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Ternura e ironía

COMO LA VIDA Por Lorrie Moore Emecé-Trad: M. Averbach-211 páginas-($14)
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9 de agosto de 2000  

En 1999, Emecé publicó Es más de lo que puedo decir de cierta gente ( Birds of America ), el último y celebrado libro de cuentos de Lorrie Moore (Nueva York, 1957). La misma editorial publica ahora un libro anterior de la misma autora, y anuncia para el futuro otros de sus títulos: Self Help (cuentos) y Who Will Run the Frog Hospital? (novela).

La traducción literal del título, Like Life , tomado del último de los cuentos incluidos en el volumen, tal vez no sonaría muy bien ni sería muy clara. Sin embargo, en la traducción elegida, Como la vida , no sólo se pierde un juego sonoro sino también el carácter de síntesis descriptiva del contenido del libro que tiene el título inglés, en el que se subraya que lo que transita por ese mundo (¿el mundo?) no es "vida", sino una "como vida", algo que no llega a ser vida. Así lo expresa un personaje del cuento en cuestión: "No tengo una vida amorosa. Tengo una como vida".

Y eso es lo que viven los personajes de Moore, tal vez en representación de muchos seres de este mundo. Todos ellos viven una vida en la que ni siquiera hay una verdadera desesperación, sino una "como desesperación", un cierto desasosiego que nunca está expresado en palabras, pero que está siempre expresado por la situación y por la acción.

Una muchacha se debate entre dos amantes, ninguno de los cuales la conforma por completo. Un joven dramaturgo es abandonado por su novia porque él prefiere la estrechez económica antes que "vender su alma" al periodismo, a la televisión o a cualquier empleo que lo aleje de la obra a la que viene dedicando trabajosamente toda su pasión. Una pareja ocasional se ve condenada desde un principio a la separación por razones de distancia geográfica, y hay matrimonios que se mantienen por inercia o fracaso. A veces las señales de escasez o ausencia de vida provienen del afuera, del mundo exterior, como la noticia que abre uno de los cuentos: peces muertos en la orilla y ostras muertas en las redes de los ostreros.

En caso de que este ligero repaso haga pensar en un libro deprimente o desesperado, es tiempo de referirse a la mirada y la escritura de la autora, que no en vano le han valido distinciones, importantes elogios de la crítica y un lugar principalísimo entre los escritores estadounidenses de su generación. Moore trata a sus personajes con un bisturí tan filoso como delicado, no va al bulto sino al detalle, y lo hace con ternura y con ironía.

Por otra parte, la prosa de Moore tiene una agudeza, una musicalidad y un encanto que por momentos se extrañan en esta traducción. Aunque no siempre, y valga este ejemplo: "A veces, el matrimonio parecía como un santo, guillotinado y sin embargo, capaz de caminar kilómetros por la ciudad, con la cabeza en la mano".

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