Jeffrey Eugenides: "Cada escritor se educa a sí mismo"

Laura Ventura
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12 de agosto de 2018  

El autor que soprendió al mundo con "Las vírgenes suicidas", ganó el Pulitzer y da clases en las universidades más prestigiosas habla de su reciente libro de cuentos
El autor que soprendió al mundo con "Las vírgenes suicidas", ganó el Pulitzer y da clases en las universidades más prestigiosas habla de su reciente libro de cuentos

Atiende el teléfono cuando aún se prolonga el taladro del primer timbre. Hace algunas horas, quizá por cansancio, accedió a tener, sin agente de prensa como intermediario, aquello que este coreógrafo de musas ancestrales llama "coloquio". No suele dar entrevistas y mucho menos en este momento, inmerso en el caos que rige toda mudanza. Es verano en Nueva Jersey y un hombre de voz serena da la bienvenida desde su primera inflexión. Jeffrey Eugenides acaba de despedirse de su cátedra en Princeton. Pronto dará clases en la Universidad de Nueva York y prepara su partida a Manhattan. Dédalo posmoderno, arquitecto de obras monumentales, fabrica alas para sus criaturas: algunas se salvan; otras son devoradas por fuerzas tenebrosas. Es uno de los escritores estadounidenses vivos más prestigiosos y, quizá, el más querido de su generación -Michael Chabon, David Foster Wallace, Jonathan Franzen-, rótulo cosechado por ese trato piadoso hacia los demás, con su ego curado con el antídoto de la humildad, por la empatía que despliega hacia los demás. En el punto de vista, la mirada hacia el otro y la capacidad para adquirir distintas formas, géneros, edades y voces, cómo émulo de Proteo, yace la maestría de este hombre de 58 años que no escribe desde el Olimpo.

Con un libro de relatos, Denuncia inmediata (Anagrama) este Pigmaleón literario vuelve a cincelar una prosa exquisita sobre un mármol psicológico atractivo; no porque sus mentes siempre lo sean, sino porque sabe exponerlas bajo la luz más seductora de su museo personal. Tampoco lo son muchas almas tejidas con los elementos que Pandora dejó escapar de su cofre. Dentro de cada escultura literaria, de cada personaje con relieve, brotan torrentes de sangre. "Aquello que la memoria olvida, las células lo recuerdan", escribe en Middlesex (2002), novela ganadora del Pulitzer. Como un eco coherente en este hombre y narrador, desde su propia etimología, la pasión por la biología humana, por hallar el principio, es un mástil de su obra: eu, prefijo que significa bien; gen, vocablo que se refiere a la secuencia de ADN ( ides es la declinación que denota el origen de una persona de Asia Menor o Anatolia). La herencia genética -el poder de la naturaleza- es una de las venas que hermana en su obra y a tantos de sus personajes que deambulan por laberintos (sociales, económicos, familiares o religiosos), aunque siempre con un hilo en la mano que Eugenides les provee.

-"Quejas", el primer cuento, está inspirado en su madre, a quien le dedica el libro. ¿Cuán compleja fue su escritura?

-Acudí a una persona que conocía de modo íntimo, mi madre, pero me centré en un aspecto del cual sabía muy poco: su amistad con una mujer más joven con la que había mantenido correspondencia durante tantos años. En sus últimos años sufría de demencia. Fue muy complejo escribir este cuento. Me llevó muchos años encontrar el punto de vista adecuado para la historia. Me costó mucho terminar el relato y di muchas vueltas. Llegué a preguntarme si la razón de esta postergación no era un modo de mantenerla con vida y presente en mi mente tal como había sido ella antes de haberse enfermado. Primero intenté contar el cuento desde el punto de vista de un niño, luego desde un padre adulto y finalmente utilicé el punto de vista que está en el libro.

