". Junto a Iecsa, Calcaterra también adquirió la desarrolladora inmobiliaria Creaurban.

"Calcaterra hizo un primer pago y luego debió asociarse a Ghella para poder hacer frente a las cuotas. Lo pagó con mucho esfuerzo y con los dividendos que empezó a arrojar la propia empresa", aseguran quienes estuvieron al tanto de esa operación, que finalmente culminó en 2015.

Ghella es la gigante italiana que estuvo a cargo del entubamiento del arroyo Maldonado durante la gestión de Mauricio Macri en la ciudad.

De acuerdo con el ranking de contratistas del Estado que difundió el exministro de Planificación Julio De Vido, durante el kirchnerismo Iecsa se ubicó tercera en el podio, detrás de Techint, de Paolo Rocca, y de Electroingeniería, de Gerardo Ferreyra. Hizo, entre otras obras, el fallido soterramiento del tren Sarmiento en un consorcio de empresas.

Originalmente, Iecsa asumió la capitanía del contrato del Sarmiento, que estaba dividido: 30% para Iecsa, 30% para Odebrecht, 30% para Ghella y un 10% para la española Comsa. La UTE tenía que conseguir financiamiento y ofreció créditos del Credit Suisse y el Depfa Bank, pero Néstor Kirchner rechazó la tasa ofrecida. Más tarde, Odebrecht pasaría al frente de la obra y ofrecería el financiamiento del Bndes. La operatoria quedó sospechada por sobornos en el Lava Jato argentino.

Cuando su primo asumió como jefe de gobierno, Calcaterra quiso correrse de las licitaciones de la ciudad de Buenos Aires. Mientras, Ghella se convertía en la estrella de la obra pública porteña.

"En ese entonces, Macri le preguntó a Ángelo: '¿Qué vas a hacer cuando sea presidente?'. Finalmente, ese momento llegó", recordó un empresario que siguió la relación de cerca.

Cuando Macri asumió la presidencia, en diciembre de 2015, Calcaterra decidió desprenderse de Iecsa. Por entonces, la constructora tenía una facturación de entre 300 y 400 millones de dólares por año. En su planta había más de 3000 empleados.

Más de un año después, Iecsa encontró comprador: Marcelo Mindlin, dueño de la gigante Pampa Energía y uno de los empresarios favoritos del Presidente.

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