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Las gigantes tecnológicas, divididas sobre la censura a Alex Jones y sus teorías conspirativas

Apple, Facebook, YouTube y Spotify eliminaron los podcasts del controvertido periodista, partidario de Trump; Twitter mantiene su cuenta
Rafael Mathus Ruiz
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9 de agosto de 2018  

WASHINGTON.- Tras meses de críticas y escrutinio, las grandes tecnológicas de Estados Unidos decidieron imponer un nuevo límite respecto de qué se puede decir y que no al desterrar de sus plataformas a la figura mediática más controvertida de la ultraderecha del país, Alex Jones, y su programa, Infowars, famoso por desparramar información falsa y teorías conspirativas.

Apple decidió eliminar casi todo el contenido de Jones de su plataforma iTunes y su aplicación para podcasts el domingo, una movida que luego fue imitada casi de manera calcada por Facebook, YouTube -que pertenece a Google- y Spotify, quienes ya habían vedado algunos episodios puntuales de Jones.

La ofensiva de las tecnológicas contra Jones, un excéntrico personaje cercano a Donald Trump, marcó el paso decisivo de los "gigantes" de Internet para limpiar el contenido disponible en sus plataformas desde que el mundo comenzó a debatir cómo enfrentar el flagelo de las noticias falsas, o fake news. Solo una empresa se abstuvo de la purga: Twitter.

Presionados, los gigantes de la red se han enfrentado al dilema de tener que combatir la desinformación y, a la vez, evitar caer en el lugar de jueces o árbitros de la verdad. Con la expulsión de Jones, las empresas marcaron un límite. En el pasado, Jones dijo que la matanza de Sandy Hook fue una farsa y que ningún chico murió; que el FBI estuvo detrás del atentado en la maratón de Boston, y que los ataques del 11 de Septiembre fueron obra del gobierno.

"¡Esta es la purga de Internet, gente!", denunció Jones en un video. El locutor acusó a las empresas de censurarlo, atacar la libertad de expresión, conspirar con el gobierno chino y contraatacar "el despertar global". El argumento esgrimido por las empresas es que Jones violó sus políticas contra el "discurso de odio". Pero la medida fue vista como un límite que las tecnológicas decidieron imponer a la libertad en la era de las posverdad, y una decisión que marcó un cambio de actitud respecto de su postura sobre qué se puede decir, y qué no, en sus plataformas.

La excepción fue Twitter, que consideró que Jones no violaba sus reglas. "Las cuentas como las de Jones a menudo pueden sensacionalizar los problemas y difundir rumores sin fundamento, por lo que los periodistas críticos documentan, validan y refutan esa información directamente para que la gente pueda formar sus propias opiniones. Esto es lo que sirve mejor a la conversación pública", justificó en Twitter Jack Dorsey, cofundador de la red social.

Jay Rosen, profesor de Periodismo de la Universidad de Nueva York, criticó la decisión adoptada por la red social al sugerir que esa respuesta era insuficiente para hacer frente a un ambiente "hiperpolitizado" con una polarización creciente y asimétrica. "Todo lo que sabemos de la ciencia del comportamiento sobre las teorías conspirativas y las afirmaciones ficticias nos dice que la sugerencia inocente de @Jack ayudará a difundir esas afirmaciones", indicó Rosen, también en Twitter.

Jones enfrenta varios juicios por difamación. En uno de ellos, expertos legales en el ejercicio del derecho a la libertad de expresión sostuvieron que sus diatribas no están amparadas por la ley.

"Una forma en que los tribunales pueden distinguir entre el discurso protegido y el discurso que es indebidamente perjudicial para la reputación es mediante el examen de la veracidad de los enunciados en cuestión", indicaron. "Los discursos falsos no sirven al interés público como lo hace el discurso verídico", concluyeron.

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