Relatos breves. Después de sus tres célebres novelas, el autor nacido en Detroit en 1960 presentó "Denuncia inmediata" (Anagrama), que incluye relatos breves escritos desde 1989 y algunos textos inéditos
Relatos breves. Después de sus tres célebres novelas, el autor nacido en Detroit en 1960 presentó "Denuncia inmediata" (Anagrama), que incluye relatos breves escritos desde 1989 y algunos textos inéditos

-En "Correo aéreo" [elegido por la editora Annie Proulx para la colección The Best American Short Stories], los lectores se encuentran con Mitchell Grammaticus, uno de los protagonistas de La trama nupcial. ¿Es una especie de alter ego suyo?

-Creo que sí. Lentamente se ha comenzado a convertir una especie de alter ego. Al principio, en 1996, cuando publiqué ese cuento por primera vez tenía otro apellido. Pero luego, cuando comencé a escribir La trama nupcial (2011), me di cuenta de que estaba escribiendo sobre ese mismo personaje de aquel cuento, al que le había dado otro apellido, Carammulus. Como él, viajé para ver el mundo durante un año cuando terminé la universidad [como Mitchell, Eugenides trabajó como voluntario en la Fundación de la Madre Teresa de Calcuta]. No lo hago a menudo, pero cuando escribo de modo cercano a mis recuerdos o a mi experiencia, es a través de Mitchell Grammaticus.

-En "La vulva oracular" también aparece un personaje, Dr. Luce, clave en Middlesex. Sus personajes emergen a lo largo de su obra, ¿por qué?

-Intenté escribir Middlesex en diferentes maneras y desde distintos puntos de vista. En un primer manuscrito estaba contada en primera persona, y en otra, en tercera. Cada uno tenía 150 páginas. Esta última tenía muchos personajes y el punto de vista variaba según la sección. Uno de ellos era el del doctor Luce. Es el único cuento de este libro que no fue concebido como una historia aislada. Ahora sí existe por sí misma. Es por eso que existe este personaje en distintas formas.

Mientras la trasposición al cine que hizo Sofia Coppola de "La vírgenes suicidas" cosechó premios en el mundo, la adaptación ("Papá por accidente", con Jennifer Aniston) de su relato "Jeringa de cocina", incluido en el último libro, fue un fracaso
Mientras la trasposición al cine que hizo Sofia Coppola de "La vírgenes suicidas" cosechó premios en el mundo, la adaptación ("Papá por accidente", con Jennifer Aniston) de su relato "Jeringa de cocina", incluido en el último libro, fue un fracaso

-"Jeringa de cocina" tuvo una adaptación en el cine [en la Argentina, Papá por accidente, con Jennifer Aniston]. ¿Participó en algún proceso del film? ¿Qué le pareció esta versión?

-No, no he participado en absoluto. Es bastante diferente a mi cuento. Diría que solo el primer tercio de la historia está en la película y luego toma otro curso. Ya no hay más similitudes.

Fresh Complaint [ complaint -queja-], el título original de Denuncia inmediata, es también el nombre que recibe en algunos estados de los Estados Unidos una doctrina en la que, en juicios por violación, la víctima puede incluir los testimonios de una persona de confianza a la que le hubiese contado lo sucedido poco después del hecho. Eugenides reflexiona en el acto de narrar, en un sentido amplio, no solo en la esfera de la ficción, y en el campo semántico de una expresión que se realiza no solo a través del lenguaje y que tiñe el tono del libro. "La queja es un término legal que hemos escuchado con el movimiento #MeToo y en recientes acusaciones como las realizadas contra Harvey Weinstein, pero es también una enfermedad, algo que físicamente te detiene. Es un llanto de infelicidad al mundo".

