Una multitud entusiasta, pero separada por dos colores

La convocatoria superó a la reunida en la votación de la Cámara de Diputados
La convocatoria superó a la reunida en la votación de la Cámara de Diputados
Brenda Struminger
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9 de agosto de 2018  

En un clima de euforia, a pesar de las escasas probabilidades de que se aprobara en el Senado el proyecto de legalización del aborto , cientos de miles de mujeres se reunieron ayer durante todo el día en los alrededores del Congreso vestidas, peinadas y maquilladas de verde. En menor cantidad, también se congregaron, con el celeste como estandarte, manifestantes que rechazaban la iniciativa, principalmente religiosos y fieles de la Iglesia Católica.

Como durante el debate del 13 de junio en la Cámara baja , manifestantes verdes y celestes no tuvieron contacto entre sí por el operativo de seguridad que dividió en dos la Plaza del Congreso.

La cantidad de gente era visiblemente superior en ambos lados de la plaza con respecto a la anterior votación. Tanto desde la Campaña Nacional por el Aborto como desde las agrupaciones a favor de "las dos vidas" dijeron a LA NACION que se presentó al menos el doble de manifestantes que en Diputados.

Los verdes

Desde el martes, las organizadoras de la campaña habían pedido, a través de las redes sociales, que hubiera presencia en las calles lo más temprano posible porque se había adelantado el comienzo de la sesión a las 9.30. Y así fue. Se empezó a poblar de manifestantes desde la mañana.

Hacia el mediodía la manifestación se volvió multitudinaria con la llegada de miles de adolescentes. Recién salidas de sus colegios, aparecían en grupos, efusivas, en transporte público. Surgían como a borbotones de las bocas de subte de las estaciones Pasco y Sáenz Peña (Congreso estuvo cerrada). Eran principalmente chicas, maquilladas de verde, que exhibían los pañuelos en sus mochilas, cuellos, brazos y muñecas.

La marcha verde se nutrió durante toda la tarde y para las 17 era imposible llegar a las avenidas principales. Mientras tanto había empezado a llover y había bajado la temperatura. Los vendedores ambulantes de pañuelos estaban por doquier. Esta vez había mayor oferta de celestes y apareció una novedad: los naranjas, que representan la separación del Estado y la Iglesia.

Los celestes

Del lado de "las dos vidas", la cantidad de gente era inferior, con la mayor concentración en la esquina de Entre Ríos y Riobamba. Entre el humo del choripán que se cocía en los múltiples puestos instalados sobre la avenida se veían banderas argentinas, carteles de la Virgen y globos celestes. Se habían instalado altoparlantes y un escenario que emitía canciones religiosas interpretadas por distintos grupos. Uno de los más llamativos fue una banda de rap que cantaba contra el aborto. También había unidades de pronta atención de la Defensoría del Pueblo, una pantalla que mostraba la marcha desde un dron y una carpa de primeros auxilios.

La mayor parte de los presentes de ese lado eran familias religiosas que habían llevado a sus hijos junto a otras que conocían de grupos de oración o de sus iglesias. Había algunos autoconvocados y la mayoría llevaba cruces en el cuello, además del pañuelo celeste.

El ambiente era de tranquilidad y confianza en el probable rechazo a la ley, según los conteos de voluntades de senadores.

Un punto en común entrelazaba el entusiasmo de ambos sectores: la gran convocatoria y la solidaridad entre las presentes. Ante la adversidad de la sesión, los verdes repetían una frase recurrente: "No hay vuelta atrás".

Los testimonios a favor y en contra

María Belén Croce, periodista

"Esta es una cuenta pendiente con las mujeres. Algo pasa, hay mujeres de todo el país y eso es porque hay una deuda, sentimos que nos deben esto"

María Gabriela Graziano, arquitecta

"Vengo por las generaciones futuras. Hay mucha hipocresía. Hay señores que están decidiendo nuestro futuro sin saber qué es lo que están votando"

Valeria Gurskis, estudiante de ciencias políticas

"Vine con amigas para pedir por los derechos de las mujeres. Es un momento muy importante y necesario. La salud y la vida de las mujeres están en riesgo"

Sofía Rici, estudiante y empleada

"Si no llega a salir la ley, va a ser una oportunidad desperdiciada. Están negando a las mujeres obtener un derecho muy noble y legítimo"

Andrea Casal, empleada de un call center

"Estoy acá para cuidar las vidas de las mujeres, pero también las vidas de los chicos. Creo en las dos vidas y en el derecho de los niños por nacer"

René Celiz, jubilado

"Vine solo, a apoyar las dos vidas, porque Dios así lo dice. Hemos caído por la desobediencia. El aborto no va a arreglar nada. De nada sirve"

María del Rosario Ialorenzi, pediatra

"Como pediatra, lo menos que puedo hacer es defender a los chicos. Yo quiero cuidar las dos vidas, porque no hablamos solo de una vida"

Ailén Leonardo, estudiante de psicología

"Estoy en contra de matar a un niño, sabiendo que algunas mujeres tendrían que haber tenido cuidado si no querían quedar embarazadas"

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