La lucha de intereses y millones de dólares detrás del cambio de formato en la Copa Davis

Gerard Pique y David Haggerty, presidente de ITF Fuente: LA NACION Crédito: Twitter
9 de agosto de 2018  • 23:59

El Ritz-Carlton de Orlando es un resort de lujo de la Florida, ubicado a 16 kilómetros de los parques de Disney. Muchas de las 580 habitaciones que ostenta el hotel estarán ocupadas, desde el lunes próximo, por los dirigentes que deciden sobre el mundo del tenis. La asamblea general de la Federación Internacional de Tenis tiene diversos temas en agenda, pero todos estarán allí interesados en votar, el jueves 16, en favor o en contra del cambio de formato de la Copa Davis que impulsa la propia ITF, respaldada por los millones de dólares de la compañía Kosmos y el discurso revolucionario del multifacético Gerard Piqué , futbolista de Barcelona. "La situación está muy compleja, discutida e incierta", le adelanta a LA NACION uno de los nueve integrantes del Comité de Copa Davis. Hacer añicos una tradición centenaria, creando una fase final entre 18 países disputada durante una semana y en una única ciudad, bajo el compromiso de un acuerdo por 25 años a cambio de 3000 millones de dólares, con el objetivo de potenciar el negocio y atraer a las figuras que hoy le dan la espalda a la Ensaladera, es la lectura global. En el medio, todavía hay zonas grises.

¿En qué consiste la reconstrucción deportiva que se plantea? En una rueda clasificatoria de 24 países (seleccionados por el ranking de la ITF) con el clásico sistema de locales y visitantes, por disputarse en febrero de 2019 (también hay una propuesta para que sea en abril). Luego, las 12 naciones ganadoras, más los cuatro semifinalistas del año anterior y dos países invitados por la organización jugarán la etapa final, en principio, programada para fines de noviembre, luego del Masters de Londres. Distribuidos en seis zonas de tres países cada una, con sistema Round Robin -todos contra todos-. Los ganadores de cada grupo más los dos mejores segundos jugarán los cuartos de final y luego se irán eliminando.

Está decidido que las ediciones de 2019 y 2020 se realicen en Europa. Lille (el estadio Pierre Mauroy con capacidad para 24.000 espectadores, que albergó las finales de 2017 y 2014) y Madrid (en la Caja Mágica y el Palacio de Deportes de la Comunidad) corren con ventaja. Estambul y San Petersburgo también asoman. Larry Ellison, cofundador de la compañía de software Oracle y propietario del torneo de Indian Wells, apoya el cambio, se sumará como inversor y ya propuso para 2021 las modernas instalaciones del Valle de Coachella donde se juega ese Masters 1000 estadounidense.

"El nuevo formato propuesto es el que el Consejo de Jugadores de la ATP sugirió en 2016. Muchas naciones nos apoyan. Veinticinco millones de dólares irán a las federaciones para el desarrollo del tenis cada año y 20 millones de dólares irán para los tenistas", apuntó, optimista, David Haggerty , presidente de la ITF, a la agencia AFP. Claro que para lograr la aprobación de este ambicioso formato de Copa Davis deberá alcanzar los dos tercios de los votos y, por el momento, varias federaciones se mostraron en contra o, al menos, indecisas. No son pocos los dirigentes que tienen temor de que si el "negocio" no funciona como proyectan, la firma Kosmos se marche pronto y deje un gran daño en la competencia, a la que muchos ven en decadencia y hasta obsoleta. Para asegurarse de que ello no suceda la ITF le exige al grupo inversor que, si finalmente se firma el acuerdo, debe depositar una gran mayoría de los US$ 3000 millones en una cuenta de garantía de cumplimiento. Piqué, un hombre hábil para los negocios, está convencido de que será un éxito, y tiene el respaldo de Hiroshi Mikitani, director de Rakuten, la empresa japonesa de comercio electrónico que patrocina la camiseta de Barcelona.

¿Quiénes votarán? Los países miembros de la ITF; hay hasta seis categorías con mayor o menor peso. Cada sufragio de los países organizadores de los Grand Slam, más Alemania, equivale a 12 puntos. La segunda categoría, en la que se encuentra la Argentina, posee 9. Luego hay de 7, 5, 3 y 1. En Orlando, por la Asociación Argentina de Tenis estará Mariano Zabaleta, vicepresidente 1º (el presidente Agustín Calleri no podrá viajar por asuntos personales). "Hablamos con los jugadores de nuestro país para saber qué piensan, también lo analizamos en el consejo directivo, y la votación está pareja. No tenemos decisión tomada. El lunes hablaré con los dirigentes de otras federaciones para conocer bien el corazón de la propuesta e intercambiar miradas. El formato nuevo es tentador desde lo económico para las federaciones y para los jugadores; el campeón, por ejemplo, recibirá un premio cuatro veces mayor al actual. Está claro que la competencia necesita una renovación, pero no estamos convencidos de que sea esa. Sentimentalmente es feo pensar que se sepultará un sistema que fue extraordinario y que tanto jugamos. Pero sí está claro que hay que buscar un cambio positivo", le comentó Zabaleta a LA NACION.