HUELE A ESPÍRITU ADOLESCENTE

Hace algunas décadas, Eugenides visitaba a su hermano y comenzó a conversar con la babysitter. No recuerda bien cómo la chica le confesó que cuando era adolescente había pensado en quitarse la vida. Él le preguntó por qué. La cita no es textual, pero le habló de la tensión que padecía en esos años. Así nació Las vírgenes suicidas (1993), la melancólica narración de los vecinos de las hermanas Lisbon, sofocadas por una madre asfixiante y aplastadas por la abulia del padre. En este relato coral construido con fragmentos de recuerdos, estos testigos buscan comprender, décadas después, qué ocurrió en aquella casa, con aquellas vidas, y de qué modo podrían haberlas ayudado. Un médico le pregunta a la menor de las niñas, después de su primer intento de suicidio, qué la había arrojado a ese acto: "Obviamente, doctor, usted nunca ha sido un niña de trece años". Durante años, dos horas cada noche y los fines de semana, Eugenides escribió esta novela, mientras desempeñaba un cargo administrativo en la American Poet Society. Sofia Coppola llevó luego esta película al cine en una adaptación que mereció elogios.

-¿Se inspiró en Crónica de una muerte anunciada para escribir Las vírgenes suicidas? Su tono, su comienzo tienen muchas reminiscencias.

-La verdadera influencia de esa novela es "Una rosa para Emily", de William Faulkner, que es narrada desde un punto de vista colectivo por los habitantes de la ciudad. Lo leí cuando era adolescente y generó una gran impresión en mí. Pero Faulkner fue una gran influencia para García Márquez. Es como un affaire de familia. A veces podés recibir las influencias desde la distancia.

Eugenides entendió y entiende la adolescencia como lo hizo J. D. Salinger en El guardián entre el centeno. Holden Caulfield, confesaba hace unos meses, es su personaje preferido de la literatura. Eugenides prepara una novela donde regresará al universo adolescente y también aparece esta galaxia hormonal y de conformación de la identidad en su último libro de cuentos.

Otro tópico de su obra son sus personajes femeninos que buscan abrirse paso en un mundo masculino. Así Desdémona, casi sin comprender el idioma inglés, encontrará trabajo el mismo día que su marido prácticamente la expulsa de casa, en Middlesex. En "Denuncia inmediata", como en La trama nupcial, aparece Prakrti, joven heroína, brillante, que busca realizarse académica y profesionalmente, alguien para quien casarse y tener hijos no es un plan. Es a ella, y no viceversa, a quien se disputan dos candidatos, mientras escribe una tesis inspirada en la novela victoriana. Eugenides posee aquello que la crítica consideró como "imaginación hermafrodita", siempre construida con una enorme sensibilidad.

Cuando en 1993 apareció "Las vírgenes suicidas", fue comparada con "El guardián entre el centeno"
Cuando en 1993 apareció "Las vírgenes suicidas", fue comparada con "El guardián entre el centeno"

-¿Quién eres tú?

-Alguien que sabe por propia experiencia lo atractivo que resulta pensar que uno puede salvar a alguien amándolo. ( La trama nupcial)

-La sensualidad, el erotismo, el amor es un tema recurrente en su producción.

-Sí, parece serlo. Creo que hay mucha tensión sexual y romántica en mi trabajo, porque lo que veo de la vida y de los seres humanos es que pasamos una enorme cantidad de tiempo pensando en amor, sexo y romance. Es difícil escribir sobre personas y no abordar estos temas que constituyen una fuerza motora tan importante.

-Mencionó al #MeToo y describe en La trama nupcial a una heroína inmersa en debates feministas, donde imagina a una científica que gana el Nobel en un contexto machista. ¿Se considera feminista?

-Generalmente el sufijo -ista no me conecta en ninguna forma. Significaría que estás escribiendo para probar un punto político y no me siento a escribir una novela con esa idea, para probar, por ejemplo, que la democracia liberal es el mejor sistema. Lo que sí intento hacer es empatizar con mis personajes en el mayor nivel posible y si hago eso, necesariamente cuando escribo sobre una feminista me convierto en una, porque quiero ver el mundo desde ese punto de vista. Sin embargo, nunca comenzaría a escribir con esta premisa, porque no me siento cómodo con eso. No tengo objetivos sociales ni políticos en mi escritura.

