El Cuarteto Arditti, una tradición casi argentina

A la derecha, Irvine, líder de los Arditti, que tocan hoy en el Colón
A la derecha, Irvine, líder de los Arditti, que tocan hoy en el Colón Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Hafford
Pablo Gianera
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9 de agosto de 2018  • 18:47

A la derecha, Irvine, líder de los Arditti, que tocan hoy en el Colón
A la derecha, Irvine, líder de los Arditti, que tocan hoy en el Colón Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Hafford

Es curioso. Hay artistas (ejecutantes, orquestas) que terminan formando parte de la biografía de quien escribe: tantas fueron las veces que se los escuchó. Es el caso de Cuarteto Arditti. ¿Cuántas veces lo escuchamos? Ya perdimos la cuenta. Pero sabemos que cada una de ellas (larga es la lista como largas las cuerdas) fue inolvidable.

Lo primero que habría que decir del Cuarteto Arditti es que es una de las maquinarias más perfectas en la interpretación de la música contemporánea. Pero esto, aunque cierto en la medida en que explica la precisión, es escaso, porque omite su extrema sensibilidad y su relevancia histórica en la revitalización de la escritura para cuarteto de cuerdas. Por motivos difíciles de explicar, muchos compositores de mediados del siglo XX habían abandonado la escritura para cuarteto, "objeto de tabúes a causa de su familiaridad misma", según la definición de Helmut Lachenmann a propósito de su obra Gran Torso, justamente para esa formación, que había sido elevada a ejemplo del absoluto de la música instrumental. Fundado en 1974, el Arditti (integrado actualmente por los violinistas Irvine Arditti y Ashot Sarkissjan, el violista Ralf Ehlers y el chelista Lucas Fels) venció esas reticencias y cambió el paisaje. Hoy, vuelven a actuar en Buenos Aires, en otra fecha del programa Colón Contemporáneo, en un programa que, junto con el pianista Nicolas Hodges, comprende tres piezas de Iannis Xenakis ( Dikhthas, para violín y piano; Ikhoor, para trío de cuerdas; Akéa, para piano y cuarteto de cuerdas; Tetras, para cuarteto), una de Hilda Paredes ( Bitácora capilar, para cuarteto) y otra de Wolfgang Rihm ( Interscriptum, dúo para piano y cuarteto de cuerdas).

Podrán discutirse las ventajas y desventajas de la especialización en un repertorio nuevo, pero no la influencia de la especialización.El Cuarteto Arditti trabajó siempre en colaboración con los compositores, y varias de las piezas de esta presentación no quedan fuera de las generales de esa ley. "Ya desde nuestro primer concierto, en 1974, fue una política del Arditti trabajar con compositores -explica Irvine-.. En esa ocasión, fue el compositor polaco Penderecki quien nos ayudó a elaborar nuestra interpretación, guiada por lo que él quería escuchar. Después de eso, mientras seguíamos interpretando música de compositores vivos, me di cuenta de la importancia de modelas una interpretación según los deseos de los compositores. 44 años después, creo que hemos trabajado con casi todos los compositores importantes, porque la interpretación en la nueva música, con compositores vivos, debe funcionar de esta manera. Aunque Paredes y Rihm escriben músicas diferentes, el enfoque para el intérprete es muy similar. No quieren controlar la interpretación. Los dos se sienten felices de dejarnos resolver los problemas técnicos, pero ambos entienden bien su música y resaltan ciertas características de sus piezas para dirigir nuestras ideas en la dirección correcta."

Pero esta visita de los Arditti tiene una singularidad. Como es claro en el programa, funcionarán como trío o como quinteto, en este caso con Hodges, que el año pasado tocó piezas de Salvatore Sciarrino, también en el Colón. "Nicolas Hodges es un viejo amigo mío y del cuarteto -cuenta Irvine-. Incluso mucho antes de que empezáramos a trabajar juntos. Es un pianista excepcional y, como nosotros, tiene una repertorio contemporáneo muy diverso al alcance de la mano. Lo más natural era empezar a tocar juntos. Es un placer trabajar con él: ¡comparte con nosotros el humor para soportar ensayos muy largos!".

Decíamos al principio que habíamos escuchado muchas veces al Arditti en Buenos Aires (en el Colón o en la sala Casacuberta del San Martín). ¿Cómo se explica? Para Irvine Arditti es muy simple."Volvemos porque Martín Bauer entiende nuestro valor y nos invita. Me gusta pensar que somos una especie de embajadores de la nueva música. Por eso podemos ofrecer un programa con un amplio rango de compositores."

¿Es el Colón muy grande para la música contemporánea, una música que tiene los pianissimi más pianissimi quizás desde Schubert. "Es difícil de responder porque nunca estuve en la platea. En el escenario, este vasto auditorio no nos intimida, ya que podemos escucharnos claramente y es una de las pocas mejores acústicas del mundo. Hace muchos años, Xenakis me dijo que había una fórmula matemática de cómo el sonido se difunde a medida que viaja. Quería decir que para el cuarteto en una gran sala destinada a una fuente mucho más grande, como una orquesta, el sonido sería más intenso si uno se sentaba en la primera fila que en la parte posterior."

PARA AGENDAR

Hoy, a las 20, en el Teatro Colón, Libertad 621.

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