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Quién fue Jacobo Peuser, el hombre detrás de la famosa guía

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10 de septiembre de 2018  • 17:35

Fue un ser inagotable. De todos sus logros, el que más se asoció a su nombre fue el de la famosa Guía Peuser que permitió a muchos argentinos, a lo largo de décadas, orientarse no sólo en la ciudad, sino en el país entero.

Inconfundible tapa roja de la guía Peuser.
Inconfundible tapa roja de la guía Peuser. Fuente: Lugares

El librito imprescindible de tapas rojas estaba presente en la mayor parte de las casas, pues a él se recurría por cualquier duda que se tuviera acerca de la Buenos Aires del momento. Cada calle y avenida, las líneas de tranvías, colectivos, ómnibus y trolebuses, salidas de navíos de ultramar, fluviales y de cabotaje, horarios de ferrocarril, direcciones de reparticiones públicas, consulados, embajadas, correos y telégrafos, la ubicación de los principales hoteles. Todos aquellos datos prácticos que hoy no dudamos en buscar en internet, una app o sistema de navegación, se indagaban en la guía. Compañera indispensable en el bolsillo de los porteños durante sus 57 años de existencia, a partir de 1887 se escuchaba consistentemente al pregón de la calle Florida gritar con entusiasmo: "Salió la nueva Guía Peuser". Su presencia respondía a una exigencia urbana en una ciudad que adquiría un desarrollo portentoso.

Peuser quebró en los 60, pero la guía se editó desde 1887 hasta, por los menos, 1981

Pronto se agregó la Guía Peuser para el viajero, con tapas ilustradas de época, que ayudó a construir la mirada del argentino sobre su país. Desde los comienzos de nuestro turismo sistematizado, bocetó la importancia de los más destacados centros de concentración estival, las termas salutíferas y los sitios de descanso. La gente confiaba absolutamente en su data: llegó a tener hasta 450 páginas, y a veces, más. Medios de transporte, museos, lugares históricos, monumentos, zonas de turismo, bellezas naturales acompañadas de fotografías, ilustraciones, planos desplegables y mapas de caminos y ferrocarriles de todas las zonas de la República.

Tapa de la guía Peuser del Viajero del año 1950.
Tapa de la guía Peuser del Viajero del año 1950. Fuente: Lugares

Turismo relámpago de fin de semana, y una curiosa sección de turismo femenino formaban también parte de la guía. El calendario del turista y un plano de los principales circuitos promocionados "a cuatro colores" completaban las profusas descripciones de cada edición. Las principales ciudades y pueblos del interior tenían su espacio en la guía. Con el auge del turismo social los gobiernos provinciales y nacionales hacían en la guía su publicidad y brindaban información útil acerca de los planes de turismo social, detallando destinos, costos, días de viaje y servicios incluidos.

La planta de Editorial Peuser en Av. Regimiento de los Patricios 567 fue inaugurado en 1890. Su fachada fue protegida por ley en 2014.
La planta de Editorial Peuser en Av. Regimiento de los Patricios 567 fue inaugurado en 1890. Su fachada fue protegida por ley en 2014.

¿Quién fue Jacobo Peuser? Nació en Camberg, en la provincia alemana de Hesse Nassau el 28 de noviembre de 1843. Llegó a la Argentina a los 12 años, con sus padres y hermanas mayores, y dedicó su vida a la industria editorial. Murió a los 58 años, luego de haber sido una de las figuras clave en las artes gráficas de la Argentina, fundado un periódico, el Club Industrial, incursionar en la industria editorial, y haber abierto sucursales en las principales ciudades del país. Incluso inauguró un salón o galería donde expusieron importantes artistas europeos y argentinos.

Los colectivos para distribución de los productos Peuser, prolijamente estacionados frente a la planta.
Los colectivos para distribución de los productos Peuser, prolijamente estacionados frente a la planta. Crédito: Gentileza Archivo General de la Nación

Su familia dejó Alemania en busca de mejores oportunidades. El padre de Jacobo era un zapatero que trabajaba por cuenta propia y sin ayudantes, y su mujer aportaba algo de dinero trabajando como costurera. Soñaban con una vida mejor y se subieron a la aventura de la emigración que los depositó en Paraná, cabecera de la por entonces Confederación Nacional.