"La trama nupcial", de 2011, es una muy elogiada novela de iniciación
"La trama nupcial", de 2011, es una muy elogiada novela de iniciación

-Pero suele considerarse a esta novela como feminista. Es una interpretación extendida.

-Me gusta que sea así, me gusta escuchar que algunas personas consideren que lo es. Me gusta dejar abierta mi obra a múltiples interpretaciones.

-El profesor Saunder en La trama nupcial considera que la novela ha alcanzado su máximo punto de expresión durante la era victoriana (con Jane Auster y las hermanas Bronte, entre otras). ¿Usted también lo cree?

-No. Hay motivos por los cuales Charles Dickens escribía el modo en el que lo hacía en su tiempo, o James Joyce en su momento. Sus escritos responden a lo que estaba pasando en el mundo. No hay una sola metodología y ninguna es superior a otra, siempre está cambiando y hay múltiples posibilidades para escribir.

Jeffrey Eugenides nació en Detroit en 1960. Su madre, hija de una madre soltera (quizá ella inspiró a Sumerlina, de Middlesex), y su padre, hijo de inmigrantes griegos, se conocieron en una ciudad pujante que crecía con la industria automotriz. La pareja se conoció en la pobreza, acariciaron el sueño americano, conocieron la opulencia, pero luego su padre perdió su fortuna ("Multipropiedad" está inspirada en él).

El contexto social (las diferentes razas y religiones en una nación que prometía ser imperio), económico (los prácticas abusivas del fordismo hacia sus empleados en la década del veinte, la Gran Depresión, etc.) y político de los Estados Unidos recorre el destino de los Stephanides durante ocho décadas, la familia a la que invoca el particular narrador de Middlesex, Cal o Calliope. Esta novela fue señalada como la primera candidata a convertirse en la gran novela americana -por estadounidense- del siglo XXI (y aún ninguna le hace sombra).

-¿Cuál fue el mayor aprendizaje que le dejó Middlesex?

-A pensar las tramas, a contar una historia amplia. La trama nupcial fue un ejercicio más de personaje. Pero contar esa historia tan extensa en Middlesex fue posible luego de encontrar ese narrador único. Hoy no tengo que explicar tanto qué significa ser intersexual, que, a causa de una mutación genética, una persona que se cría como mujer, pero luego se convierte en hombre. Middlesex es un intento por describir qué significa ser americano y el hecho de que sea narrado por alguien que crece como mujer y se convierte en hombre sugiere que la identidad del estadounidense es siembre híbrida. Todos venimos de lugares diferentes y nos hemos convertido en estadounidenses en una cultura democrática que permite los cambios y crear juntos un sentido de identidad nacional.

-La inmigración de Middlesex es clave para entender esta novela. ¿Cómo vive este momento de los Estados Unidos?

-Es muy compleja esta situación. Si miramos a la historia de los Estados Unidos y la comparamos con el presente nos damos cuenta de que son constantes los momentos de tensión y luego de reacción, hasta que logramos la estabilidad. Esto ocurrió en 1924 cuando mis abuelos vinieron. Mi opinión es que hay demasiadas personas en los Estados Unidos que tienen conexiones con personas en otras partes del mundo, algo que hace difícil que sea un país anti inmigrante. Por ahora estamos muy lejos del consenso y lo que pasa es reprochable, pero no creo que el país en el largo plazo se vuelva hostil hacia los inmigrantes. Veo que es un mal momento, pero no es permanente.

-Usted es profesor de escritura creativa, ¿tiene alguna técnica particular para enseñarle a sus alumnos a escribir?

-No. La verdad es que siento que cada escritor se educa a sí mismo a través de escribir, de leer, de intentar. Sí le podés enseñar algunas cosas y hacerlos concientes de cuáles son sus tendencias. Les podés hablar de ejemplos, pero no le podés enseñar reglas y principios que deben seguir. Es un arte y no una artesanía.

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