Hasta aquí, el rechazo más fuerte al cambio llegó desde Oceanía. Craig Tiley, CEO de Tennis Australia y director del primer Grand Slam de la temporada, le envió una carta firmada a la ITF adelantando que el voto será negativo, ya que el "proceso de reforma ha estado lejos de ser transparente". "Se está haciendo referencia a números muy grandes, pero no hay suficientes detalles para darnos confianza", aseveró Tiley. "Me sorprendió la carta de Tennis Australia, no creo que sea representativa a la opinión de muchas naciones", respondió Haggerty. En el medio existe un tironeo de intereses, porque en julio pasado la ATP anunció el resurgimiento de la Copa del Mundo por equipos desde 2020 y en Australia, precisamente, antes del Grand Slam. Con un formato similar a la Copa del Mundo que se hizo en Düsseldorf desde 1978 a 2012, reunirá a 24 nacionales y repartirá 15 millones de dólares en premios, además puntos para el ranking. Claramente, esta propuesta choca con la de la renovación de la Copa Davis. Y así lo manifestaron en la ITF. Por ello, muchos creen que Australia le hará un boicot al cambio de formato.

La Copa Davis, en el centro de una polémica Fuente: Reuters

Gran Bretaña, Estados Unidos y Francia apoyan el cambio (no así los tenistas franceses). René Stammbach, presidente de la federación suiza y candidato a la presidencia de la Federación Internacional hace dos años, acompañará la renovación. El paraguayo Camilo Pérez López Moreira, presidente de la Confederación Sudamericana de Tenis (Cosat), también consideró que el cambio es positivo. "En su momento, cuando todavía era presidente de la AAT, consideré que dejar toda la competencia de la Davis para una gran final implicaba riesgos importantes para los países, ya que no tenés más series de local, dejás de ver a tus jugadores y se complica la venta comercial. Los sponsors te dicen: 'Ok, ¿qué me das a cambio? ¿Visibilidad en la Davis? Pero si se juega en Qatar, Londres o Sevilla'. Entonces insistí en que se buscara un sistema en el cual, al menos, hubiera una rueda de local y visitante", le aporta a LA NACION Armando Cervone, titular de la Asociación hasta mayo pasado e integrante del Comité de Copa Davis de la ITF hasta fines de 2019 (el cargo es personal, no representa a la Argentina).

Con el nuevo formato, en 2019 la Argentina jugará en el "Grupo Mundial", independientemente del resultado que obtenga en septiembre ante Colombia en San Juan, ya que si perdiera en la eliminatoria de todos modos se clasificaría por su alto ranking ITF (actualmente está en el 2º lugar, detrás de Francia, el último campeón). Además, está planteada una representación regional, con tres plazas para América del Sur, y lógicamente el equipo nacional es una referencia.

Si el cambio se iniciara, las zonas continentales también tendrán una reestructuración, ya que habrá ocho países más involucrados en el Grupo Mundial (actualmente hay 16) y eso genera reubicaciones. "El premio económico será para todos. Los países de las zonas continentales también recibirán; es una exigencia que planteamos. Como vicepresidente de Cosat, además, estoy interesado en defender que el dinero se distribuya, que haya una compensación para los países que no jugarán en el grupo Mundial", agregó Cervone. Se aproximan horas intensas en el mundo del tenis. La Copa Davis, con 118 años de vida, puede perder su identidad y transformarse en algo muy distinto, buscando el contagio que, para algunos, perdió.

¿Una sede en la Argentina? Difícil, pero no imposible

Las ediciones de 2019, 2020 y 2021 de la "nueva" Copa Davis se realizarían en Europa y EE.UU.. Armando Cervone, miembro del Comité de Davis, propuso que la designación de las sedes sea similar a la de los Mundiales de fútbol, alternando los continentes. "El poderío económico pesa. Pero no hay que descartar una Davis en Argentina en el futuro", se ilusionó Cervone.

Madrid: 10.000.000 de euros para ser organizador

La Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid aportarán diez millones de euros para producir la primera edición de la Copa Davis 2019, si es que se modifica el formato. En Madrid esperan un impacto económico estimado en 250 millones de euros.

Para Nadal, el proyecto "puede funcionar"

"Es una buena iniciativa. Cuando algo no funciona a la perfección hay que buscar soluciones y hace años que esto es así. Creo que este nuevo proyecto puede funcionar bien", opinó Rafael Nadal.