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El mandato de Lionel Scaloni, después del título del Sub 20: "Por arriba de la selección no hay nada"

Lionel Scaloni, campeón con el Sub20 en el torneo de L´Alcudia
Lionel Scaloni, campeón con el Sub20 en el torneo de L´Alcudia Fuente: LA NACION - Crédito: @Argentina
Cristian Grosso
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8 de agosto de 2018  • 23:00

Primero hizo visera para encontrarlos entre el público. Corrió hasta el borde de la cancha y cargó a sus hijos en brazos. Quería que los pequeños Ian y Noah compartieran el momento. Cuando lo llamaron para distinguirlo como el mejor entrenador del torneo Sub 20 de L'Alcúdia que acababa de ganar la Argentina, le pidió a Pablo Aimar que se sumara para las fotos. Siempre repite que el secreto es la unión.

Lionel Scaloni aterrizó en Ezeiza el 16 de julio y emparchó un descalabro cuando la salida de Jorge Sampaoli dejaba a la AFA al borde de un papelón si no participaba en el tradicional certamen juvenil. Solo hubo ocho días de prácticas y muy recortada colaboración de los clubes para armar la lista definitiva. La aventura terminó en el título tras vencer 2 a 1 en el alargue a Rusia. Nada encubre las desprolijidades. Nada disimula que el Sub 20 aún no cuenta con un DT confirmado y en enero próximo llegará el Sudamericano de Chile. "Ojalá aportemos para que volvamos a meter alto a la Argentina", resumió Scaloni, espiando el desafío y no conformándose con el tibio abrazo de una vuelta olímpica.

De los 23 chicos que fueron al Mundial Rusia 2018 como sparrings, de la original lista para jugar en L'Alcúdia que había presentado Sebastián Beccacece -él iba a estar a cargo de esta excursión juvenil- antes del derrumbe mundialista, apenas se repitieron siete apellidos: Balerdi (Boca), Moreno (Newell's), Pereyra (San Lorenzo), Ayala y Colombo (Estudiantes), Morales (Lanús) y Álvarez (San Martín, de San Juan). Una buena medida de las tensiones y los obstáculos que plantearon los clubes para poder armar este plantel. Sí, el que ayer se coronó campeón a pocos kilómetros de Valencia. Ahora, arribistas abstenerse.

"La idea nuestra es buscar una identidad, una manera de sentir la camiseta de Argentina. Les hicimos entender a estos chicos que por arriba de la selección no hay nada. Que no existe Real Madrid, no existe nada... Estamos en una reconstrucción total y ojalá nuestro fútbol vuelva a estar donde se merece", agregó Scaloni, en declaraciones a TNT Sports, que pasado mañana volverá al país con un renovado reto: tendrá tiempo hasta el próximo 19 de agosto para presentar la lista de convocados de la selección mayor, frente a los amistosos del 7 y 11 de septiembre ante Guatemala y Colombia, en los Estados Unidos. "Tendremos 12 o 13 horas en el vuelo de regreso con Pablo [por Aimar] para comenzar a pensar en esa lista", aceptó Scaloni. Lo primero que hará el entrenador es ponerse en contacto con la mayoría de los futbolistas que estuvieron en Rusia para conocer su situación. Con Messi, sí, también. Podría regresar Sergio Romero y habría algunos debutantes. Los próximos días acercarán más pistas.

La Argentina conquistó su segundo título en L'Alcúdia, después de la consagración en 2012, con Mauro Icardi y Alan Ruiz en aquella delegación. Comenzó en desventaja, por el gol de cabeza de Diveev, ante una distracción en la marca albiceleste en un tiro libre. Pero enseguida reaccionó con el empate de Facundo Colidio -luego, el delantero de Inter sería elegido como el valor más destacado del torneo- al pescar una pelota que el arquero ruso no controló luego de un centro frontal. La Argentina administró mejor la pelota y la expulsión de Kisilev le abrió espacios en el tiempo suplementario. Una aparición libre de Alan Marinelli (Rosario Central), tras un centro cruzado de Mura, sentenció la final. Entre las premiaciones individuales, Jerónimo Pourtau fue el arquero del torneo. El chico de Estudiantes, de 19 años, vital en los penales ante Uruguay en las semifinales, volvió a destacarse en el juego decisivo.

"Estos chicos sacaron de adentro su ilusión por jugar con la camiseta de la selección argentina", sintetizó Pablo Aimar para explicar la consagración. Después de tantos tumbos en la antesala del certamen, la victoria es un reconfortante estímulo. Solo eso, mientras el debate de fondo sigue pendiente. Mientras los dirigentes de la AFA dibujan proyectos en el aire, siempre al alcance de ser borrados con el codo.

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