Quién es quién en el "club de amigos" de Roberto Baratta

Roberto Baratta, luego de dejar el gobierno; las personas que más frecuentaba están detenidas, prófugas o sospechadas
Roberto Baratta, luego de dejar el gobierno; las personas que más frecuentaba están detenidas, prófugas o sospechadas Fuente: Archivo - Crédito: Ricardo Pristupluk / LA NACION
Pablo Fernández Blanco
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7 de agosto de 2018  • 15:09

El paso por la función pública de Roberto Baratta -señalado como el recaudador de coimas millonarias en los cuadernos de su chofer Oscar Centeno- y las últimas novedades en los tribunales muestran correlaciones precisas. Mientras fue coordinador del Ministerio de Planificación y virtual número dos de Julio De Vido (preso desde hace meses), Baratta se reunió con frecuencia con los funcionarios y empresarios de su mayor cercanía, de los cuales todos están detenidos, sospechados o prófugos, según corroboró LA NACION mediante el cruce de los registros públicos de encuentros que mantuvo Baratta en sus años de funcionario con las disposiciones del juez Claudio Bonadío, a cargo de la investigación que activaron los cuadernos.

Entre noviembre de 2004 y julio de 2012 Baratta participó de 636 reuniones que debió registrar, una obligación que pesa sobre los funcionarios cada vez que en esos encuentros se discuten temas que tienen que ver con la gestión del Estado, aunque no siempre la cumplen. De allí surge el primer dato llamativo: desde el séptimo mes de 2012 hasta diciembre de 2015, cuando dejó el trabajo en Planificación tras el cambio de Gobierno, no hay registros del ex número dos de De Vido. Pero hay otras aristas llamativas.

Baratta está preso desde la semana pasada. Mientras era funcionario, nadie se juntó más veces con él de manera oficial que Rafael Llorens, ex secretario legal de Planificación, que está preso desde el mismo día. Fueron 20 reuniones. Es el mismo número de encuentros que mantuvo Oscar Thomas, director ejecutivo de la parte argentina de Yacyretá, quien está prófugo de la Justicia (el único entre los que tienen orden de detención).

Las coincidencias entre las afinidades de Baratta y los sospechados por la Justicia sigue. El tercero entre las personas que más encuentros tuvo con el supuesto recaudador es Fabián Ezequiel García Ramón, quien se entregó el viernes pasado en los tribunales de Comodoro Py.

La columna de Pablo Fernández Blanco

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García Ramón es el menos conocido de la lista de funcionarios detenidos y tuvo 16 reuniones registradas con Baratta. Apareció en la escena política del kirchnerismo en la primera presidencia de Cristina Kirchner y ganó terreno inmediatamente. Era director de Energías Renovables del Ministerio de Planificación, aunque casi desconocido para el sector.

Un escalón más abajo está Walter Fagyas, con 14 reuniones y también detenido. Era un hombre de confianza de De Vido y se encargó de manejar Enarsa, la empresa estatal de energía.

Con la misma cantidad de reuniones figura el primer empresario en la lista de encuentros con Baratta. Se trata del constructor Aldo Roggio, dueño de la empresa que lleva su apellido. Si bien la compañía fue allanada, no pesa sobre él ninguna orden de detención.

Fuenes cercanas al empresario sostuvieron que la asiduidad de los encuentros puede estar relacionada con que Planificación tallaba en la mayor parte de los negocios de la compañía, que iban desde la construcción hasta los trenes, el subte y las comunicaciones.

Quizás el dato sobresaliente de los registros públicos es que Roggio mantuvo varios encuentros en los que Baratta fue el anfitrión y de los que también participaron el prófugo Thomas y Carlos Wagner, expresidente de la Cámara Argentina de la Construcción (cuatro encuentros declarados con el ex hombre de confianza de De Vido), también detenido.

La lista de hombres que más frecuentaban oficialmente a Baratta la completan Luis Beuret (fue vicepresidente de Cammesa, la compañía que administra el mercado eléctrico y no está vinculado hasta ahora con el escándalo de los cuadernos), Miguel Larregina, apoderado del proyecto santacruceño Río Turbio (estuvo preso unos meses y salió en libertad, aunque la investigación por una defraudación millonaria continúa) y el empresario Alejandro Ivanisevich, ex dueño de Emgasud, que declaró el lunes pasado frente al juez.

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