La Superliga se vuelve una lucha de clases

Francisco Schiavo
Francisco Schiavo LA NACION
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9 de agosto de 2018  • 23:59

La carta de presentación de la Superliga son las diferencias entre aquellos que más tienen y los que se sostienen como pueden. Boca armó un súper equipo, con súper suplentes y hasta con una súper reserva. Eso sin contar a los lesionados Fernando Gago y Darío Benedetto . River mantuvo la base, ya que la inversión grande la hizo hace seis meses. Racing se reforzó con criterio y reparó en pocos gastos tras la millonaria venta de Lautaro Martínez a Internazionale. Independiente desembolsó menos, pero con la garantía del buen ojo de Ariel Holan . De los poderosos, San Lorenzo cuidó más las cuentas y, a priori, quedó con menos recambio. Claro que en los últimos tiempos el entrenador Claudio Biaggio se volvió un especialista en eso de sacar muchos puntos sin convencer tanto en el juego.

Sin duda, son enormes diferencias con el resto. Los citados son los que más ingresos genuinos tienen y, a la par, los que más se llevan de la Superliga (un 50% se divide en partes iguales; un 25% va por mérito deportivo, y el 25% restante se arma por única vez por ranking histórico). Estas 25 fechas dirán si, como muchos piensan, el fútbol argentino imita los pasos de las grandes ligas europeas, en las que siempre salen campeones dos o tres equipos, o si alguna sorpresa podrá arrebatar el título. Son ventajas gigantes a sabiendas de un campeonato con muchas fechas y de una sola rueda; de un torneo desgastante y que les quita fuerzas a los más débiles, a los de menos recambio en cantidad y calidad, con lesiones y suspensiones. Casi como una lucha de clases.

La Copa Libertadores será juez de la Superliga. Boca está obsesionado con ella, pero también quiere consagrarse por primera vez tricampeón local. ¿Podrá con ambas? Para eso se rearmó. Independiente comparte la competencia internacional entonado por el éxito en la Suruga Bank , en Japón, y, con la Sudamericana 2017, parece empecinado en volver a ser aquel Rey de los libros de historia. River se eliminará con Racing: una vez superado el golpe, el marginado se anotará automáticamente como candidato. Mientras más se distraigan ellos, mejor para el resto. El problema es quién podrá acercarse a esos que lo tienen todo. En el campeonato pasado fue Godoy Cruz , aunque que se quedó sin resto en el tramo final. ¿Por qué? Por las diferencias con el bicampeón. Boca.

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