Desde joven Jacobo se desempeñó como tipógrafo en una librería e imprenta de Rosario, hasta que ingresó en Buenos Aires al establecimiento del fundidor de tipos, impresor y editor alsaciano José Alejandro Bernheim, y con él tomó definitivamente el camino de las artes gráficas. Con su apoyo adquirió en 1867 su propia empresa, la Librería Nueva, que se convertiría tiempo más tarde en La Casa Jacobo Peuser Ltda. Edificó grandes talleres multigráficos, se equipó con las máquinas más modernas, y fue pionero en la introducción de adelantos tecnológicos como la fototipia y la linotipia, entre otros procedimientos de reproducción de textos e imágenes.

El Almanaque Peuser fue otro clásico de la gran editorial.
El Almanaque Peuser fue otro clásico de la gran editorial.

La época era ideal: se vivía entonces un tiempo glorioso para las letras de molde en el campo del periodismo, un instrumento esencial y cooperador en la organización de las instituciones. El país se estaba construyendo sobre los valores de la República, y todo material de discusión y doctrina debía ir a diarios, panfletos, boletines y demás. El libro, la hoja voladiza, toda gama de impresiones comerciales y oficiales, viñetas, la estampa de índices bursátiles y bancarios constituían el instrumento fundamental para afianzar los principios de la cultura argentina. Y Jacobo Peuser supo ponerse al ritmo de las conquistas del papel impreso.

Departamento de corredores de talleres gráficos y papelería en la casa central de Peuser.
Departamento de corredores de talleres gráficos y papelería en la casa central de Peuser. Fuente: Lugares - Crédito: Gentileza archivo General de la Nación.

En 1875, el Semanario Argentino Alemán (luego llamado Periódico Argentino Alemán) fue el primer periódico escrito en ese idioma que apareció en el país con ensayos que respondían a las exigencias de la colectividad. Registraba, a través de corresponsales, noticias del exterior y transcribía artículos de fondo de sus principales colegas porteños. El mismo año nació el Club Industrial, con Peuser entre sus socios fundadores, entidad gremial cuyo fin era proteger y fomentar las industrias con la acción constructiva y el asesoramiento profesional. Planteó las bases de lo que sería la Unión Industrial. En su propia empresa fundó la Caja de Socorros, un organismo mutual destinado a prevenir necesidades de sus empleados y obreros.

Los locales de Peuser, en distintos barrios y localidades del país.
Los locales de Peuser, en distintos barrios y localidades del país.

En 1888 fue el turno de la editorial. El primer libro que salió de su imprenta, "Descripción amena de la República Argentina" de E. Zeballos, fue un acontecimiento en la historia del libro argentino por la calidad del trabajo, la por nitidez de la impresión y por la elegancia y solidez del encuadernado. La librería e imprenta de Jacobo sería célebre como ámbito de sociabilidad de hombres de letras, políticos e intelectuales, que establecieron vínculos personales con el editor y le permitieron consolidar posiciones de poder en el entramado cultural porteño. Por su despacho pasaron los altos valores literarios de la época, historiadores, hombres de ciencia y poetas; de sus prensas salieron, además, obras extranjeras de envergadura. Editó obras científicas, escolares (especialmente durante el gobierno peronista), históricas y literarias para un público amplio, y se popularizó principalmente por sus almanaques, guías y postales.

Trabajadoras en plena actividad en los talleres de la editorial Peuser.
Trabajadoras en plena actividad en los talleres de la editorial Peuser. Fuente: Lugares - Crédito: Gentileza Archivo General de la Nación.

Capacidad de trabajo, sustancia, acción, cultura y generosidad fueron características de este hombre de negocios foráneo que hizo de la Argentina su segunda patria. Se casó en 1872 con Juana Badaró y tuvo ocho hijos: Jacobo (1873), Ana María (1874), Carmen (1875), María Elena (1877), Ricardo (1879), Juana María (1881), María Angélica (1883) y Manuel Alberto (1885). Fueron mayormente los varones, y algunos de sus nietos, quienes, condujeron los destinos de la empresa, hasta que, a mediados de los 60, la compañía quebró. Sus socios siguieron editando la guía hasta, por lo menos, 1981.

Nota publicada en la edición especial Diccionario de la argentinidad.

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