Crimen y castigo en la era del #MeToo

Natalia Trzenko
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10 de agosto de 2018  

Dietland (Estados Unidos/2018). Creadora: Marti Noxon. Elenco: Joy Nash, Julianna Margulies, Robin Weigert, Adam Rothenberg. Disponible en: Amazon Prime Video. Nuestra opinión: muy buena

Tantas cosas pasan en Dietland, tantas líneas de relato tiene la serie creada por Marti Noxon -responsable de la producción de historias femeninas como Buffy, la cazavampiros; UnReal y Sharp Objects, por citar algunos de sus trabajos más destacados- que por momentos puede resultar demasiado. Y lo es.

La ficción utiliza el tono satírico para hablar sobre los dañinos estándares de belleza que difunden la industria de la moda, los medios y la publicidad al tiempo que pone la lupa sobre las expectativas culturales respecto al modo en que deben lucir y comportarse las mujeres. Esa es la plataforma de despegue de su historia de revancha y muerte: los maltratos, la misoginia y los estragos sociales causados por el patriarcado bajo la luz de los movimientos Time's Up y #MeToo. Que algunas de todas esas cosas sean puestas en escena en secuencias delirantes que incluyen animación, un tigre domesticado y cadáveres cayendo del cielo convierten a Dietland en una serie única. Violenta, cruda, reveladora y en perfecta sincronía con los tiempos que corren.

La narradora de la historia y corazón de la trama es Plum Kettle (Joy Nash), una mujer que sufre innumerables ofensas y maltratos por ser obesa, por pretender vivir como cualquier otra persona. Plum se dedica a contestar el correo de lectores de Daisy Chain, una revista dirigida a adolescentes. Nadie sabe que las respuestas sensatas y sensibles que reciben las chicas que consultan vienen de Plum, porque la ambiciosa, despiadada y egocéntrica directora de la publicación, Kitty Montgomery (interpretada en toda su maliciosa gloria por Julianna Margulies) es quien firma la columna.

Desterrada a trabajar desde su casa o el bar de su mejor amigo gay -donde Plum a veces cocina pero nunca come- la mujer ahorra cada centavo que gana para realizarse un by pass gástrico que, cree, solucionará todos sus problemas. Hasta que en su camino se cruza una extraña mujer (Erin Darke) que parece saber todo de ella, que la sigue a todos lados y que le presenta a Verena Baptist (Robin Weigert), una especie de gurú de la salud mental que podría tener algo que ver con Jennifer, el movimiento feminista que en el principio de la historia toma la justicia en sus propias manos secuestrando, exponiendo y asesinando abusadores.

"¿Nunca soñaste con ser una heroína?", le pregunta uno de los personajes a la protagonista, que se contesta que en realidad todavía quiere ser la novia del héroe. Un punto de vista que se irá deformando y desvaneciendo a medida que avancen los episodios y su historia se vuelva cada vez más desesperada, un poco más macabra y oscura.

El descenso a los infiernos de Plum (o la salida de ellos; depende de la perspectiva) también tendrá humor -mayormente negro-, destellos de una catarsis anunciada y de una revolución inevitable porque, como dice el personaje de Margulies, "Las mujeres están enojadas hace mucho, mucho tiempo".

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