Profecía

9 de agosto de 2018  

"Ahora será un rehén del peronismo", dijo Elisa Carrió, y le hizo un guiño cómplice a la cámara de TV. Habían pasado apenas unas horas desde que el peronismo había bloqueado la destitución del juez Norberto Oyarbide en el Senado. Fue en una sesión secreta en el día más conmocionante del siglo: 11 de septiembre de 2001.

Inconductas en su vida privada y enriquecimiento ilícito eran apenas dos de las seis acusaciones que habían puesto al juez al borde de la destitución desde que su imagen había aparecido en videos clandestinos filmados en el prostíbulo Spartacus. Pero el peronismo decidió rescatarlo de aquel escándalo que en mayo cumplió 20 años.

Oyarbide siempre se hizo notar por la exhibición de sus joyas, una personalidad extravertida y gastos que superaban sus nada despreciables ingresos de magistrado de Comodoro Py.

Luego de renunciar en abril de 2016 cuando otra vez estaba cerca de ser destituido, Oyarbide regresó ayer a los tribunales, como siempre alcanzado por un escándalo: los cuadernos de las coimas. Para defenderse, hizo realidad la profecía de Carrió. "Me apretaban el cogote para que sacara las causas de los Kirchner", dijo.

TEMAS EN ESTA NOTA