Muchacha ojos de papel

Nicolás Artusi
Nicolás Artusi PARA LA NACION
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12 de agosto de 2018  

"Cuando los padres dicen ya veremos, siempre significa sí": en pocas palabras, la adolescente calcula las probabilidades de que la dejen visitar a una amiga. "Papá, en general, permitiría cualquier cosa, pero Mamá.", sigue escribiendo Grete, once años recién cumplidos. El diario íntimo devela los secretos de su corazón y las inquietudes de su cabecita: las fantasías y los miedos sobre el poder de los padres, la menstruación, el matrimonio, las relaciones sexuales, la vida y la muerte.

Por eso, la publicación acá del Diario de una chica adolescente es un pequeño gran fenómeno editorial: escrito hace un siglo pero nunca traducido al castellano, desnuda los anhelos y los temores de la adolescencia de ayer, de hoy y de siempre.

Se dice de este libro que es dos libros en uno. Por un lado, el diario íntimo de Grete Lainer, el seudónimo de una chica común de Viena a principios del siglo XX, que puso por escrito todo lo que le pasó entre los once y los catorce años. Por otro, la historia que rodea al diario. La célebre psicoanalista Hermine von Hug-Hellmuth, pionera en la terapia para niños y discípula de Sigmund Freud, dijo que una paciente se lo había dado y que ella, después de cambiar el nombre de la autora para no delatarla, se había sentido obligada a publicarlo.

Eso ocurrió en 1919, pero enseguida estalló el escándalo. Algunos colegas la acusaron de haberlo escrito ella misma, incluso con recuerdos falsos para demostrar las teorías en las que Freud venía trabajando y en ese sentido el diario parece un manifiesto a favor del psicoanálisis: los traumas sexuales y los complejos edípicos se ilustran con ejemplos de manual.

Envuelta en una polémica que puso los divanes patas para arriba, Hug-Hellmuth siempre negó las acusaciones y todavía hoy no se sabe cuál es la verdad. "Parece insólito que no se hubiese traducido hasta ahora al castellano un libro que Freud recomendó en varias ocasiones y que consideraba 'una pequeña joya' capaz de mostrar claramente 'las agitaciones del alma' en la adolescencia", escribió Salvador Biedma, el traductor de esta edición. Sea como fuere, Hug-Hellmuth murió asesinada por su sobrino en 1924 y con el secreto que llevó a la tumba selló el destino de un libro maldito: Freud mandó a retirarlo de circulación y nunca pudo leerse en nuestro idioma. Hasta ahora.

Como Lolita o La campana de cristal, este diario es literatura pura. En cuatro partes que resumen los primeros años juveniles de Grete, tiene el desarrollo narrativo de una obra de ficción (ligeros indicios cotidianos que sugieren la enfermedad de la madre, que será fatal, o el progreso en suspenso de las historias de amor que invariablemente terminarán en desencantos). Pero lo más sensacional es que, aun marcada por la época y haya existido o no, la experiencia adolescente de Grete es universal. Sin celulares ni redes sociales, una chica de un siglo atrás comparte con cualquiera de hoy las inquietudes ante un aplazo en matemáticas, un castigo paterno o la primera vez en el amor. Es que no hay nada más auténtico que lo falso: como dijo Lacan, la verdad tiene una estructura de ficción.

LISTAMANÍA: CINCO PERSONAJES DE LA VIENA DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

  • 1. Hermine von Hug-Hellmuth. Fue una de las primeras mujeres de la Asociación de Psicoanálisis de Viena y publicó el Diario de una chica adolescente. ¿Fue la verdadera autora?
  • 2. Sigmundo Freud. El padre del psicoanálisis respetaba a Hug-Hellmuth: la invitó a dirigir la sección infantil de la revista Imago y la citó como referencia en varias de sus obras.
  • 3. Stefan Zweig. El prolífico escritor austríaco, muy popular en Europa Central antes del ascenso del nazismo, celebró la salida del Diario de una chica adolescente.
  • 4. Adolf Loos. Célebre arquitecto, fue un pionero del movimiento moderno: precursor del racionalismo, se negaba a la ornamentación en edificios que son modelos de austeridad.
  • 5. Gustav Klimt. Autor de El beso, una de las obras más admiradas, el pintor encontró en la Viena del 1900 un espacio propicio para enfocarse en el desnudo femenino.

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