Aborto: Una multitud entusiasta en la calle, pero separada por dos colores

Pese a la lluvia, hubo una mayor convocatoria en ambos sectores respecto a la sesión en Diputados
Pese a la lluvia, hubo una mayor convocatoria en ambos sectores respecto a la sesión en Diputados Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez
Brenda Struminger
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9 de agosto de 2018  • 00:17

En un clima de euforia a pesar de las escasas probabilidades de que se aprobara en el Senado el proyecto de legalización del aborto , cientos de miles de mujeres se reunieron ayer durante todo el día en los alrededores del Congreso Nacional vestidas, peinadas y maquilladas de verde con los simbólicos pañuelos del mismo color. En menor cantidad, también se congregaron, con el celeste como estandarte, manifestantes que rechazaban la iniciativa, principalmente religiosos y fieles de la Iglesia Católica.

Como durante el debate del 13 de junio en la Cámara baja, manifestantes verdes y celestes no tuvieron contacto entre sí por el operativo de seguridad que dividió la plaza Congreso en dos.

A lo largo del día, la cantidad de gente fue visiblemente superior en ambos lados de la plaza con respecto a la anterior votación. Tanto aquellos que sostienen la Campaña Nacional por el Aborto como las agrupaciones a favor de "las dos vidas" dijeron a LA NACION que se presentaron al menos el doble de manifestantes que en las marchas en Diputados.

Bajo la lluvia, en las esquinas del centro mujeres y hombres con pecheras verdes, de un lado, y celestes, del otro, guiaban a los manifestantes a las zonas donde había acceso a las principales avenidas. Las intersecciones de calles alrededor del Congreso estaban cortadas y llegar a ciertos puntos implicaba caminar varias cuadras de más.

Verdes

Entre las verdes, la frase recurrente era una sola: "No hay vuelta atrás".
Entre las verdes, la frase recurrente era una sola: "No hay vuelta atrás". Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi

Desde el martes las organizadoras de la Campaña habían pedido, a través de las redes sociales, que hubiera presencia en las calles lo más temprano posible porque se había adelantado el comienzo de la sesión a las 9.30. Y así fue. La zona dispuesta por la Policía para los verdes, del lado de Callao, se empezó a poblar de manifestantes desde la mañana.

Hacia el mediodía la manifestación se volvió multitudinaria con la llegada de miles de adolescentes. Recién salidas de sus colegios, aparecían en grupos, efusivas y movilizadas en el transporte público. Surgían como a borbotones de las bocas de subte de las estaciones Pasco y Sáenz Peña -Congreso estuvo cerrada-. Eran principalmente chicas, maquilladas de verde, que exhibían los pañuelos en sus mochilas, cuellos, brazos y muñecas.

Apareció una novedad: los pañuelos naranjas, que representan la separación del Estado y la Iglesia
Apareció una novedad: los pañuelos naranjas, que representan la separación del Estado y la Iglesia Crédito: Twitter

La marcha verde se nutrió durante toda la tarde y para las 17 era imposible llegar a las avenidas principales. Además, había empezado a llover y había bajado la temperatura. Los vendedores ambulantes de pañuelos estaban por doquier. Esta vez había mayor oferta de celestes y apareció una novedad: los naranjas, que representan la separación del Estado y la Iglesia.

El tema de conversación principal era sobre las chances de aprobación de la ley. Varias se preguntaban qué ocurriría si el proyecto era rechazado y otras explicaban lo que sabían sobre procedimientos legislativos. "Si hay rechazo, el proyecto no puede volver a presentarse hasta marzo", le dijo una joven a su amiga mientras caminaban por Corrientes en dirección a Callao. La multitud era tal que avanzaba anoche incluso hasta la zona de los teatros.

Celestes

El ambiente entre los celestes era de tranquilidad y confianza en el probable rechazo a la ley
El ambiente entre los celestes era de tranquilidad y confianza en el probable rechazo a la ley Fuente: OHLALÁ! - Crédito: Florencia Daniel

Del lado de "las dos vidas" la cantidad de gente era inferior, con la mayor concentración en la esquina de Entre Ríos y Riobamba. Entre el humo del choripán que se cocía en los múltiples puestos instalados sobre la avenida se veían banderas argentinas, carteles de la Virgen y globos celestes. Se habían instalado altoparlantes y un escenario que emitía canciones religiosas interpretadas por distintos grupos. Uno de los más llamativos fue una banda de rap que cantaba contra el aborto. También había unidades de pronta atención de la Defensoría del Pueblo, una pantalla que mostraba la marcha desde un drone y una carpa de primeros auxilios.

La mayor parte de los presentes de ese lado eran familias religiosas que habían llevado a sus hijos. Había algunos autoconvocados y la mayoría llevaba cruces en el cuello aparte del pañuelo celeste.

La mayor parte de los presentes de ese lado eran familias religiosas que habían llevado a sus hijos
La mayor parte de los presentes de ese lado eran familias religiosas que habían llevado a sus hijos Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno

El ambiente entre los celestes era de tranquilidad y confianza en el probable rechazo a la ley, según los conteos de voluntades de senadores.

Del otro lado, ya de noche y con la votación en el Senado cada vez más cerca, el ánimo entre las manifestantes verdes mantenía la efusividad a pesar de que las posibilidades de que se aprobara la ley de aborto legal eran escasas. Las muestras de alegría y el ambiente festivo eran principalmente por la gran convocatoria, la solidaridad entre las presentes y la música que provenía del escenario, donde tocaban bandas de rock. En este sector, la frase recurrente era una sola: "No hay vuelta atrás".

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