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Es médico y viaja 200 km para ayudar a poblaciones de parajes rurales

Desde el 2009, recorre los parajes rurales de Córdoba, junto a Fundación Íconos, buscando brindar atención de salud integral a sus habitantes.
Desde el 2009, recorre los parajes rurales de Córdoba, junto a Fundación Íconos, buscando brindar atención de salud integral a sus habitantes. Crédito: Fundación Íconos
Pedro Colcombet
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8 de agosto de 2018  • 14:21

"El año pasado, tuvimos la desgracia con suerte de diagnosticarle a tiempo un cáncer de piel a un joven de 20 años de la localidad de Nono. Lo descubrieron unas dermatólogas voluntarias del Hospital de Clínicas en uno de nuestros viajes. Por suerte pudimos derivarlo a una clínica y hoy está sano en su casa", cuenta con orgullo el médico Santos García Ferreira.

Este joven cordobés de 28 años recorrer desde 2009, junto a Fundación Íconos, los parajes rurales en la zona de Traslasierras buscando brindar atención de salud integral a personas en situación de vulnerabilidad social y aislamiento. "Pero también queremos generar vínculos de apoyo sostenido con la gente. Una vez que conocemos una población y entramos en confianza, la visitamos la cantidad de veces que sean necesarias", comenta.

Todo comenzó cuando, con apenas 18 años, reunió a un grupo de amigos y conocidos con los que colaboraba en comedores y geriátricos de barrios con vulnerables. También repartían comida y ropa a las personas en situación de calle instaladas en la peatonal principal de Córdoba Capital.

"Los visitábamos una vez por semana, para compartir un rato con ellos. Ahí descubrí que, más allá de todo lo que les podemos facilitar, como alimentos y vestimenta, a la gente le gusta sentirse querida, acompañada y respetada", asegura. Con el tiempo, esto se convertiría en la principal característica de la organización social que creó.

Según Santos, el verdadero salto de crecimiento lo dieron cuando, conscientes de la dificultad que tenían los habitantes de zonas rurales para acceder a servicios de salud, decidieron acercar la atención médica a ellos. Desde entonces, viajan mensualmente durante cuatro horas por el Camino de las Altas Cumbres, hasta los parajes rurales Los Algarrobos y Laguna Verde, a unos 200 kilómetros de la capital cordobesa.

Acompañado por los diez integrantes fijos de la fundación, además de un grupo de 75 voluntarios de diversas edades, no solo acerca cuidado médico. "Organizamos diversos talleres para adultos y niños, donde se trabajan medidas sanitarias como reanimación cardiopulmonar, prevención de fuego, primeros auxilios y educación sexual. También los ayudamos a hacer sus propias huertas", enumera.

Para Santos es muy importante generar vínculos de confianza para lograr un apoyo sostenido en el tiempo.
Para Santos es muy importante generar vínculos de confianza para lograr un apoyo sostenido en el tiempo. Crédito: Fundación Íconos

Entre los voluntarios, formaron equipos integrales de psicólogos, psicopedagogos, enfermeras y nutricionistas con los que visitan las casas de familia para facilitar una contención de salud física y mental.

"A veces la gente no entiende bien lo que hacemos, porque es muy amplio. Pasa que cuando conocemos un área, analizamos sus problemáticas y tratamos de solucionar la mayor cantidad de inconvenientes posibles. Eso lleva a que abarquemos más de una temática", afirma.

Sin embargo, el proyecto más ambicioso de Íconos es el programa de Atención Primaria Ambulante (APA). Gracias a este, más de 250 habitantes de distintos parajes rurales tienen acceso gratuito a 40 especialistas de 14 disciplinas de salud, donde se les brinda atención, diagnóstico, tratamiento y, en caso de ser necesario, derivación a centros de mayor complejidad.

Los habitantes de los parajes rurales siempre reciben a los voluntarios de Fundación Íconos con mate y ganas de charlar.
Los habitantes de los parajes rurales siempre reciben a los voluntarios de Fundación Íconos con mate y ganas de charlar. Crédito: Fundación Íconos

Entre los próximos objetivos de la fundación la prioridad es conseguir una sede propia en la ciudad, ya que las reuniones de organización las hacen en distintas cafeterías, universidades y casas. Además, les interesa poder abarcar más parajes y localidades de la provincia.

"Luego de dictar los talleres, visitamos con los voluntarios las casas de las familias, para compartir un rato entre amigos. La gente nos recibe siempre con los brazos abiertos, acompañados de mates y pan casero", explica Santos. Luego concluye: "No hay que sufrir para ayudar al otro. La recompensa es llevarse palabras de agradecimientos y palmadas en el hombro. Te volvés cargando una mochila de emociones positivas".

Cómo colaborar:

Si querés unirte como voluntario o sumarte como padrino, anotate en el sitio Web de Fundación Íconos.

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